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Alerta sobre señales tempranas de pérdida auditiva que suelen pasar desapercibidas

Especialista advierte que conductas cotidianas y muchas veces normalizadas, pueden ser indicadores de hipoacusia en niños y adultos.
Conductas tan imperceptibles como poner más atención cuando alguien habla, girar la cabeza para «escuchar mejor» o ubicarse frente al interlocutor para no perder detalles de la conversación pueden parecer hábitos normales, pero también pueden ser señales tempranas de una pérdida auditiva. Estas acciones, al volverse costumbre, muchas veces no se identifican como un problema.
La pérdida auditiva o hipoacusia puede presentarse a lo largo de todo el ciclo vital, desde el nacimiento hasta la adultez mayor, generando dificultades significativas en la comunicación. Por ello, reconocer las llamadas «banderas rojas» resulta clave para una detección oportuna.
Qué ocurre en niños
La académica de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello, Macarena Drago Torrijos, explica que «en niños los signos pueden manifestarse en acciones como no girar la cabeza hacia quien les habla, presentan dificultades para entender mensajes verbales, miran la boca del interlocutor o bajan considerablemente su rendimiento académico. Estas señales muchas veces se confunden con distracción o desobediencia, pero pueden estar indicando una dificultad auditiva», explica.
En los niños, la pérdida auditiva impacta directamente en la adquisición y comprensión del lenguaje, lo que puede afectar su desempeño escolar y social si no se detecta a tiempo.
La fonoaudióloga también agrega que «en el caso de los recién nacidos, resulta fundamental observar si el bebé no reacciona a ruidos fuertes, se muestra indiferente a las voces familiares o no presenta balbuceo después de los seis meses».
Síntomas en adultos
En adultos uno de los principales síntomas es la dificultad para comprender lo que se escucha. «Especialmente en ambientes con ruido o cuando varias personas hablan al mismo tiempo. A esto se suma la tendencia a aumentar el volumen de la voz, la radio o la televisión», explica la docente.
También agrega que, en personas mayores, la pérdida auditiva suele ser progresiva y se conoce como presbiacusia, afectando inicialmente sonidos agudos y avanzando hacia frecuencias medias y graves. En casos más avanzados, puede impedir completamente la comprensión del habla sin apoyo de dispositivos auditivos.
Drago explica que «a nivel físico, también pueden presentarse síntomas como sensación de oído tapado, presencia de zumbidos (tinnitus), mareos o vértigo, lo que podría indicar un compromiso mayor del sistema auditivo y vestibular».
Otro aspecto relevante es el impacto social de la hipoacusia, especialmente en adultos, quienes tienden a evitar situaciones sociales que implican conversaciones complejas, lo que puede derivar en aislamiento, frustración y problemas emocionales.
En qué momento acudir al especialista
Frente a los signos antes señalados, acudir a un especialista es fundamental y se recomienda consultar cuando existen dificultades para entender lo que se escucha, sensación de pérdida auditiva, zumbidos o episodios de mareo.
En niños, la alerta se activa ante problemas en el desarrollo del lenguaje, falta de respuesta a estímulos sonoros o dificultades para seguir instrucciones entre otros.
«El examen más común en adultos es la audiometría, que mide la capacidad de percibir sonidos en distintas frecuencias. En niños pequeños o recién nacidos, se utilizan pruebas como las emisiones otoacústicas y los potenciales evocados auditivos, que permiten una evaluación más precisa», explica la experta.
La especialista también recomienda realizar controles periódicos. «En personas diagnosticadas con hipoacusia, las evaluaciones deben realizarse al menos una vez al año, debido a que la condición puede progresar y requerir intervenciones como audífonos, implantes o incluso cirugía», recomienda.
Finalmente, existen medidas de apoyo que pueden facilitar la comunicación mientras se realiza el diagnóstico, como hablar de frente, vocalizar adecuadamente, reducir la velocidad del habla y repetir los mensajes de forma clara.

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