Buscar

Mosquito del dengue en el aeropuerto: por qué el hallazgo no implica un brote, pero sí exige vigilancia activa

La estatal dio a conocer las acciones concretas con las que se ha hecho cargo de las percepciones del impacto de sus operaciones, la manera en la que ha apoyado el desarrollo local y cómo ha promovido un relacionamiento territorial transparente y cercano, con una inversión total superior a los $470 millones.

La confirmación del hallazgo del mosquito transmisor del dengue en el aeropuerto de Santiago activó protocolos sanitarios. Epidemióloga explica por qué no hay transmisión local y llaman a la precaución informada.

La confirmación del hallazgo del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue, la chikungunya y la fiebre amarilla, en el aeropuerto de Santiago activó los protocolos sanitarios correspondientes y reabre la discusión sobre el riesgo real de estas enfermedades en Chile. Aunque la noticia genera inquietud, desde la epidemiología el mensaje es que no se trata de una emergencia sanitaria ni de un brote en curso, sino de una detección oportuna dentro de un sistema de vigilancia que está funcionando.

Así lo explica María Jesús Hald, epidemióloga de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello, quien subraya que la detección en un punto de ingreso internacional no equivale a transmisión local. “Que el mosquito haya sido identificado y que se activen de inmediato las medidas de control es precisamente lo que se espera de un sistema sanitario preventivo. En salud pública, detectar a tiempo es una fortaleza, no una señal de fracaso”, señala.

En América Latina, el dengue continúa siendo la arbovirosis más frecuente, con millones de casos registrados en los últimos años. La chikungunya, aunque menos extendida, provoca brotes que afectan de manera importante la calidad de vida debido al dolor articular persistente, mientras que la fiebre amarilla, si bien es menos común,
presenta una letalidad elevada en sus formas graves. Chile, sin embargo, mantiene una situación distinta.

¿Riesgo local?

A enero de 2026, Hald subraya que no existe transmisión local sostenida de dengue, chikungunya ni fiebre amarilla en el territorio continental. Los casos detectados han sido mayoritariamente importados y asociados a viajes, con la excepción conocida de Isla de Pascua en el caso del dengue. Este escenario responde tanto a factores climáticos como a una vigilancia epidemiológica y entomológica activa.

“El Aedes aegypti tiene un ciclo de vida que se ve limitado por las temperaturas más bajas. Sus huevos no resisten fácilmente ambientes bajo los 10 a 12 grados Celsius, lo que dificulta su establecimiento permanente en gran parte del país”, explica Hald. No obstante, advierte que este factor natural no es suficiente por sí solo, y que la vigilancia constante es clave para evitar la instalación del vector.

Efectos en la salud

En cuanto a los riesgos para la salud, el dengue suele manifestarse con fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolor retroocular, dolores musculares y cansancio marcado. La mayoría de los casos evoluciona favorablemente, y, según la epidemióloga de la UNAB, su letalidad es baja, generalmente menor al 1%, cifra que puede reducirse aún más con
diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado. El mayor riesgo se observa en personas que cursan una segunda infección por un serotipo distinto.

“La chikungunya presenta una letalidad aún menor y se concentra principalmente en adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. Su impacto más relevante no es la mortalidad, sino la posibilidad de dolor articular persistente que puede prolongarse por semanas o meses. La fiebre amarilla, en cambio, puede alcanzar una letalidad de entre un 20 y un 50% en casos graves, especialmente cuando hay compromiso hepático y hemorragias, aunque existe una vacuna altamente efectiva que previene la enfermedad”, recalca.

Condiciones ambientales que favorecen al mosquito

El mensaje, insiste la epidemióloga, debe ser de calma informada y precaución. El cambio climático podría modificar progresivamente las condiciones ambientales, haciendo más favorables algunas zonas del país para el mosquito, especialmente en el norte, lo que refuerza la necesidad de mantener y fortalecer los sistemas de vigilancia y control.

A nivel comunitario e individual, Hald recomienda: “eliminar agua acumulada en viviendas y patios, usar repelente cuando corresponda, vacunarse antes de viajar a zonas de riesgo y consultar oportunamente ante la presencia de fiebre, especialmente después de un viaje internacional”.

“En epidemiología, el éxito no se mide solo por la ausencia de brotes, sino por la capacidad de anticiparse”, concluye Hald.

noticias relacionadas

Mediación penal juvenil concluye con disculpas públicas de adolescente hacia personal de salud

Más de 340 viviendas anegadas y más de 5 mil clientes sin energía eléctrica tras fuerte tormenta eléctrica sobre la RM

Detectives de BH Iquique investigan homicidio con arma de fuego

Deudas y salud mental: 7 de cada 10 personas viven con angustia constante por su situación financiera