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Emergencia por incendios refuerza la necesidad de proteger a las mascotas

La estatal dio a conocer las acciones concretas con las que se ha hecho cargo de las percepciones del impacto de sus operaciones, la manera en la que ha apoyado el desarrollo local y cómo ha promovido un relacionamiento territorial transparente y cercano, con una inversión total superior a los $470 millones.

Ante el escenario de riesgo que enfrenta el centro-sur del país, académica de la UCSC entrega recomendaciones clave para planificar evacuaciones, evitar conductas peligrosas y resguardar el bienestar físico y emocional de perros y gatos durante y después de una catástrofe.

La emergencia provocada por los incendios forestales que han afectado a las regiones del Biobío y Ñuble, dejando víctimas fatales y cientos de familias damnificadas, ha vuelto a poner en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades frente a este tipo de catástrofes. En este escenario crítico, donde las evacuaciones preventivas y los desplazamientos forzados se han vuelto una realidad, la preparación para proteger a perros, gatos y otros animales domésticos se vincula directamente con el autocuidado y la protección de la vida, evitando decisiones de riesgo en contextos de alta tensión.

Así lo advierte la académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y médica veterinaria, Tania Grant, quien enfatiza que la protección de perros y gatos debe planificarse con antelación y no improvisarse en medio de una emergencia.

“La principal recomendación es adelantarse a la emergencia”, señala la especialista. Para las familias que viven cerca de plantaciones forestales o en sectores de alto riesgo, contar con un plan de evacuación que incluya explícitamente a las mascotas es fundamental. Esto implica saber con exactitud dónde se encuentran arneses y traíllas para asegurar rápidamente a los perros, considerar el uso de bozal según el temperamento del animal y, en el caso de los gatos, disponer de una jaula de transporte que permita sacarlos de forma segura y controlada.

Uno de los errores más frecuentes durante una evacuación, explica la veterinaria, es improvisar en un contexto de alto estrés. “Muchas veces las personas, movidas por la angustia, intentan regresar a zonas de riesgo para buscar a sus mascotas, exponiendo su propia vida. El autocuidado es indispensable”, advierte.

Durante la evacuación, recalca la académica, nunca se debe soltar a los animales, ya que el miedo puede llevarlos a huir o reaccionar de forma impredecible.

En este sentido, mantener la calma y contar con identificación visible en el collar, con un número de contacto o idealmente un chip subcutáneo, puede marcar la diferencia.

Otro aspecto clave es la preparación de un kit de emergencia, que permita cubrir las necesidades básicas durante al menos 72 horas posteriores a la emergencia. Según Grant, este kit no difiere demasiado del que se prepara para las personas: debe incluir agua, suero fisiológico, tijeras, vendajes y toallitas húmedas para la limpieza de heridas. En el caso de las mascotas, se debe sumar alimento, medicamentos de uso habitual, antiinflamatorios y pomadas antibacterianas de uso veterinario, además de algún juguete pequeño que ayude a calmarlas en situaciones de estrés.

Tras un incendio, las mascotas también pueden manifestar secuelas emocionales y físicas. Entre las señales conductuales, la académica menciona actitudes de temor, como esconderse, mantener la cola entre las piernas o negarse a salir de lugares donde se sienten protegidas. “Un animal asustado puede reaccionar con conductas agresivas, por lo que los tutores deben ser especialmente cuidadosos”, explica. En cuanto a las señales físicas, la presencia de quemaduras, tos o dificultad para respirar producto de la inhalación de humo son indicadores de alerta. “En estos casos siempre se debe buscar asistencia médica veterinaria, ya que se trata de una emergencia”, concluye.

La preparación anticipada, la calma y la responsabilidad son, de acuerdo a la especialista de la UCSC, herramientas que permiten enfrentar emergencias de este tipo sin poner en riesgo más vidas, integrando el cuidado de las mascotas dentro de una respuesta familiar segura y organizada frente a incendios forestales.

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