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La energía solar autónoma se consolida como infraestructura esencial de cara a 2026

La Mesa Empresarial Público Privada de Capacitación y Empleo Local (MEPPCEL) realizó su jornada de cierre anual, reafirmando el compromiso de municipios, empresas, servicios públicos y el mundo formativo con la creación de oportunidades laborales sostenibles para las y los habitantes de Quintero y Puchuncaví.

Con más de 10,5 GW fotovoltaicos instalados según la CNE, el avance de la energía solar impulsa soluciones autónomas que reemplazan equipos a diésel en minería, infraestructura y logística, marcando un cambio estructural hacia 2026. 

El avance de la energía solar está comenzando a redefinir no solo la matriz eléctrica, sino también la forma en que operan sectores estratégicos de la economía. Al cierre de 2024, la capacidad solar fotovoltaica instalada alcanzó los 10,5 GW, cifra equivalente a cerca del 30% de la potencia eléctrica nacional, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Y es que el crecimiento, que se ha mantenido durante 2025, ocurre en un contexto marcado por mayores exigencias de suministro, cuellos de botella en transmisión y una presión regulatoria creciente en materia de emisiones.

Tal escenario impulsa con rapidez la adopción de soluciones solares autónomas capaces de operar sin conexión a la red ni respaldo fósil, especialmente en minería, infraestructura, seguridad y logística; una tendencia que responde tanto a motivos ambientales como económicos y que surge en un contexto donde el costo del diésel, la complejidad operativa y los compromisos climáticos obligan a las empresas a replantear sus modelos energéticos.

“Lo que estamos observando es un cambio estructural en la forma de consumir energía. La solar dejó de ser solo generación a gran escala y pasó a convertirse en una herramienta operativa que asegura continuidad en zonas donde la red es insuficiente o directamente inexistente”, señala Víctor Belmar, gerente general de BLP Chile, quien agrega que la combinación de paneles fotovoltaicos de alto rendimiento y baterías de litio “alcanzó un nivel de madurez y competitividad que hace cinco años no estaba sobre la mesa”.

¿Qué dicen las proyecciones? El sector apunta a que esta transformación se profundizará hacia 2026, impulsada por el aumento sostenido de la demanda eléctrica, la mayor participación de energías variables y los objetivos de descarbonización comprometidos por el país. En ese contexto, soluciones móviles y modulares comienzan a ganar espacio como respuesta a un sistema que requiere mayor flexibilidad y resiliencia.

Innovaciones con sello chileno

Ante este prometedor panorama, desde BLP Chile han identificado un conjunto de desarrollos que marcarán esta etapa. Entre ellos se encuentran sistemas solares de iluminación autónoma para faenas y obras, plataformas de televigilancia con conectividad remota, tecnologías para gestión de tránsito y centrales eléctricas portátiles capaces de abastecer campamentos, operaciones críticas y zonas aisladas. Todos estos avances -precisa Belmar- buscan reemplazar equipos a combustión por alternativas limpias, silenciosas y con menores costos operacionales.

“Estas soluciones permiten eliminar emisiones locales, reducir riesgos asociados al transporte y manejo de combustibles y simplificar la operación en terreno”, afirma el gerente general de BLP Chile, añadiendo que el avance tecnológico ha sido decisivo. “Hoy es posible operar de manera continua solo con energía solar y almacenamiento, algo que antes era impensado en términos de costos y confiabilidad”, comenta el ejecutivo.

Otro elemento que comienza a adquirir protagonismo es la fabricación local de este tipo de tecnologías, lo que permite acortar plazos, adaptar soluciones a condiciones específicas y avanzar en criterios de economía circular. Para el especialista, este factor es clave para el posicionamiento del país. “Chile no solo tiene el potencial de liderar en adopción de energía solar, también puede marcar tendencias en innovación aplicada y desarrollo tecnológico”.

Con una red eléctrica cada vez más exigida y un entorno regulatorio que empuja a reducir emisiones, la energía solar autónoma se perfila como una de las respuestas más concretas a los desafíos del sistema. “El 2026 va a marcar el punto en que estas innovaciones pasarán a ser parte de la infraestructura esencial”, concluye Belmar.

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