Desde el desierto hasta las zonas de alta montaña, el peso, la ergonomía y la estabilidad del equipamiento cobran relevancia en jornadas prolongadas, donde la resistencia ante impactos es solo una parte de la seguridad.
Desde patrullajes en el desierto hasta ejercicios en zonas de alta montaña, las condiciones operativas de Chile plantean un desafío que no siempre resulta evidente. Proteger al personal durante jornadas prolongadas implica considerar no solo la resistencia del equipamiento, sino también su peso, estabilidad y capacidad de ventilación, factores que pueden influir en la fatiga y la concentración de quienes lo utilizan.
La diversidad geográfica del país exige prepararse para escenarios que van desde las extensas áreas fronterizas del norte hasta terrenos montañosos de difícil acceso. En estas condiciones, los desplazamientos y las actividades que requieren portar equipos especializados durante varias horas ponen de relieve la importancia de contar con sistemas que combinen resistencia, movilidad y comodidad.
Uno de los retos en el desarrollo de protección craneal consiste en reducir la carga que soporta el usuario sin comprometer el desempeño balístico. Para ello, la industria ha avanzado en el uso de materiales más ligeros y diseños que consideran tanto la estructura exterior como los componentes internos, responsables del ajuste, la absorción de energía y la ventilación.
“Llevar peso sobre la cabeza durante horas tiene un efecto acumulativo. Puede contribuir a la fatiga y, en última instancia, afectar la concentración en la tarea que se está realizando”, explicó Daron Shank, Product Category Director de Team Wendy. “Reducir esa carga tiene un valor real, pero debe lograrse sin sacrificar el desempeño balístico”.
La necesidad de equilibrar estos factores ha ampliado la manera de entender la seguridad del personal. Además de evaluar la resistencia ante impactos, el diseño de los cascos debe contemplar cómo se distribuye el peso, qué ocurre durante su uso continuo y de qué forma se integran otros dispositivos necesarios para las operaciones.
Esta perspectiva está vinculada con la investigación sobre lesiones cerebrales traumáticas, un campo que ha orientado el trabajo de Team Wendy desde su fundación en Cleveland, Estados Unidos, en 1997. La compañía, especializada en sistemas de protección para defensa, fuerzas del orden y búsqueda y rescate, lleva el nombre de Wendy Moore, quien falleció a causa de una lesión cerebral traumática tras un accidente de esquí. Su historia dio origen a un enfoque centrado en comprender los efectos de los impactos y desarrollar tecnologías que contribuyan a mejorar la protección craneal.
Entre los avances derivados de esta línea de trabajo se encuentra EXFIL® Endurance, un casco balístico ligero presentado globalmente en octubre de 2026. El sistema completo pesa aproximadamente 1.04 kilogramos y utiliza una carcasa de polietileno de ultra alto peso molecular (UHMWPE), material que combina resistencia y capacidad de absorción de energía con una densidad reducida.
Su diseño incorpora tecnología balística de Ceradyne™ y una construcción sin perforaciones a través del material protector, desarrollada para preservar la continuidad de las fibras de la carcasa. Esta característica permite integrar elementos de sujeción sin atravesar la estructura balística.
“Ese mismo principio se aplica a la tecnología de carcasa sin perforaciones de Endurance. Al evitar penetraciones en el material balístico, podemos ayudar a preservar su integridad y, al mismo tiempo, proporcionar una plataforma estable para el equipamiento necesario durante la misión”, agregó Shank.
El desarrollo de estos sistemas también contempla la interacción entre la cabeza y el interior del casco. En el caso de EXFIL Endurance, el revestimiento EXFIL AIR FIT Liner incorpora tecnología ZORBIUM® Foam, vinculada con investigaciones sobre lesiones cerebrales traumáticas, además de canales de circulación de aire y materiales que ayudan a gestionar el calor. A ello se suma el mecanismo de retención CAM FIT®, diseñado para favorecer un ajuste estable durante el uso prolongado.
La incorporación de estas características debe acompañarse de evaluaciones que permitan conocer su respuesta ante diferentes tipos de impacto. Según las pruebas reportadas por Team Wendy, el modelo cumple con los requisitos balísticos NIJ III-A/HG2 bajo las normas NIJ STD 0106.01/0108.01 y supera el requisito de impacto contundente ACH AR/PD10-02. Los resultados corresponden a condiciones específicas de ensayo y forman parte de la evaluación técnica del equipamiento.
Otro aspecto que cobra importancia es la integración de dispositivos de comunicación, visión nocturna y accesorios especializados. Su incorporación requiere soluciones que mantengan la estabilidad del conjunto y permitan utilizar los distintos componentes sin interferir con las funciones de protección.
En escenarios operativos tan diversos como los de Chile, la evolución de estos equipos refleja la necesidad de abordar la seguridad desde una perspectiva integral. La investigación sobre impactos, el desarrollo de materiales ligeros y la incorporación de criterios ergonómicos permiten avanzar hacia diseños que consideren no solo las amenazas a las que puede estar expuesto el personal, sino también las exigencias físicas de utilizar protección durante varias horas.