● En los talleres de fotografía de Libroalegre, impartidos por José Mogrol, se genera un espacio de encuentro entre niños y niñas neurotípicos y con síndrome de down y entre chilenos y migrantes.
● Los talleres del primer semestre se realizaron con el apoyo de la Escuela de fotografía Camaralucida y la Agrupación de Padres y Amigos por la Rehabilitación e Integración de Personas con Síndrome de Down (APARID) y cuentan con financiamiento del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC).
Desde 2021, la Biblioteca Libroalegre, en colaboración con la Escuela de Fotografía Camaralucida, desarrolla los “Encuentros de Fotografía”, talleres inclusivos que han permitido a más de 120 niños y niñas de Valparaíso y Viña del Mar encontrarse a través de la imagen y la creatividad. En estos talleres participan conjuntamente niñas y niños neurotípicos, con Síndrome de Down, chilenos y migrantes, algunos viven con sus familias y otros en hogares. Esta iniciativa cuenta con financiamiento del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Tal como explicó María Antonia Carrasco, Coordinadora de Libroalegre: “la fotografía es un espacio de reunión que busca, a través del arte, romper las barreras invisibles que aún persisten en nuestra sociedad, promoviendo espacios reales de inclusión, respeto y expresión colectiva. La actividad, guiada por el profesor y fotógrafo José Mogrol, combina la enseñanza técnica con una experiencia creativa significativa”.
A las y los participantes se les acerca un poco a la historia de la fotografía, aprenden a hacer retratos en interiores y exteriores y experimentan con un proceso artesanal de impresión fotográfica a través de la técnica de la cianotipia en el laboratorio de Camaralucida. El proyecto pone en el centro la posibilidad de compartir, colaborar y expresarse desde las diferencias. Así, la fotografía se transforma en un lenguaje común que les permite a las niñas y niños reconocerse, retratarse y dialogar con los otros y con su entorno.
Patricia González Cisterna, presidenta de APARID, valoró de esta iniciativa el interés que despierta en los participantes: “los niños, jóvenes y adultos con o sin discapacidad que han participado de estas actividades han manifestado mucho interés y entusiasmo, trabajando colaborativamente, demostrando con esto que la inclusión sí es posible. El poder tomar y posteriormente revelar sus propias fotografías les ha abierto un mundo diferente”.
Además, destacó que: “toda expresión de arte, al ser subjetiva, no busca la mirada de perfección, por lo que la discapacidad no es una desventaja, al contrario, pueden captar de manera limpia y natural lo que otros tal vez no vean”.
Por su parte, Carolina Vásquez, directora de Camaralucida, explicó que: “Cámaralucida lleva ya varios años haciendo talleres en conjunto con Libroalegre, es una manera de acceder al entorno infantil, en su diversidad y potencial artístico; ya que normalmente hacemos cursos especializados para personas de entre 18 a 70 años”.
“Es importante para nosotros esta experiencia, donde podemos despertar el interés en el arte, la fotografía a través de los orígenes y desde la química y física, con experimentación tangible que conecta a los niños con lo material, algo escaso en estos tiempos”, agregó.
José Mogrol, fotógrafo y facilitador del taller, explicó que en la primera sesión desarrollaron un abecedario fotográfico en grupos, registrando objetos cercanos que luego se transformarán en un videomontaje para la exposición final. Además, se realizó un taller de retrato en el que ellos mismos se fotografiaban y estas imágenes se utilizaron en la segunda sesión que se hizo en Camaralucida para hacer cianotipias.
La cianotipia es un proceso antiguo, artesanal en el que se colocan los negativos sobre papel emulsionado con sales de hierro, se le da un tiempo de exposición con lámparas de luz ultravioleta, y luego van a la parte química de impresión, lavado y fijación de las imágenes.
Para José Mogrol, es “un privilegio «seguir trabajando con Libroalegre, ONG con la que colaboro hace muchos años. Creo que la educación artística contribuye a hacer aflorar la sensibilidad que todos llevamos dentro desde la infancia. Esta serie de talleres que se han llevado a cabo en APARID, con personas con síndrome de down y no down, y otras veces en La Matriz con niños migrantes y no migrantes, siento que son instancias inclusivas muy dulces que permiten a los niños y niñas desarrollarse y expresarse”.
Sobre el arte y la inclusión enfatizó que: “lo más importante es tener en cuenta que todo el mundo tiene sus capacidades y todo el mundo se expresa. Por lo tanto, usamos la fotografía, la cianotipia o cualquier otra herramienta para expresarnos, da lo mismo tu condición, sexo, género, migrante, no migrante, down, no down. Eso ayuda a generar pensamiento, trabajo en equipo, asertividad, empatía, tantas cosas de las que adolece el mundo”.
Los Encuentros de Fotografía son una apuesta por mirar al otro sin prejuicios, una invitación a cuestionar la segregación cotidiana, y una forma de construir comunidad desde el arte y la infancia.