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Ley Energética: Renovables debieran representar más del 50% de la matriz y no solo en generación

La reciente promulgación de la Ley Energética reabre el debate sobre cómo debe configurarse la matriz energética chilena en las próximas décadas, considerando seguridad, costos, sostenibilidad y crecimiento industrial.

Pero más allá del debate en torno a esta nueva norma, desde la industria visualizan una necesaria proyección de cómo debiera estar compuesta la matriz de aquí a los próximos años.

Claudia Merino, Líder de Energía de GHD en Chile, comenta que “una matriz equilibrada al 2050 debiera combinar energías renovables variables con sistemas de almacenamiento, redes robustas y soluciones de respaldo flexibles. Más que una meta rígida, se requiere una planificación adaptable y técnicamente viable para proyectos industriales y residenciales”.

En ese sentido, la ejecutiva plantea que una matriz proyectada, a modo referencial, podría considerar alrededor de un 30% de energía solar, un 25% eólica y un 15% hidroeléctrica. En tanto, almacenamiento y nuevas tecnologías (por ejemplo, baterías e hidrógeno) podrían rondar el 20% de participación, dejando un espacio cercano al 10% a otras fuentes.

“Esto exige inversión en transmisión, almacenamiento y regulación moderna, aspecto aún desafiante en Chile”, advierte Claudia Merino.

Lo anterior, teniendo en cuenta que la transición energética no depende solo de más renovables, sino de sistemas completos que aseguren continuidad, estabilidad y acceso. “Chile tiene potencial, pero requiere planificación de largo plazo e infraestructura adecuada”, asegura la Líder de Energía de GHD en Chile.

Las renovables son indispensables 

Chile es reconocido internacionalmente por la velocidad de incorporación de energías renovables. Según datos oficiales y reportes del sector más del 50% de la generación eléctrica anual ya proviene de fuentes de este tipo. La solar y eólica superan el 30% de la matriz eléctrica instalada, con mayor concentración en el norte y centro del país. Por otra parte, la Política Energética nacional fija como meta que al año 2050 al menos el 70% de la matriz sea renovable.

Sin embargo, comenta Claudia Merino, este avance ha generado nuevas tensiones estructurales, como vertimiento de energía renovable, congestión en transmisión, dificultad para integrar demanda industrial flexible y dependencia residual de fuentes fósiles para respaldo.

El verdadero cuello de botella: transmisión, almacenamiento y flexibilidad 

Pese a dichas tensiones, las principales restricciones del sistema en Chile hoy no están en la generación, sino más bien en tramitación eléctrica, almacenamiento a escala y gestión de la demanda.

“En GHD hemos desarrollado metodologías concretas para la planificación de transición energética, definición de hojas de ruta Net Zero y modelación de distintos escenarios de matriz, costos y riesgos. Estos servicios se basan en el análisis económico-técnico, la priorización de inversiones y la integración de infraestructura energética con objetivos climáticos y productivos”, finaliza la ejecutiva.

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