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IA y medio ambiente: creciente consumo energético pone en riesgo la sostenibilidad

Los equipos intervinieron el sector adyacente a la planta y al emisario, sumándose a una jornada territorial que permitió retirar más de una tonelada de residuos en la bahía de Quintero y Puchuncaví.

Se modernizaronsus 1.150 m², incorporando una nueva distribución de las áreas de entrenamiento, salas completamente renovadas, espacios de cowork y una infraestructura que eleva el estándar deportivo de la Región de Valparaíso.

ESET Latinoamérica afirma que la IA puede ser una aliada ambiental si se desarrolla con responsabilidad, a pesar de sus desafíos.

En los últimos años, la Inteligencia Artificial (IA), que antes parecía una tecnología lejana, se ha integrado profundamente en nuestra vida diaria, transformando la manera en que empresas y usuarios realizan tareas, los estudios y el trabajo. Sin embargo, este creciente uso plantea una pregunta crucial: ¿qué impacto tiene la expansión de la IA en nuestro medio ambiente, especialmente en el uso de energía?

Según un artículo del Massachusetts Institute of Technology (MIT), el auge de la IA generativa ha impulsado la construcción de centros de datos. Estos no solo consumen gran cantidad de electricidad, sino que también requieren volúmenes significativos de agua para refrigerar el hardware. El MIT estima que para el 2026, el consumo eléctrico de estas instalaciones podría alcanzar los 1.050 teravatios-hora, con una proporción de dos litros de agua por cada kilovatio hora utilizado para la refrigeración.

Abordar el impacto de la tecnología en el medio ambiente es una responsabilidad que concierne a todos. “Desde el sector de ciberseguridad, nuestra preocupación se extiende más allá de la protección de datos y el bienestar digital; incluye también el trato que le estamos dando a nuestro planeta Tierra y el gasto de recursos necesarios al utilizar de forma desmedida la tecnología”, destaca Martina López, Investigadora de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.

Los recursos necesarios para el funcionamiento de la IA impactan en el medio ambiente. En muchos casos, estas infraestructuras se construyen en regiones que ya sufren de estrés hídrico, lo que exacerba la sobrecarga en el uso del agua y perturba los ecosistemas locales. Además, la elaboración de servidores, chips y baterías requiere de metales raros como el cobalto y el litio, lo que puede desencadenar degradación ambiental y contaminación del agua.

¿Cuántas personas usan IA en Chile? Se estima que un 48% de las personas la utilizan en su vida cotidiana, mientras que un 37% no lo hace y un 16% no tiene claridad de haberla usado. De acuerdo a los datos de la “II Encuesta de Percepción Social de la Inteligencia Artificial en Chile 2024”, realizada por la Universidad Autónoma de Chile. Esta misma encuesta revela que los jóvenes, con rango de 18 a 35 años, lideran su uso con un 65%; a diferencia de los mayores de 55 años, que representan un 33%.

IA más utilizadas en el día a día

La facilidad que brinda la inteligencia artificial para la ejecución de diferentes actividades, ha permitido que su funcionamiento siga creciendo en el mundo. No solo en la generación de contenidos; sino en otras tareas que van desde las sencillas hasta las más laboriosas.

Un ejemplo claro son los asistentes de voz virtuales, que desde un smartphone permiten obtener respuestas casi inmediatas y realizar tareas mediante comandos de voz para controlar dispositivos inteligentes en el hogar. En el ámbito de la creación de contenidos, ChatGPT es el más conocido, ya que genera textos, videos e imágenes. Sin embargo, según el MIT, su uso consume cinco veces más electricidad que una simple búsqueda.

Esta tecnología se ha integrado en el uso de navegadores, mapas e incluso motores de búsqueda, lo que demuestra su necesidad. En el ámbito empresarial, sectores como el financiero ya utilizan chatbots y biometría, mientras que en la medicina se utiliza para optimizar tratamientos.

Medidas para reducir el impacto ambiental

El aumento en la demanda de esta tecnología es innegable. Para garantizar un uso responsable, es fundamental un esfuerzo conjunto que impulse buenas prácticas tanto en el ámbito gubernamental como en el empresarial. Esto incluye la adopción de fuentes de energía renovables, la construcción de centros de datos en zonas con menor estrés hídrico y la implementación de informes de impacto ambiental por parte de las compañías tecnológicas.

¿Puede ser la IA una aliada para la sostenibilidad? La respuesta es sí, ya que puede ayudar en el monitoreo de la deforestación, la optimización de la eficiencia energética en edificios y la reducción del desperdicio en la agricultura.

“Cuidar el medio ambiente es una responsabilidad conjunta que puede trabajarse desde diferentes ángulos. Fomentar el uso responsable de la IA, así como de otras tecnologías y educar a los usuarios, es también una forma de promover con responsabilidad”, finaliza López.

 

 

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