El día 10 de octubre se celebra el día Mundial de la Salud Mental, fecha que fue promovida por la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH) con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según la OMS, la salud mental “es el bienestar que una persona experimenta como resultado de su buen funcionamiento en los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales, y en última instancia, el despliegue óptimo de sus potencialidades individuales para la convivencia, el trabajo y la recreación”.
Cada año se establece un lema para la campaña del Día Mundial de la Salud Mental, y para este 2022 es el “Hacer de la salud mental y el bienestar para todos una prioridad en el mundo”. ¿Por qué una prioridad? Según cifras del informe del termómetro de salud mental (junio 2022), en Chile, en el mes de mayo del 2022, se sospechaba de problemas de esta índole en el 21,1% de la población, y el 45,9% de las personas encuestadas evaluó que su estado de ánimo es peor o mucho peor que antes de la pandemia.
En lo recóndito de estas cifras hay personas con múltiples historias, hay rostros, hay pesares, hay preguntas y también la búsqueda impetuosa de aquel lugar, de aquella palabra, que permita volver a conectarnos con la experiencia y vivencia que nos llevan hacia la resiliencia.
Existe una responsabilidad social en el generar condiciones biopsicosociales que promuevan la prevención de la salud mental como un valor prioritario. Nuestro país aún está al debe con la salud mental, a modo de ejemplo, y en cifras del plan nacional de salud mental del Ministerio de Salud, Chile dedica solo el 2% del total del presupuesto en Salud, cifra que está muy por debajo del 5% que se propuso como meta en el Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría de los períodos 2000-2010 y 2015-2025.
Tenemos claro el diagnóstico, la pandemia mostró las realidades ocultas en muchos de nuestros niños, jóvenes y adultos mayores, pero no basta con ello, se requiere asumir compromisos de generar nuevas maneras de priorizar la salud mental dentro de nuestra vida y ello pasa, por una parte, por nuevos y más aportes económicos para la implementación de políticas de salud mental. Por otro lado, se requiere del ejercicio de profesionales del área de la salud mental cuyas condiciones laborales le permitan desarrollar intervenciones más profundas y duraderas, se requiere que en los espacios educativos se enfatice la relevancia de lo emocional. En este sentido, un niño, un joven, tranquilo, contento, aceptado, validado, podrá crearse y crear nuevos mundos posibles. Se requiere que el acceso a las atenciones de salud sean oportunas y que promuevan, por sobre todo la prevención en edades tempranas en la vida de cualquier persona.
Siguiendo el lema de este 10 de octubre, que la prioridad sea el concebir a la salud mental como protagonista y decidor, en el día a día, de cada persona, de cada comunidad.