Una iniciativa conjunta entre el Hospital San Juan de Dios de Los Andes y la Sociedad Chilena de Cardiología permitió acercar atención especializada a pacientes en lista de espera, con un enfoque resolutivo y orientado a mejorar la calidad y oportunidad de la atención en salud cardiovascular.
El pasado 18 de abril se llevó a cabo un importante operativo de atención cardiológica en el Hospital San Juan de Dios de Los Andes, organizado en conjunto con la Sociedad Chilena de Cardiología (SOCHICAR). Esta iniciativa tuvo como principal objetivo disminuir la lista de espera en esta especialidad y acercar la atención a pacientes que han aguardado por largo tiempo consultas, controles o procedimientos.
El operativo contó con la participación de un equipo multidisciplinario compuesto por médicos, enfermeras, técnicos en enfermería, personal administrativo, guardias, personal de aseo y directivos. En total, asistieron 24 médicos especialistas y 280 pacientes.
Durante la jornada se realizaron diversas prestaciones, incluyendo atenciones de policlínico, ecocardiogramas, evaluaciones por electrofisiólogo, test de esfuerzo, control de marcapasos y electrocardiogramas. El enfoque de este operativo fue resolutivo, buscando no sólo evaluar, sino también entregar respuestas concretas en terreno.
Esta acción se enmarca en el trabajo colaborativo con la Sociedad Chilena de Cardiología, fortaleciendo una alianza estratégica que permite optimizar el acceso a prestaciones de salud de manera más oportuna y equitativa. Asimismo, apunta a mejorar la continuidad del cuidado en pacientes crónicos y a prevenir complicaciones cardiovasculares mayores.
Como hospital público, esta iniciativa refuerza el compromiso con la comunidad, avanzando hacia una atención más digna, cercana y eficiente. Se espera resolver un número significativo de atenciones pendientes, lo que permitirá mejorar diagnósticos, tratamientos y calidad de vida de los pacientes, además de reducir la incertidumbre y ansiedad asociadas a la espera prolongada.
El operativo también contribuyó a evitar futuras hospitalizaciones o consultas de urgencia, fortaleció el vínculo entre el hospital y la comunidad, y permitió optimizar la gestión institucional de la lista de espera. Finalmente, se proyectó como una experiencia positiva tanto para los pacientes como para los equipos de salud, con la aspiración de replicar este tipo de iniciativas en el futuro junto a distintos colaboradores.