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Ciencia, industria y sector público trazan la ruta hacia una Mesa Sectorial de Economía Azul

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

El Primer Encuentro Nacional de Economía Azul, organizado por CINCO Chile con el apoyo de Corfo, reunió en Santiago a empresas, academia, startups, financistas, autoridades y comunidades para identificar oportunidades de inversión, innovación y desarrollo sostenible vinculadas al océano.

Industria, academia, emprendimiento, banca, Estado, sociedad civil y cooperación internacional se dieron cita en el Salón Rojo de Corfo, durante el Primer Encuentro Nacional de Economía Azul. La jornada, convocada por el Clúster de Innovación Climática Oceánica (CINCO Chile) y apoyada por Corfo, buscó detectar oportunidades ligadas al océano y avanzar en la conformación de una Mesa Sectorial de Economía Azul.

Los asistentes provenían de rubros como la acuicultura y la pesca, las algas y la biotecnología, el clima y el carbono, la energía marina, el agua y la desalinización, los puertos, la industria naval, el turismo costero y los datos. El 40% ya ha usado o evaluado algún instrumento de Corfo asociado a la economía azul, y el 49% identifica el financiamiento como su principal barrera.

“La economía azul representa una gran oportunidad para Chile, porque nos permite desarrollar sectores donde tenemos ventajas competitivas únicas, pero con una mirada sostenible y de largo plazo. El desafío es incorporar innovación, tecnología y nuevas capacidades a través de startups y emprendimientos dinámicos que aporten soluciones a los desafíos de nuestros territorios. Desde Corfo impulsamos la conexión entre empresas, sector público, academia, centros tecnológicos y emprendedores, porque sabemos que al trabajar de manera colaborativa podremos escalar innovaciones, generar impacto y fortalecer una economía azul para el país”, afirmó Maricho Gálvez, gerenta de Emprendimiento de Corfo.

En la apertura se expuso que las exportaciones del sector marino sumaron US$9.230 millones en 2025 y que doce sectores del ecosistema marítimo generan más de 98.000 empleos directos. Junto a rubros consolidados, como la salmonicultura, la miticultura, la pesca industrial y los puertos, aún falta fortalecer la desalinización, la biotecnología, los servicios oceánicos y el turismo. El país cuenta con una Política Oceánica Nacional, firmada en 2018 y vigente como estructura legislativa y ejecutiva, aunque se subrayó la importancia de generar marcos regulatorios que respondan a los desafíos globales, promuevan la innovación y fomenten la inversión sostenible.

Macarena Aljaro, subdirectora de Programas Tecnológicos Asociativos de Corfo, presentó el estado del arte de la institución en nueve verticales azules y nuevas oportunidades, como el retrofit verde de más de mil naves, un programa de remoción marina y el financiamiento azul con la banca.

El encuentro es la tercera etapa de un proceso que CINCO inició en agosto con jornadas científicas en Puerto Montt y continuó en septiembre con el Diálogo Nacional Oceánico-Climático en el Congreso. “Chile tiene una oportunidad concreta de transformar su potencial oceánico en nuevas industrias, innovación y desarrollo sostenible”, señaló María José Urrutia, cofundadora y directora de CINCO Chile. “Ahora queremos dar un paso más: conectar ese conocimiento con el sector productivo, identificar oportunidades de inversión y construir una agenda común que permita convertir las capacidades del país en proyectos concretos. La idea es que hoy sea el inicio de la co-construcción”, añadió.

Ese trabajo tomó forma en cuatro mesas temáticas: Acuicultura oceánica; Agua, minería y remoción marina; Algas (de extraer a cultivar); Datos, IA y monitoreo y Economía circular acuícola. Cada una, guiada por un moderador, respondió cuatro preguntas comunes: qué existe hoy, cuál es la brecha principal, qué alianza la destrabaría y qué rol puede cumplir Corfo u otra institución pública.

Un mismo cuello de botella

El diagnóstico fue coincidente. Las mesas apuntaron al financiamiento y la confianza: falta capital para pilotar y escalar, y capital de trabajo para implementar. También pidieron certeza regulatoria, pues las normas superpuestas y los vacíos legales, como los que afectan al mar abierto y a las algas, frenan la inversión, y plantearon la urgencia de contar con un marco claro y una gobernanza unificada. A ello se sumó la necesidad de pilotos con evidencia, ya que no está claro dónde ni cómo probar nuevas tecnologías con datos y líneas de base que validen su impacto. Como respuesta, todas propusieron alianzas multiactor entre el Estado, la academia, la industria, las comunidades y la banca, ordenadas en una hoja de ruta compartida.

Alianzas y acciones a 12 meses

Las mesas también definieron las alianzas que permitirían avanzar. Acuicultura oceánica propuso reunir a navieras, pesca industrial, academia y banca en torno a pilotos, con Corfo aportando fondos especializados y unificando la gobernanza. El eje de agua y minería planteó un modelo de quíntuple hélice que incorpore a la banca, con Corfo como asesor estratégico y facilitador de la articulación. La mesa de algas sugirió un pacto público-privado con hoja de ruta compartida, articulado por Corfo a través de un PTI, junto a FIPA, ProChile e InvestChile. Economía circular acuícola, en tanto, apostó por una alianza entre Corfo y la banca para generar confianza y acceso a crédito, con Corfo validando iniciativas e INDESPA apoyando a la pesca artesanal.

Cada grupo fijó además una acción prioritaria para el próximo año: habilitar pilotajes de nuevas tecnologías en acuicultura oceánica, con financiamiento, sitio y un levantamiento del marco legal y del estado del arte; ejecutar un proyecto piloto de innovación en agua, minería y remoción marina, pese a las barreras de financiamiento; constituir una mesa ejecutiva público-privada que acuerde una hoja de ruta nacional para el cultivo regenerativo de algas, y priorizar y caracterizar los problemas críticos de la economía circular acuícola para focalizar recursos en una primera acción concreta.

“La salmonicultura es uno de los actores relevantes en la economía azul. Nosotros tenemos como política fundamental la convicción permanente de que el desarrollo y crecimiento de la industria va de la mano y se complementa con la sustentabilidad. Desarrollo y sustentabilidad no son conceptos reñidos, sino que se trata de ámbitos que se deben compatibilizar”, explicó Patricio Melero, presidente de SalmonChile.

Pablo Ortiz, director (s) del Servicio Nacional de Pesca, valoró la oportunidad de “reunir a distintos agentes de la economía azul”. “Una de las conclusiones es unir las capacidades de los distintos estamentos para hacer de Chile un país más sustentable a través de la economía azul”, dijo.

Para Nicole Maturana, del Programa de Economía Azul de Fundación Chile, la instancia “logra reunir al mundo público y privado”. “Necesitamos avanzar más y se requiere mucha articulación y financiamiento. Pero lo más importante es vincular ambos mundos, porque deben conversar”, planteó.

Estos compromisos y diagnósticos serán la base de la hoja de ruta de la Mesa Sectorial de Economía Azul, que buscará articular capacidades públicas y privadas, identificar instrumentos de apoyo y orientar la agenda del sector hacia 2027.

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