Durante años, miles de usuarios del transporte público en La Serena y Coquimbo esperaron algo básico: poder moverse con dignidad dentro de su propio territorio. En sectores como Tierras Blancas, acceder a la locomoción ha sido un desafío cada día.
Por eso, la confirmación de tres nuevos recorridos de buses eléctricos -E04, E05 y E06- no es solo una buena noticia. Es una señal concreta de que cuando la comunidad se organiza, empuja y persiste, logra abrir espacios donde antes había abandono.
Este avance no nace por casualidad. Es el resultado de un trabajo sostenido entre dirigencias sociales, vecinas y vecinos, junto a gestiones impulsadas desde el Consejo Regional y el Parlamento. Durante meses, se levantó una demanda que era evidente, pero que no estaba siendo escuchada: el derecho al transporte también es parte del derecho a la ciudad.
Porque la conectividad no se trata solo de buses. Se trata de acceso a oportunidades, a servicios básicos, a educación, salud y trabajo. Cuando ese acceso falla, lo que se profundiza es la desigualdad. Y eso es justamente lo que ha vivido Tierras Blancas durante años: un crecimiento sostenido, pero sin una planificación de transporte público acorde a su realidad.
Hoy se da un paso importante, pero no suficiente.
Sigue pendiente algo fundamental: un recorrido directo entre Tierras Blancas y Coquimbo. No es razonable que para realizar trámites, acceder al hospital o simplemente desplazarse dentro de la comuna, sea más fácil salir de ella que moverse en su interior. Resolver esta desconexión es, en lo más básico, reconocer a Tierras Blancas como parte integral de Coquimbo.
Este debate, además, nos obliga a mirar más allá de lo inmediato. La conurbación La Serena–Coquimbo ya no puede seguir pensándose como dos ciudades separadas. Somos una zona metropolitana en los hechos, donde localidades como Tierras Blancas, Peñuelas o Pan de Azúcar forman parte de un mismo sistema urbano.
Si no asumimos ese cambio en el diseño de las políticas públicas, especialmente en transporte, vamos a seguir parchando en vez de planificar.
La conectividad debe ser entendida como un derecho, y garantizada como tal. Y en ese camino, la organización social es el motor que hace que las cosas ocurran.