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El renacer sobre el agua de sobrevivientes de cáncer de mama que cumplen cinco años remando juntas

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La agrupación Remadoras Rosas de Santo Domingo conmemoró un lustro de vida, compañerismo y recuperación. Cada semana, las aguas del Parque Tricao sirven de pista para una disciplina que previene secuelas físicas graves tras las cirugías.

Guardar reposo absoluto y evitar esfuerzos con los brazos tras una mastectomía ha sido una indicación habitual para mujeres tratadas por cáncer de mama. Sin embargo, hace cinco años la agrupación Remadoras Rosas de Santo Domingo nació para romper con ese esquema y apostar por el remo como una vía de rehabilitación activa. Con recursos propios y con un aporte municipal, el grupo gestionó la importación directa desde China de un bote dragón de 12 metros y se lanzó al agua para recuperar su movilidad y autonomía.

En la laguna de Parque Tricao, la agrupación conmemoró su primer lustro de vida consolidándose como el único club del deporte naútico en el país con una diversidad intergeneracional que reúne a socias de entre 30 y 75 años. Durante el encuentro, la presidenta de la agrupación, Gema Velis, relató que «el solo hecho de recibir el diagnóstico te desconecta de la realidad, porque es una palabra que se suele asociar de inmediato con la muerte. Pero en este grupo aprendimos que después de enfrentar tanta oscuridad y dolor es posible ponernos de pie, abrazar la vida con esperanza y avanzar caminando juntas. Juntas remamos en la misma dirección y celebramos la vida, un día a la vez».

La conmemoración reunió a cerca de 45 personas, incluyendo familiares, representantes del recinto, autoridades locales y al alcalde de Santo Domingo, Fernando Rodríguez Larraín, quien destacó el impacto comunitario al señalar que «ha sido una actividad muy emotiva para conmemorar los cinco años de este grupo de mujeres de nuestra comuna, quienes buscan acompañarse en lo emocional y, por sobre todo, concientizar sobre la importancia de un diagnóstico a tiempo, lo que finalmente permite salvar vidas».

Tradición oriental y aguas calmas para sanar

Dos veces por semana, desde sus inicios, se puede ver este bote de 12 metros navegando las aguas calmas de Parque Tricao. Bautizado como Anita en homenaje a una integrante del equipo que transitó por tres tipos de cáncer y no ganó la lucha, la nave corresponde al tradicional bote dragón de la cultura china, una disciplina milenaria que exige paladas sincronizadas en parejas y un trabajo en equipo donde la estabilidad es primordial.

La tranquilidad del tranque y el entorno natural fueron determinantes para que el equipo lograra afianzar sus entrenamientos. Sobre este espacio, Gema Velis afirmó que «nos cambió la vida, ya que nos conectamos con nosotras mismas, con el agua y con la naturaleza, viendo un renacer integral en cada mujer que se suma al equipo».

En esa línea, el administrador general de Parque Tricao, Agustín Fuentes, sostuvo que «para nosotros es un gran honor recibir a las remadoras y acompañar esta causa. Ver su recuperación física en medio de la naturaleza y abrir este entorno a la comunidad local es algo que nos llena de orgullo, y mantenemos las puertas abiertas para que sigan entrenando aquí semana a semana».

El remo para prevenir el linfedema

La práctica del equipo se sustenta en los estudios del médico canadiense Don McKenzie, quien comprobó que el ejercicio físico continuo en el agua rompe el mito del reposo postoperatorio. Tras una mastectomía con extirpación de ganglios axilares, el mayor riesgo es desarrollar linfedema, una afección que consiste en la acumulación crónica de líquido e hinchazón dolorosa en las extremidades.

Para complementar este proceso de rehabilitación, el equipo sumó clases de natación y acondicionamiento físico, apoyadas por una red de profesionales voluntarios como kinesiólogos, nutricionistas y psicólogos que asisten a las pacientes frente a las listas de espera del sistema público.

Sobre el beneficio terapéutico integral de esta disciplina, la directora subrogante del Hospital Claudio Vicuña de San Antonio, Dra. Christabel Jensen, explicó que «este es un ejercicio en que se trabaja todo el tren superior, lo que permite a las pacientes retomar la fuerza física y volver con mayor autonomía a su vida diaria. Además, favorece la fluidez de la linfa y previene su acumulación, promoviendo una circulación adecuada dentro del organismo».

Para conocer más sobre la historia y seguir el día a día de las Remadoras Rosas de Santo Domingo, sigue la cuenta @remadorasrosaschile en Instagram.

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