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Investigación escénica en el Biobío cruza danza, agua y crisis ecológica

Este sábado 30 de mayo, el campo deportivo Refinería Concón será escenario de una nueva jornada abierta a la comunidad, que pondrá en valor la historia de la Hacienda Concón Bajo, fue hospital de campaña durante la Guerra Civil de 1891, y el patrimonio arqueológico del sector.

La compañía La CreeSiente inició el proceso de creación de Diálogos Hidro-Cosmológicos, un proyecto desarrollado en la región del Biobío junto a artistas y colaboradoras de las ciencias ambientales y el pensamiento territorial. A través de la danza contemporánea, la investigación aborda la crisis ecológica e hídrica presente en lugares como el Biobío y Nahuelbuta desde una mirada artística y científica.

La iniciativa, financiada por el Fondo de Creación y/o producción de montajes escénicos, Convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, desarrollará durante los próximos meses residencias y laboratorios creativos que darán forma a una nueva obra escénica, cuyo estreno está previsto para el segundo semestre de 2026.

El agua es uno de los ejes centrales de esta investigación, abordada desde los llamados ciclos hidro-cosmológicos, una perspectiva que amplía la comprensión del ciclo hidrológico tradicional al incorporar dimensiones espirituales y territoriales. “Cuando hablamos de ciclos hidro-cosmológicos, hablamos de una forma de entender el agua que va más allá del ciclo hidrológico clásico. No se trata solamente de evaporación, lluvia, escorrentía o infiltración. Existen lugares donde también habitan espíritus que forman parte de la relación con el agua y el territorio”, explica María Pedreros Guarda, geofísica y doctora en Ciencias Ambientales, colaboradora científica del proyecto.

Crisis hídrica en el territorio

La propuesta dialoga con las transformaciones ecológicas que atraviesan lugares como la región del Biobío y en particular la Cordillera de Nahuelbuta, donde el avance forestal y la pérdida de ecosistemas han impactado directamente en el vínculo entre las comunidades y el agua. María comenta que “la crisis hídrica de las cuencas del Biobío no es solamente un problema de cambio climático o de sequías asociadas a menos lluvia, sino también, el resultado de una transformación profunda del territorio” y explica que “la Cordillera de Nahuelbuta y la costa pasaron de un estado de mayor integridad a uno degradado, caracterizado por la dominancia del monocultivo forestal, la agricultura intensiva, la industrialización y la urbanización. Este cambio ha reducido el bosque nativo y los humedales, ha fragmentado el paisaje y también ha disminuido la disponibilidad y calidad del agua. La crisis hídrica de esta zona no es solamente escasez y contaminación, sino también una ruptura de los vínculos orgánicos entre las personas y la naturaleza”.

Para Daniela Sanchez, directora del proyecto, crear desde el Biobío implica dialogar con memorias presentes en el entorno. “El Biobío es un río que contiene muchísima historia. Nos habla de grandes luchas por la identidad y el territorio”, señala. “Siento que es necesario hablar sobre nuestros ecosistemas y criticar nuestra forma de vida actual. Estamos siendo bombardeados por información fatalista y por prácticas que nos hacen creer que no hay alternativas, pero yo no quiero conformarme con esa narrativa. Otros mundos y otras formas de vida sí son posibles”, agrega.

Trabajo escénico

Caída, peso, gravedad y contacto han sido exploraciones centrales es esta primera etapa de trabajo junto a las intérpretes del proyecto y, en ese contexto Aline Demetrio, describe que “uno de los estados físicos más relevantes para mí ha sido el trabajo en la articularidad en relación al empuje, porque la redistribución del peso corporal para entrar o entregarse al suelo desde la caída requiere una disponibilidad muy espontánea del cuerpo. Es un control dentro del descontrol, del soltar”.

El grupo también ha desarrollado dinámicas colectivas de escritura creativa e investigación en torno a los personajes de la obra, sobre las cuales la intérprete señala que “el trabajo interpretativo apela mucho a la confianza personal y a entregar la creatividad sin guardarse nada, para que desde lo colectivo y desde la dirección se pueda tejer esa información en función del mensaje de la obra”

Desde el área de diseño escénico, la investigación también se ha sostenido por una historia de colaboración y confianza construida entre Tesi Huaiquian y Daniela Sanchez a lo largo de distintos procesos creativos compartidos. “Compartir el trabajo para nosotras es compartir un camino y un propósito: vivir y trabajar con amor y por amor a la vida, a la tierra, a la existencia”, comenta Tesi, diseñadora escénica del proyecto. “Mostrarle a nuestros pichikeche que podemos trabajar para ser felices, para ayudarnos y para construir lo que queremos y necesitamos. Que existe otra forma de vida, un küme mongen, y que podemos llegar a ello junto a las diversas formas de vida y fuerzas con las que coexistimos”, agrega.

Durante los próximos meses, el equipo continuará desarrollando residencias y jornadas de investigación en torno a la ribera del río Biobío, profundizando una creación escénica que busca poner en diálogo agua, memoria y ecosistemas desde una mirada científica y territorial.

Para más información sobre este y otros proyectos, se puede seguir a Compañia de Artes Escénicas Itinerantes La CreeSiente en Instagram (@lacreesiente).

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