A fines del año recién pasado, conocimos un reportaje que en Australia se implementará un programa denominado “Solar Sharer”, el cual permitirá a millones de australianos acceder a tres horas diarias de electricidad gratuita, incluso a quienes no tienen paneles solares. La medida, prevista para 2026, busca aliviar la saturación de la red eléctrica por el exceso de energía solar y podría inspirar a otros países.
Lo anterior nos lleva a preguntarnos cual es la situación en Chile, donde tenemos en el norte la mayor radiación solar del planeta y la energía se desperdicia porque la red actual, o no la absorbe o no la almacena, mientras seguimos pagando una de las cuentas de energía más altas de américa latina.
El costo de la energía eléctrica para las mineras en Chile es alto, rondando los US$107/MWh para clientes libres, representando aproximadamente el 11% de sus costos operacionales, y es superior al de otros países mineros, explicado por factores estructurales como costos de transmisión, cargos sistémicos y la lejanía de fuentes renovables, aunque la minería lidera en uso de energías limpias y busca eficiencia energética.
Factores Clave del Costo Eléctrico para la Minería:
Costos elevados: Las tarifas industriales son elevadas, con promedios de ~107 USD/MWh en 2024, superando a competidores regionales en más del 28%.
Dependencia y Transmisión: La geografía chilena y la necesidad de transportar energía desde centros de generación a faenas mineras en el norte incrementan costos y pérdidas.
Cargos Sistémicos: Un aumento significativo en los cargos asociados a la operación del sistema eléctrico eleva el precio final para los clientes libres.
Dependencia de Combustibles Fósiles: Históricamente, la dependencia de importaciones de combustibles para generación térmica ha elevado los costos.
Estrategias y Realidad de la Minería:
Es importante mencionar la transición a renovables ya que la minería chilena es líder en la incorporación de energías renovables, con más del 60% de su suministro proveniente de fuentes limpias, y varias empresas buscan el 100%.
La eficiencia energética se ha convertido en un pilar estratégico para reducir el consumo y optimizar procesos mediante tecnología y gestión; además muchas mineras han logrado contratos más competitivos, pero los factores estructurales persisten.
Lo anterior puede ser visto como una paradoja. Chile, el país que más produce cobre del mundo -un 25,9% de toda la materia prima del orbe- un metal que es el mejor conductor eléctrico que hay en la naturaleza, tiene también la cuenta de electricidad más alta en sus faenas mineras. De acuerdo a lo señalado por el Consejo Minero, “es particularmente preocupante que desde el año 2016, cuando se reformó la ley eléctrica, el costo se ha mantenido por sobre los US$ 100 por MWh, pese a que la minería chilena ha liderado la incorporación de fuentes renovables en sus contratos de suministro eléctrico”. Por otro lado, la minería, en línea con su aporte al combate del cambio climático, proyecta sustituir el uso de combustibles por electricidad, para lo cual requiere que el costo eléctrico deje de ser una desventaja.
El gremio de las grandes firmas mineras hace ver qué desde hace algunos años, más del 60% del suministro de la minería es de fuentes renovables, y el sector está pronto a alcanzar el 70%.
En ese sentido, las cuatro operaciones de Antofagasta Minerals funcionan con energía 100% renovable desde abril de 2022. Las operaciones Escondida y Spence de BHP, en tanto, se abastecen con energías 100% renovables desde el año 2025.
Codelco, en tanto, tiene la meta de llegar a contar con el 100% de suministro de energía renovable para 2030. La estatal firmó una modificación del contrato suscrito en 2007 con Engie, que le permitirá reemplazar el suministro de electricidad a carbón por uno de energía renovable.
Pero volviendo al punto inicial, la energía solar tiene un gran potencial para abastecer a las mineras en Chile, especialmente en el norte, y ya es una realidad creciente, aunque no la única fuente; el desafío es la intermitencia, que se está resolviendo con sistemas de almacenamiento (Sistemas BESS) y la combinación con otras energías renovables (eólica, etc.) para un suministro constante y competitivo, con metas del 100% renovable para 2030 en muchas empresas.
¿Por qué la energía solar es viable y prometedora?
Chile, especialmente el norte, tiene una radiación solar excepcional, ideal para paneles fotovoltaicos; se permite a las mineras generar su propia electricidad, reduciendo costos y dependencia de la red, lo que reduce drásticamente la huella de carbono y la contaminación atmosférica, alineándose con metas ambientales. Cabe consignar que la tecnología ha mejorado, haciéndola más económica y accesible para la industria.
La forma de implementarla es a través del suministro directo, es decir, los grandes proyectos solares abastecen directamente a faenas mineras, como ya ocurre en el norte. Esto se hace a través de portafolios mixtos, en los que se combina la solar con otras renovables (eólica, geotérmica) para asegurar el suministro 24/7, ya que el sol no siempre brilla y el viento varía.
La implementación de sistemas de almacenamiento a gran escala es clave para superar la variabilidad del sol.
Sin embargo, uno de los desafíos es la intermitencia, ya que la energía solar es variable, por lo que se necesita integrar almacenamiento y otras fuentes (eólica, térmica) para garantizar la continuidad que exige la minería.
Con conclusión, hay que tener presente que la energía solar es una pieza central en la transición energética de la minería chilena. Si bien la combinación de fuentes renovables y almacenamiento es fundamental, el potencial solar es tan vasto que puede ser la columna vertebral para un abastecimiento 100% limpio y eficiente para todas las operaciones mineras del país.