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Cómo la tecnología “todo en uno” está cambiando el cumplimiento laboral en Chile

La estatal dio a conocer las acciones concretas con las que se ha hecho cargo de las percepciones del impacto de sus operaciones, la manera en la que ha apoyado el desarrollo local y cómo ha promovido un relacionamiento territorial transparente y cercano, con una inversión total superior a los $470 millones.

● Con multas que pueden llegar hasta 20.000 UTM o al 4% de los ingresos anuales, el cumplimiento normativo pasó de ser un trámite administrativo a un factor crítico de continuidad y reputación empresarial.
● Nuevas plataformas permiten centralizar procesos como debida diligencia, prevención de lavado de activos, canales de denuncia y monitoreo de listas de sanciones.

Con multas que pueden llegar hasta 20.000 UTM o al 4% de los ingresos anuales, el cumplimiento normativo dejó de ser un trámite interno y pasó a convertirse en un factor crítico para la continuidad de las empresas en Chile. En la práctica, un error en la gestión de datos, denuncias o controles hoy puede traducirse en sanciones, paralizaciones operativas y daño reputacional.

Durante años, muchas compañías administraron el cumplimiento laboral con planillas Excel, correos y documentos dispersos. Ese modelo hoy quedó corto. El aumento de la fiscalización, sumado a la entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales, está obligando a automatizar procesos que antes se resolvían de forma manual, pero que hoy implican riesgos legales concretos.

“En Chile todavía vemos muchas empresas trabajando con soluciones fragmentadas que aumentan el riesgo sin que se den cuenta”, explica Alex Siles, CEO de Snap Compliance. El problema, agrega, no es solo cumplir, sino cómo se cumple. “El error más crítico es caer en la trampa del cumplimiento estático: tener documentos y protocolos que existen en papel, pero que no se actualizan ni se monitorean”, señala.

Desde una mirada práctica, hoy las empresas enfrentan tres puntos críticos. Primero, la protección de datos desde el diseño (Privacy by Design), ya que seguir aplicando parches sobre sistemas antiguos vuelve frágil toda la operación. Segundo, la gestión de derechos ciudadanos: responder solicitudes de acceso, borrado o portabilidad de datos por correo o Excel ya no solo es ineficiente, sino riesgoso. Tercero, el blindaje corporativo, donde la ley incentiva adoptar voluntariamente Modelos de Prevención de Infracciones para reducir la exposición a sanciones.

En este contexto comienza a consolidarse el modelo de compliance “todo en uno”, que integra en una sola plataforma la gestión de gobierno corporativo, riesgos y cumplimiento (GRC). Estas soluciones permiten centralizar procesos como debida diligencia, prevención de lavado de activos, canales de denuncia y monitoreo de listas de sanciones, reduciendo errores operativos y tiempos de respuesta.

Snap Compliance, por ejemplo, presentó el programa FORTALEZA GRC, un ecosistema que combina tecnología basada en inteligencia artificial, capacitación diferenciada por niveles organizacionales y herramientas documentales, con foco en transformar el cumplimiento en un proceso activo y monitoreado.

“La automatización cambia la lógica del compliance: permite anticiparse y no reaccionar cuando el problema ya explotó”, explica Siles. En ese sentido, concluye que el cumplimiento dejó de ser solo un costo operativo y pasó a ser una herramienta de gestión que, bien implementada, puede transformarse en una ventaja competitiva para las empresas que usan estos datos para mejorar procesos internos y decisiones comerciales.

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