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Resiliencia sin gestión es abandono. El caso de la rada colonial de la Isla Alejandro Selkirk

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Por Dra. Edilia Jaque Castillo, coinvestigadora Proyecto Fondecyt N° 1230837

En la isla Alejandro Selkirk, la más aislada del archipiélago Juan Fernández, la lucha contra las fuerzas de la naturaleza es una constante. Sus habitantes, comunidades transitorias de pescadores, enfrentan amenazas naturales sin el respaldo necesario de un Estado que parece haberlos olvidado.

Resiliencia en el límite

La isla Alejandro Selkirk, a más de 900 kilómetros de la costa chilena, es un enclave de belleza agreste y desafíos perpetuos. Aquí, la convivencia con la naturaleza no es un idilio, sino una lucha diaria para adaptarse a un entorno que prueba los límites de la resiliencia humana.

En este territorio insular, donde cada verano llegan cerca de 80 pescadores y sus familias, la pesca de langosta es el sustento económico principal. Sin embargo, el ambiente no da tregua, y los habitantes han aprendido a coexistir con una naturaleza que también puede ser devastadora.

El Estero Las Casas, que atraviesa el caserío principal, es un ejemplo de esta dualidad. Durante el verano, parece inofensivo, un cauce seco que serpentea entre las laderas. Pero en invierno, con lluvias torrenciales, se transforma en un canal de destrucción. Los aluviones no son una amenaza nueva.

En 1975, uno de gran magnitud destrozó el embarcadero y cambió el curso del estero, y en 2002 otro golpeó con fuerza, dañando botes, materiales pesqueros e instalaciones, obligando a las autoridades a responder con mejoras temporales en el muelle.

Adaptación sin apoyo

Con el cambio climático, las lluvias intensas y los deslizamientos de tierra se han vuelto más frecuentes, poniendo en jaque a la comunidad. Sin embargo, los pescadores han desarrollado métodos de adaptación. Gracias a herramientas de pronóstico meteorológico, pueden anticipar las condiciones del tiempo y protegerse, demostrando un alto grado de preparación frente a desastres.

A pesar de estas estrategias, la isla enfrenta un problema estructural: no cuenta con el respaldo necesario del Estado. Su ubicación dentro de un Parque Nacional, aunque valiosa desde el punto de vista de la conservación, ha limitado la capacidad de la comunidad para acceder a recursos e infraestructura esenciales. Sin la posibilidad de desafectar terrenos, no se pueden destinar fondos para construir muros de contención, mejorar el embarcadero o mitigar los riesgos de los aluviones.

Además, la isla no está formalmente catalogada como caleta ni como borde costero, lo que la excluye de programas de planificación y gestión del riesgo. En este escenario, los habitantes deben valerse por sí mismos, organizándose de manera autónoma para enfrentar los desafíos diarios.

Abandono estatal

Lo que ocurre en Selkirk es un reflejo de una desconexión mayor entre la resistencia de las comunidades locales y la falta de una respuesta institucional adecuada. La resiliencia de sus habitantes, aunque admirable, no es suficiente para protegerlos frente a las amenazas naturales exacerbadas por el cambio climático. Sin el apoyo de políticas públicas y recursos concretos, lo que podría ser un ejemplo de adaptación se convierte en un caso de abandono.

La isla Alejandro Selkirk no solo merece ser reconocida por su belleza y biodiversidad, sino también por las vidas que la habitan. El Estado tiene una deuda pendiente con esta comunidad, que demuestra cada día que la resiliencia no es solo una palabra, sino un acto de supervivencia. Sin embargo, incluso la mayor fortaleza necesita un sistema que la respalde. Y aquí, en el punto más remoto del país, la gestión estatal sigue siendo la gran ausente.

El pueblo de Selkirk, localizado justamente en la desembocadura de la Quebrada de las Casas, es posible observar el cauce ahora seco con grandes bloques de piedra que se movilizan en el periodo de crecida y son el mayor peligro durante un aluvión.

En la fotografía se observa la encajonada quebrada de Las c asas con dos laderas de pendientes muy fuertes que alimentan de bloques este curso de agu y que potencian la velocidad del caudal en tiempos de altas precipitaciones.

Un acercamiento a los bloques que movilizó el aluvión de 2022 y las medidas de mitigación que se desarrollaron posteriores al evento, construcciones de barreras de piedras cuyas dimensiones no logran proteger adecuadamente las instalaciones de los pescadores.

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