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Proteger a quienes sostienen el comercio y la producción del país. Por Juan Moreno, Presidente SIL y de la Federación Nacional de Trabajadores del Comercio, Servicios y Otros

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

Chile registró una nueva alza del desempleo. El INE informó una desocupación de 9,8% en julio-septiembre de 2026, 1,3 puntos más que en el mismo periodo de 2025. El país supera el millón de personas sin trabajo y el impacto es mayor entre las mujeres, cuya tasa llegó a 10,5%. Detrás de estas cifras hay familias que dependen de un ingreso para cubrir sus necesidades y sostener las tareas de cuidado.

En el retail, la desaceleración también se hace sentir. Cuando las familias restringen sus gastos, las ventas se estancan y aumenta la presión por reducir costos. Un reciente estudio de Kobai Consumer Insight señala que el gasto real en supermercados está prácticamente plano. A esto se suma la caída anual de 1,1% del empleo en comercio y de 1,2% en las ventas de supermercados durante agosto, según el INE. En este escenario, los ajustes de dotaciones, turnos y jornadas pueden afectar directamente los ingresos y la estabilidad de quienes trabajan en el sector.

Frente a este escenario, hacemos un llamado a las autoridades, las empresas y todos los sectores a actuar preventivamente, con responsabilidad y diálogo social. Es necesario promover medidas que protejan los ingresos y la estabilidad de las familias, evaluar alternativas a las desvinculaciones -como la reubicación, la redistribución de jornadas y la capacitación- y garantizar que las decisiones económicas no se traduzcan en una pérdida de derechos. Asimismo, no se pueden debilitar ni desviar los recursos destinados al Seguro de Cesantía, una protección fundamental cuando las personas pierden su fuente de ingresos.

Reducir estos recursos en un contexto de mayor desempleo tendría consecuencias graves para miles de trabajadores y sus familias, precisamente cuando más necesitan ese respaldo. La recuperación económica no puede darse por asegurada mientras persista la incertidumbre y los hogares enfrenten hoy sus consecuencias. Proteger a las personas trabajadoras debe ser una prioridad compartida. El desarrollo del comercio y la sostenibilidad de las empresas no pueden construirse a costa de la seguridad económica de quienes las hacen funcionar.

Desde el SIL, el sindicato más grande del retail en Chile, reafirmamos la importancia de avanzar hacia un modelo que ponga a las personas en el centro y en el que el trabajo decente y la sostenibilidad del negocio vayan de la mano.

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