La optimización del abastecimiento, el uso de herramientas tecnológicas y una oferta adaptada a cada comunidad están impulsando una nueva etapa para el comercio de cercanía. Expertos destacan que este formato gana relevancia gracias a su rapidez de respuesta y vínculo directo con los consumidores.
En medio de la transformación que vive el retail y el consumo masivo, los almacenes de barrio están recuperando protagonismo gracias a su capacidad de adaptarse rápidamente a los nuevos hábitos de compra, fortalecer la cercanía con las comunidades y responder con mayor flexibilidad a las necesidades locales.
La nueva estrategia del canal tradicional se centra en tres grandes ejes: una oferta más personalizada, según cada territorio, una ejecución comercial más eficiente apoyada por tecnología y un abastecimiento más dinámico que permita responder rápidamente a las variaciones del consumo.
De Arica a Punta Arenas, este fenómeno también responde a cambios en el comportamiento de las personas, quienes privilegian compras rápidas, cercanas y con mayor disponibilidad inmediata, especialmente en barrios y sectores residenciales. A esto se suma la necesidad de las marcas y distribuidores de aumentar presencia territorial y fortalecer vínculos directos con consumidores finales.
Al respecto, Alfredo Kameid, gerente general de Grupo Kameid, señaló que «el canal tradicional sigue siendo fundamental para el abastecimiento y la economía local, porque mantiene una conexión directa con las comunidades y permite responder de manera mucho más ágil a las necesidades reales de las personas. Hoy la clave está en combinar cercanía, eficiencia logística y tecnología para fortalecer su competitividad».
El experto explica que uno de los principales desafíos es mejorar la gestión operacional y la disponibilidad de productos en los puntos de ventas a lo largo del país, especialmente en regiones donde los almacenes cumplen un rol esencial en el abastecimiento diario.
De acuerdo con especialistas del sector retail y consumo masivo, la modernización del canal tradicional ya no pasa únicamente por digitalizar procesos, sino que también por generar estrategias de ejecución comercial inteligentes, mejorar la trazabilidad de productos y optimizar las rutas de distribución para reducir quiebres de stock y aumentar rentabilidad.
«No debemos olvidar que la inflación a dificultado la vigencia de los almacenes, sin embargo, una forma de darle dinamismo a las ventas, sin perder el sello de cercanía, es acercándose a modelos modernos que brindan las herramientas tecnológicas «estilo retail» para darle continuidad al negocio y cuidar el bolsillo del cliente», concluyó Kameid.