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Disfagia: detección temprana puede aminorar efectos

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

Esta enfermedad afecta especialmente a personas mayores y consiste en la dificultad para tragar la comida y las sustancias líquidas de manera natural, debido al daño o alteración de orden neurológico.

Se estima que entre el 15 y 30% de las personas mayores de 65 años reportan disfagia, una enfermedad que genera dificultad para tragar la comida y sustancias líquidas de manera natural, debido a daños o alteraciones de orden neurológico que afectan de forma directa la cavidad oral, incluyendo la región faríngea, la laringe y el esófago.

Generalmente este trastorno viene acompañado de una serie de sintomatologías como dolor al tragar los alimentos, problemas respiratorios y, lo más grave, presencia de desnutrición. Así lo explicó la docente de la Escuela de Fonoaudiología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTalca, Orietta San Martín Rubilar, quien indicó que las causas son la disminución de la función muscular y el envejecimiento de la deglución, además de «enfermedades neurológicas, como los accidentes cerebrovasculares o las enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson, la esclerosis múltiple o accidentes cerebrovasculares”.

Otros afectados son los pacientes oncológicos, especialmente quienes tienen cánceres relacionados a la cabeza y el cuello.

En el caso de los niños, podrían presentar esta enfermedad debido a trastornos del desarrollo o condiciones congénitas que afectan la deglución, como la parálisis cerebral.

¿Se puede prevenir?

La profesora San Martín explicó que “no es posible prevenirla, ya que es un síntoma presente en diferentes condiciones de diverso origen, aunque es posible reducir las consecuencias que ésta ocasiona en la persona”.

Por ello, recomendó algunas estrategias como la detección temprana en población de riesgo como personas mayores y/o con enfermedades neurológicas; además de educar a los cuidadores y familiares en técnicas de alimentación; modificar y adaptar las consistencias de los alimentos para hacerlas más seguras; acudir a terapia fonoaudiológica para evaluar y tratar de forma individualizada la disfagia en la persona.

San Martín recalcó que los tratamientos de “la disfagia se deben llevar a cabo de forma interdisciplinaria, en requerimiento de médicos, fonoaudiólogos y nutricionistas».

El simulacro reprodujo las exigencias formales de evaluación para escolares de cuatro establecimientos locales, en el marco de una alianza formativa con el Preuniversitario Pedro de Valdivia que busca reducir brechas y que acumula 400 beneficiarios en la zona.

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