• En sus cuatro décadas y media, la empresa ha sido parte del desarrollo de un sistema portuario más especializado, seguro y preparado para responder a los desafíos del comercio exterior.
En las últimas décadas, la actividad portuaria chilena se ha consolidado como un componente estratégico para el desarrollo económico y logístico del país. Actualmente, más del 90% del comercio exterior nacional entra y sale a través de los puertos, en un contexto marcado por el aumento de la carga transferida, la incorporación de nuevas tecnologías y la evolución de los procesos operacionales. En ese escenario, Ultraport ha acompañado una parte importante de la transformación de la industria portuaria a nivel nacional.
“La industria portuaria chilena ha vivido una transformación muy profunda en las últimas décadas. Pasó de operar bajo lógicas mucho más manuales y fragmentadas a convertirse en una actividad altamente profesionalizada, con estándares internacionales, foco permanente en la seguridad y una capacidad operativa cada vez más sofisticada. Haber acompañado ese proceso ha sido una experiencia especialmente relevante para Ultraport”, señaló Gabriel Tumani, gerente general de la empresa.
Una industria que evolucionó junto al país
El crecimiento del sistema portuario chileno refleja también la evolución de la industria. Entre 2004 y 2024, la carga movilizada en los puertos del país aumentó un 52%, según cifras de Directemar, impulsando mayores exigencias operacionales, técnicas y logísticas. En ese contexto, durante 2025 Ultraport movilizó más de 23 millones de toneladas en los nueve terminales donde opera a lo largo de Chile, equivalente a cerca del 20% de la carga transferida por el sistema portuario nacional.
En paralelo, el trabajo portuario avanzó hacia mayores niveles de especialización y seguridad. Para 2026, Ultraport proyecta superar los 2.000 trabajadores certificados, fruto de un trabajo incansable de una década en alianza con el mundo público y sindical. A esto se agrega la incorporación de nuevas tecnologías y sistemas de monitoreo, que han permitido fortalecer la prevención de riesgos y avanzar hacia operaciones cada vez más seguras y eficientes.
“Hoy la seguridad se aborda de una manera completamente distinta a como se hacía años atrás. La industria ha evolucionado hacia modelos mucho más preventivos, donde la tecnología, el análisis de información y el trabajo conjunto con los equipos en terreno permiten anticipar riesgos y tomar mejores decisiones”, afirmó Tumani.
Una industria cada vez más especializada
La evolución de la industria portuaria también ha significado una creciente diferenciación entre los distintos tipos de operación. Hoy conviven terminales multipropósito, capaces de atender diversos tipos de carga y naves, con puertos mecanizados altamente especializados, diseñados para operar flujos continuos de graneles sólidos y líquidos vinculados principalmente a industrias como la minería y la energía.
En ese escenario, Ultraport ha desarrollado capacidades específicas para responder a ambas realidades. En los terminales multipropósito, la empresa gestiona operaciones que requieren altos niveles de coordinación, flexibilidad y adaptación para atender distintos tipos de carga, clientes y condiciones operativas. En paralelo, en los puertos mecanizados ha fortalecido operaciones altamente tecnificadas, donde la automatización, la continuidad operacional y la trazabilidad cumplen un rol central.
“Hoy los puertos cumplen un rol mucho más estratégico para el país. Cuando industrias como la minería o la energía dependen de operaciones continuas, contar con servicios portuarios confiables y especializados se vuelve fundamental para mantener en movimiento toda la cadena productiva”, señaló Tumani.
El próximo desafío: capacitación personalizada
La próxima etapa de evolución de la industria portuaria estará marcada por la capacidad de formar equipos cada vez más especializados, en un entorno donde las operaciones son más complejas, tecnificadas y exigentes. Sectores como la minería, la energía y las industrias forestal y química demandan hoy procesos logísticos altamente específicos, lo que también exige trabajadores con competencias técnicas más avanzadas y adaptadas a la realidad de cada terminal y tipo de carga.
En ese escenario, la tecnología comenzó a cumplir un rol central en la formación de personas, permitiendo diseñar procesos de capacitación más precisos, flexibles y alineados con las necesidades reales de cada operación. Herramientas digitales, simulación, análisis de desempeño e inteligencia de datos están permitiendo acelerar el aprendizaje y fortalecer la preparación de los equipos en terreno.
“La industria portuaria está entrando en una etapa donde la diferenciación pasará cada vez más por las capacidades de las personas, la tecnología y la capacidad de adaptación. Ahí se jugará buena parte de la competitividad logística del país en los próximos años”, concluyó Tumani.