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Infraestructura crítica: el riesgo está donde no estamos mirando. Por Javier Márquez, gerente de cuentas Utilities de SONDA

En los últimos días se han abierto discusiones relevantes sobre el funcionamiento del sistema energético y su articulación con industrias estratégicas como la minería. Estas conversaciones suelen centrarse, y con justa razón, en aspectos regulatorios, institucionales o de inversión. Pero hay un componente cada vez más determinante que muchas veces queda fuera del foco público: la infraestructura tecnológica que permite que estos sistemas operen de forma segura, coordinada y eficiente.

En línea con la controversia abierta en el sector eléctrico respecto de la disponibilidad y fiscalización de información del sistema, también se vuelve evidente que la calidad y oportunidad de los datos es un factor crítico para la operación segura de estas redes.

Hoy, la operación del sistema eléctrico, la gestión de redes y el funcionamiento de industrias intensivas en energía dependen crecientemente de plataformas digitales, datos en tiempo real y sistemas capaces de anticipar eventos y gestionar contingencias. En otras palabras, detrás de la infraestructura física existe una infraestructura digital que permite monitorear, coordinar y responder frente a entornos de alta complejidad.

Esto es particularmente relevante en un país que avanza hacia sistemas energéticos más dinámicos, con mayor penetración de energías renovables, redes distribuidas y operaciones industriales que son cada vez más digitalizadas. En este marco, la capacidad de integrar información, operar plataformas interoperables y resguardar la ciberseguridad de infraestructuras críticas es tan relevante como la propia infraestructura física.

Si queremos fortalecer la resiliencia de sectores estratégicos como la energía o la minería, la conversación pública debe incorporar con mayor fuerza esta dimensión tecnológica. La pregunta es si estamos considerando suficientemente el rol que cumple hoy la infraestructura digital en la operación y seguridad de los sistemas que sostienen nuestra economía.

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