Durante años, en Chile la palabra “remate” estuvo asociada a conceptos como urgencia, pérdida o liquidación forzada. Sin embargo, en el actual escenario, marcado por tasas aún elevadas, menor acceso al crédito y compradores más cautelosos, este mecanismo comienza a tomar una nueva relevancia: puede ser una alternativa eficiente, transparente y competitiva tanto para vender como para comprar propiedades.
Desde la mirada del propietario, el remate no necesariamente debe entenderse como una última opción. Bien gestionado, puede transformarse en una herramienta para exponer una propiedad ante un mercado de compradores informados, generar competencia real entre interesados y obtener el mejor precio disponible en un momento determinado.
La lógica es simple: la propiedad se presenta al mercado con un precio atractivo, pero alineado con las expectativas del vendedor, y luego son los propios interesados quienes regulan el valor final a través de sus ofertas. En ese proceso, la transparencia, la difusión adecuada y la entrega oportuna de información son elementos fundamentales.
“El remate permite abrir la propiedad a un mercado amplio y competitivo. Cuando existe una buena estrategia de exposición, información clara y certezas jurídicas para los compradores, el proceso puede ser muy eficiente y generar buenos resultados para el propietario”, explica Víctor Ovalle, gerente de Tattersall Propiedades y martillero concursal.
Un proceso que requiere información y asesoría
Uno de los principales desafíos es derribar mitos. Un remate no es solo “vender rápido”, sino estructurar un proceso que entregue confianza a todas las partes involucradas.
Para ello, resulta clave contar con asesoría experta. Abogados, corredores, martilleros y consultores especializados pueden apoyar desde la revisión de antecedentes legales hasta la preparación de documentos, bases de remate, visitas, difusión y acompañamiento en la etapa de escrituración.
En muchos casos, actuar con anticipación puede marcar una diferencia significativa en el resultado final. Una propiedad con información clara, documentación ordenada y bajo nivel de incertidumbre genera mayor interés y mejores condiciones para los oferentes.
Nuevos escenarios, nuevas herramientas
En un mercado inmobiliario más exigente, los compradores también están mirando los remates con mayor atención. La posibilidad de acceder a propiedades con valores interesantes, procesos definidos y plazos más acotados ha aumentado el atractivo de este mecanismo, especialmente entre inversionistas y compradores finales.
“En escenarios económicos volátiles, los inversionistas priorizan liquidez, precio y velocidad de cierre. En ese contexto, los remates, especialmente aquellos más transparentes y digitalizados, ganan relevancia como una vía eficiente para acceder a propiedades con valores atractivos y procesos más ágiles que los del mercado tradicional”, agrega Ovalle.
Preguntas clave antes de participar en un remate
La clave, tanto para propietarios como para compradores, está en informarse adecuadamente antes de tomar decisiones.
¿Cuáles son las etapas del proceso?
En general, un remate inmobiliario considera una etapa previa de difusión, que puede extenderse por aproximadamente cinco semanas. Durante ese período se publica la propiedad, se coordinan visitas, se entregan antecedentes legales y comerciales, y los interesados revisan las bases que regulan la venta.
El día de la subasta, el martillero recibe las posturas de los participantes hasta llegar a la oferta más alta. Quien realiza esa oferta se adjudica la propiedad al momento del golpe de martillo, siempre de acuerdo con las condiciones establecidas en las bases del remate.
¿Cuáles son los plazos posteriores?
Una vez adjudicada la propiedad, comienza el proceso de escrituración y transferencia al nuevo propietario. Esta etapa suele contar con acompañamiento legal y puede tomar alrededor de 30 días, dependiendo del tipo de propiedad, sus antecedentes y las condiciones específicas de la operación.
¿Qué riesgos existen y cómo se pueden mitigar?
Como en toda operación inmobiliaria, es fundamental revisar los antecedentes de la propiedad, las bases del remate, los plazos, las condiciones de pago y la situación legal del inmueble. La participación de compañías con experiencia, procesos transparentes, remates grabados y documentación validada ayuda a reducir la incertidumbre para los compradores.
Una alternativa que gana espacio
Resolver estas preguntas permite mirar el remate con menos prejuicio y más información. Bien gestionado, puede ofrecer una salida eficiente para propietarios que buscan vender en plazos definidos y una oportunidad para compradores que buscan acceder a propiedades en condiciones competitivas.
El llamado es claro: informarse, buscar asesoría y actuar con anticipación. Porque incluso en escenarios complejos, existen herramientas para tomar decisiones con mayor control. En un mercado que valora cada vez más la eficiencia, los remates inmobiliarios están dejando de ser vistos solo como una señal de alerta y comienzan a consolidarse como una alternativa real dentro del mercado inmobiliario.