La experta advirtió sobre el avance de la “quimiofobia” y el impacto de la desinformación en redes sociales, defendiendo el rol de la ciencia y de los organismos regulatorios internacionales en la seguridad de los alimentos y aditivos.
La proliferación de desinformación en redes sociales y la simplificación del debate alimentario en conceptos que carecen de sustento científico fueron los temas centrales abordados por Marcela Rodríguez, directora administrativa y de Asuntos Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), durante su exposición en el seminario internacional “Análisis de Políticas Públicas, Desafíos y Tendencias de la Industria Alimentaria”, organizado por la Universidad de California Davis (UC Davis), en Santiago.
En su presentación, Rodríguez alertó sobre el avance de la llamada “quimiofobia”, fenómeno que definió como “ese miedo irracional, ese terror, ese rechazo exagerado hacia las sustancias químicas, especialmente aquellas percibidas como artificiales o sintéticas”.
Rodríguez atribuyó parte de este fenómeno a la proliferación de desinformación en redes sociales y a la simplificación del debate alimentario. “Estamos llenos de fake news”, sostuvo, agregando que muchas veces se instala la idea de que “si no lo puedes pronunciar, es malo”, pese a que numerosos compuestos presentes naturalmente en
alimentos cotidianos tienen nombres químicos complejos.
Para ejemplificarlo, mostró una lista de componentes químicos presentes en una manzana, entre ellos ácido ascórbico —vitamina C— y acetaldehído. “Los ingredientes químicos están también presentes en la manzana”, explicó.
Seguridad y regulación
La representante de ALAIAB defendió además el trabajo científico y técnico detrás de la producción de alimentos procesados, cuestionando las visiones que reducen el procesamiento alimentario a una categoría negativa. “Muchos opinan y pocos estudian”, señaló. “Es más fácil simplificar y decir: ‘eso es ultraprocesamiento; si no se puede hacer en la cocina, no es un alimento”.
Rodríguez sostuvo que detrás de la seguridad alimentaria existe un extenso sistema de evaluación científica y regulatoria internacional, liderado por organismos como el Códex Alimentarius y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA).
En esa línea, explicó que todos los aditivos alimentarios —tanto naturales como sintéticos— deben pasar por evaluaciones toxicológicas y revisiones regulatorias antes de ser autorizados. “El proceso de aprobación no depende del origen”, enfatizó.
Asimismo, defendió el uso de aditivos en la industria alimentaria, indicando que cumplen funciones clave para preservar la calidad y seguridad de los alimentos, como evitar la oxidación, mantener vitaminas o prolongar la vida útil de los productos. “El uso de los aditivos alimentarios no responde a una decisión arbitraria de la industria de alimentos y bebidas, sino a criterios técnicos, científicos y regulatorios claramente establecidos”, afirmó Rodríguez en las conclusiones de su presentación.
La expositora también advirtió sobre el impacto de discursos ideológicos y de ciertos influencers en la percepción pública sobre la alimentación. “Hay un predominio de la ideología sobre la ciencia”, señaló. Finalmente, llamó a fortalecer la comunicación científica y a recuperar la confianza en los procesos regulatorios. “Nuestra comida hoy es más segura que nunca, gracias a pruebas muy estrictas realizadas por profesionales competentes”, concluyó.