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Elegir un aroma no es cosa de suerte: 5 tips para encontrar uno que de verdad te quede bien

Comprar perfumes puede ser entretenido, pero también confuso. Hay frascos preciosos, nombres famosos, versiones intensas, formatos de regalo y familias olfativas que suenan parecidas, aunque huelan muy distinto en la piel. 

Además, un aroma se usa cerca del cuerpo, se mezcla con la piel y acompaña la rutina. No es lo mismo buscar algo fresco para todos los días que una fragancia intensa para salir de noche.

Parte por la familia olfativa, no por el envase

El primer filtro está en las notas. Las fragancias frescas, cítricas y acuáticas suelen funcionar bien para uso diario, oficina, calor o personas que prefieren aromas limpios. En ese grupo entran perfiles como Acqua Di Giò Profondo de Giorgio Armani o Polo Blue de Ralph Lauren, que se mueven en una lógica más liviana y fácil de usar.

En cambio, si la persona busca algo con más presencia, conviene mirar aromas amaderados, especiados, orientales, dulces o avainillados. Valentino Born in Roma, Jean Paul Gaultier Le Male Le Parfum, Azzaro The Most Wanted o Stronger With You de Giorgio Armani van más hacia ese lado, con una sensación más nocturna y marcada. 

Además, para mujer, opciones como YSL Libre, Carolina Herrera 212 VIP Rosé, Lancôme La Vie Est Belle L’Elixir o Valentino Born in Roma Donna suelen conversar mejor con gustos florales, dulces o más sofisticados.

EDT, EDP o parfum: La concentración sí importa

Uno de los errores más comunes al comprar perfumes es mirar solo el nombre y no la concentración. Un EDT, o eau de toilette, suele sentirse más liviano y fresco, ideal para uso diario o climas calurosos. Un EDP, o eau de parfum, tiende a tener más presencia y mejor permanencia en piel. 

Además, no siempre más concentración significa mejor compra. Si alguien trabaja en oficina, usa transporte público o se marea con aromas fuertes, un EDT puede ser mucho más cómodo que una versión intensa. Por el contrario, si busca una fragancia para noche, eventos o clima frío, un EDP puede hacer más sentido.

Elige según ocasión: Diario, regalo o salida

No todos los aromas sirven para el mismo momento. Para uso diario, conviene buscar algo versátil, con buena salida fresca y una estela moderada. Versace Bright Crystal Absolu, My Way de Giorgio Armani o Phantom de Rabanne pueden ser opciones llamativas según el gusto, pero sin caer necesariamente en lo pesado.

Para regalo, la apuesta debería ser menos arriesgada. Ahí funcionan mejor fragancias conocidas, equilibradas y con buena recepción general, como La Vie Est Belle de Lancôme, Scandal de Jean Paul Gaultier, Invictus de Rabanne o Y de Yves Saint Laurent. Además, los sets con miniaturas, lociones o gel de ducha ayudan cuando no se quiere apostar todo a un frasco enorme.

Para salidas, citas o noche, se puede subir la intensidad. Valentino Born in Roma, Eros de Versace, Le Male Le Parfum, The Most Wanted o Stronger With You tienen perfiles más notorios, ideales para quienes quieren que el aroma sea parte del look.

Prueba menos, pero prueba mejor

Oler diez fragancias seguidas casi siempre termina mal. Después de tres o cuatro pruebas, la nariz se satura y todo empieza a parecer parecido. Por eso, lo más inteligente es llegar con una idea previa, fresco, dulce, floral, amaderado, especiado o intenso.

Además, conviene probar en piel, no solo en papel. Una fragancia puede sentirse rica al inicio y cambiar mucho después de 20 o 30 minutos, cuando aparecen las notas de corazón y fondo. 

Mira formato, duración y estilo de vida

El tamaño también importa. Si es una compra segura, un formato de 80, 90 o 100 ml puede convenir más. Sin embargo, si es una fragancia nueva o un regalo, un frasco de 30 o 50 ml, o un set, reduce bastante el riesgo.

También hay que pensar en estilo de vida. Una persona deportista probablemente valorará algo fresco y fácil de reaplicar. Alguien más nocturno puede preferir notas de vainilla, ámbar, cuero, madera o especias. 

Para quienes buscan algo distinto, los perfumes árabes como Lattafa Yara o Rasasi Hawas Ice han ganado espacio por su intensidad y precios más accesibles, aunque suelen ser más marcados que las fragancias clásicas de diseñador.

Elegir bien no significa comprar el aroma más caro ni el más famoso. Significa encontrar una fragancia que calce con la piel, el contexto y la personalidad. Cuando eso pasa, el perfume deja de sentirse como un accesorio y empieza a sentirse propio.

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