Cien años después de que Uruguay organizara el primer Mundial en 1930, el torneo regresa al lugar donde comenzó. España, Portugal y Marruecos serán sede de la mayoría de los partidos, con encuentros inaugurales en Uruguay, Argentina y Paraguay. Para Chile, el centenario es a la vez una celebración y una prueba: ¿podrá La Roja poner fin por fin a una larga ausencia?
Dónde está Chile hoy
Chile no juega un Mundial desde 2014 y se quedó fuera de la edición de 2026. La generación dorada que ganó dos Copas América consecutivas ha envejecido, y la transición ha sido lenta. Para un país que antes esperaba estar en todos los grandes torneos, este vacío ha sido doloroso.
Entre fecha y fecha, los hinchas llenan el tiempo de muchas maneras: debatiendo alineaciones en las redes sociales, siguiendo la rivalidad del Campeonato Chileno entre Colo-Colo, la Universidad de Chile y la Universidad Católica, o probando suerte con una partida informal de tragamonedas online. El ánimo es una mezcla de nostalgia e impaciencia. Todos quieren saber si este ciclo será diferente.
Un Mundial más grande, un camino distinto
El formato ampliado de 48 selecciones ha mejorado las probabilidades de la mayoría de las confederaciones. Con los tres coanfitriones sudamericanos que se espera reciban cupos automáticos, la competencia por las plazas restantes de la CONMEBOL será intensa. Los detalles finales de la clasificación aún dependen de la confirmación de la FIFA, por lo que la ruta de Chile podría cambiar, pero la dirección es clara: más cupos y ninguna excusa.
Lo que Chile necesita hacer bien
El camino de regreso depende menos de la suerte que de unas pocas prioridades concretas:
- Estabilidad en el banco: un entrenador con un proyecto a largo plazo, no una solución de corto plazo.
- Desarrollo de juveniles: los clubes deben dar minutos a jóvenes talentosos de entre 18 y 22 años.
- Exportación de talento: más jugadores chilenos en ligas europeas competitivas, donde se enfrentan cada semana a rivales de mayor nivel.
- Solidez defensiva: las eliminatorias suelen decidirse por quién recibe menos goles, no por quién anota más.
- Localía: proteger los resultados en casa, especialmente en sedes sin altura, donde Chile debería dominar.
El papel del fútbol local
La salud de la selección comienza en la liga. Colo-Colo, la U y la UC son los clubes más grandes del país, y su desempeño en la Copa Libertadores influye tanto en la confianza como en el nivel competitivo de los jugadores que terminan en la nómina nacional. Cuando los clubes chilenos avanzan lejos en los torneos continentales, la selección suele beneficiarse de jugadores acostumbrados a partidos de alta presión.
Entonces, ¿cuáles son las verdaderas opciones?
Siendo realistas, Chile parte como un outsider más que como un favorito. Las mejores selecciones sudamericanas, junto con los coanfitriones, tienen planteles más profundos y una experiencia más reciente en torneos. Pero el formato ampliado ofrece una oportunidad real a los equipos bien organizados, y Chile ya ha demostrado que puede superar sus límites cuando sus jugadores alcanzan su mejor momento al mismo tiempo.
Una estimación sensata es que la clasificación es posible, pero está lejos de estar garantizada. Depende de la rapidez con que se desarrolle la próxima generación y de lo bien que la federación planifique los próximos cuatro años, con la suerte jugando un papel menor que la preparación.
Reflexiones finales
El Mundial del Centenario será una celebración de la historia del fútbol. Para Chile, también podría ser el inicio de un nuevo capítulo, pero solo si el trabajo comienza ahora. Los hinchas están listos; la pregunta es si el equipo lo estará.