Su lanzamiento permitió abrir la conversación sobre cómo deben prepararse los sistemas de salud frente a emergencias climáticas.
El análisis incorpora por primera vez datos del sistema privado y modela la exposición a material particulado fino (MP2,5).
En los últimos años, distintas regiones del mundo han sido afectadas por incendios forestales de magnitud, intensidad y duración sin precedentes, una tendencia que, de acuerdo con la evidencia científica, se incrementará producto del cambio climático. Sin ir más lejos, en este momento las regiones de Biobío y Ñuble se enfrentan a diversos focos de incendios que ya han dejado más de 20 fallecidos, sobre 1.500 damnificados y miles evacuados.
En este contexto, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) , junto con Bupa Chile, desarrolló un estudio para indagar en el impacto de los efectos climáticos en la salud de las personas, a partir de los episodios de incendio ocurridos en la región de Valparaíso en febrero de 2024.
El análisis se basó en datos anonimizados de más de 7,8 millones de consultas ambulatorias realizadas en la red de prestadores Bupa después del mega incendio, para analizar los efectos de este evento sobre las atenciones médicas y la salud de las personas.
Desde una perspectiva metodológica, el trabajo representa un aporte relevante y estratégico: es el primero en Chile que incorpora información del sistema privado y que modela la exposición a material particulado fino (MP2,5) específicamente atribuible a incendios forestales, generando una base de análisis más completa y diversa.
En ese marco, la presentación de sus resultados permitió abrir un espacio de conversación intersectorial sobre los desafíos que enfrenta el sistema de salud y el nivel de respuesta ante eventos climáticos extremos.
En este sentido, Estela Blanco, investigadora adjunta del CR2, explicó que “más allá de los hallazgos específicos, este estudio abre espacio para hacer preguntas clave sobre nuestra capacidad para enfrentar emergencias climáticas. La metodología utilizada nos permitirá avanzar hacia investigaciones más profundas y fortalecer la colaboración entre distintos sectores para resolver esas interrogantes a través de la ciencia y resguardar el bienestar de la gente”.
Además, el proceso permitió reunir a representantes del mundo público, privado, académico y de la sociedad civil, quienes participaron en un espacio de reflexión sobre cómo prepararnos ante futuros eventos de esta naturaleza. Durante el lanzamiento oficial de los resultados, tuvo lugar un conversatorio entre René Garreaud, subdirector del CR2 y académico de la Universidad de Chile; César Vergara, profesional de asesor de apoyo a la gestión administrativa y financiera de la Dirección de Salud de Atención Primaria de la Corporación Municipal de Viña del Mar; y Hernán Salgado, subgerente de sostenibilidad de Bupa Chile, que abrió la discusión en relación a las próximas aristas que se deben abordar para construir un sistema más resiliente frente a emergencias climáticas.
En esa misma línea, también estuvieron presente Ubaldo González, encargado de Riesgos y Desastres de la Municipalidad de Valparaíso; Víctor Berríos, jefe de Acción Sanitaria, Seremi de Salud de la Región Metropolitana; Cristina Huidobro, gerente general de Fondo de Agua; Pilar Moraga, directora del CR2 y académica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile; y Catherine Cummings, directora de Sostenibilidad de Bupa Europa y Latinoamérica.
Hernán Salgado, subgerente de Sostenibilidad de Bupa Chile, destacó el valor estratégico del proyecto, explicando que “a través de este trabajo en colaboración con el mundo público y académico hemos dado el inicio a una conversación necesaria para construir un sistema más resiliente y preparado frente a las consecuencias que ya estamos viviendo del cambio climático. En el largo plazo, nos permitirá identificar los principales riesgos, levantar evidencia empírica y mejorar la planificación sanitaria, lo cual representa un paso importante para seguir cuidando la salud y el bienestar de las personas, que es el propósito de Bupa”.
Desde esa perspectiva, el análisis de los datos mostró que el mega incendio ocurrido en febrero de 2024 generó efectos observables en la demanda asistencial, aunque de carácter heterogéneo y transitorio. En la región de Valparaíso, se registraron reducciones en las atenciones ambulatorias durante el período inmediato posterior al evento, con disminuciones específicas en consultas de adultos, pediátricas y diagnósticos cardiovasculares. En contraste, en la región Metropolitana se observaron aumentos transitorios en las atenciones ambulatorias con diagnósticos respiratorios y cardiovasculares en los días posteriores al mega incendio, efectos que luego tendieron a normalizarse.
Este comportamiento diferenciado refuerza la importancia de contar con evidencia empírica para anticipar y planificar respuestas sanitarias ajustadas a cada contexto local. En esa línea, este trabajo se suma a los esfuerzos que Bupa Chile ha venido desarrollando en los últimos años, con tres fases de investigación sobre los efectos de las olas de calor en la demanda de atenciones médicas, para comprender cómo los eventos climáticos extremos impactan en la salud de las personas. Lo anterior, con el objetivo de aportar información clave para fortalecer la preparación del sistema de salud frente a escenarios cada vez más frecuentes y complejos asociados al cambio climático.