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Mujeres en órbita: ciencia, riesgos y preguntas abiertas

En el marco de la reciente misión Artemis II, que marca un hito con la participación de Christina Koch como la primera mujer en adentrarse en el espacio profundo, surgen nuevas preguntas: ¿qué sabemos realmente sobre cómo responde el cuerpo femenino fuera de la Tierra?

A pesar de los avances en exploración espacial, el estudio para las mujeres sigue quedándose atrás, hasta el momento solo un 12%-13% del total de personas que han viajado al espacio son mujeres. Históricamente, por décadas las mujeres fueron excluidas de los programas de astronautas basándose en suposiciones sesgadas sobre la capacidad física y los roles de género. Sin embargo, esto ha sido refutado ampliamente y pudimos así observar a la astronauta Christina Koch.

En este ámbito, la Dra. Zully Pedrozo Cibils, Profesora Asociada del ICBM de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y del Departamento de Cardiología del HCUCH e investigadora ACCDiS (Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas), estudia los efectos del reposo prolongado y el envejecimiento cardiovascular acelerado, procesos que se relacionan con el impacto de la microgravedad en astronautas

¿Cómo afecta la radiación espacial a la salud de las mujeres astronautas?

Se debe hacer notar que en el 2021 la NASA comenzó a reconsiderar los límites de exposición para adoptar un límite universal de carrera basado en un riesgo máximo de mortalidad por cáncer del 3%, independiente del sexo y la edad. En el caso de las mujeres, existen algunos estudios que indican que las mismas pueden presentar una mayor incidencia de cánceres inducidos por radiación, especialmente de pulmón, tiroides, mama y ovario, aún lo anterior, hasta ahora no se ha evidenciado un aumento de cáncer ginecológico.  Por otro lado, hasta ahora no se ha identificado ninguna predisposición basada en el sexo a los déficits neurocognitivos relacionados con la radiación. Debido a todo lo anterior, la preocupación persiste de cara a misiones de mayor duración fuera de la órbita terrestre baja.

¿Hay diferencias en la adaptación cardiovascular entre mujeres y hombres astronautas?

Esta es una de las áreas con diferencias sexuales mejor estudiadas en la medicina bioespacial. Durante la permanencia en el espacio y bajo condiciones de disminución de la gravedad, el corazón no requiere bombear contra la fuerza de la gravedad, por lo cual se ha documentado que los corazones pierden masa y se atrofian, pero no existen estudios de diferencias por sexo biológico. Sin embargo, existen diferencias en la respuesta al estrés cardiovascular: las mujeres responden generalmente con un aumento de la frecuencia cardíaca, mientras que los hombres lo hacen con un incremento de la resistencia vascular. Aún lo anterior, el porcentaje de mujeres que han viajado al espacio es muy bajo respecto al de los varones y por tanto se requieren más datos para confirmar estas diferencias.

¿Qué diferencias hay entre mujeres y hombres en microgravedad y cómo afecta esto al sistema nervioso central de cada uno?

Durante la microgravedad ocurre un desplazamiento de la volemia (volumen total de sangre de un individuo) hacia la cabeza, lo que se relaciona con el desarrollo del Síndrome Neuro-Ocular asociado a vuelos espaciales. Los cambios oculares se han observado de forma más consistente en los varones que las mujeres, al igual que el aplanamiento del globo ocular. También existen estudios en neurocognición, donde se señala que posterior a los vuelos espaciales existe una disminución de la misma, pero que es recuperada luego del regreso a la tierra.

¿Se ha estudiado específicamente cómo responde el sistema hormonal femenino en el espacio?

Se sabe poco sobre cómo responde el sistema hormonal femenino en el espacio, la microgravedad puede alterar las hormonas, incluyendo la insulina y los estrógenos. Sin embargo, casi no hay estudios en astronautas sobre el ciclo menstrual o la reproducción, la mayoría de la evidencia proviene de experimentos en animales o células, no en mujeres en misiones reales.

¿Qué importancia tiene incluir más mujeres en misiones como Artemis II para la ciencia y qué estereotipos sobre la capacidad física de las mujeres en el espacio todavía persisten?

Incluir más mujeres en misiones tripuladas es una necesidad científica básica para cubrir las brechas de conocimiento críticas en casi todos los sistemas fisiológicos, ya que no es posible extrapolar los hallazgos fisiológicos en astronautas varones respecto a las mujeres. Por tanto, el problema realmente no es la capacidad de las mujeres para hacer frente al entorno espacial, sino la histórica falta de investigación que ha impedido el desarrollo de protocolos y contramedidas adaptados a su fisiología, pensar incluso en la gestación en el espacio, es algo imprescindible a la luz de las misiones espaciales y la colonización de nuevos territorios.

En un escenario donde la exploración espacial avanza hacia misiones cada vez más largas y ambiciosas, incluir la investigación equitativa de las diferencias entre el cuerpo de un hombre y una mujer, se vuelve una prioridad científica.

Para finalizar, la Dra. Pedrozo deja un mensaje para niñas y mujeres que se interesan por el área STEM, “Ser parte de la ciencia es abrir caminos donde antes no los había, y también es avanzar hacia una mayor equidad y una mirada más completa del conocimiento, iniciativas como Explora RM Norte, ejecutado por el Centro ACCDiS, son fundamentales para acercar la ciencia a niñas y jóvenes, mostrándoles que también pueden ser protagonistas en estos espacios”.

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