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Estudio: Chile entra en una etapa de mayor volatilidad política tras retroceso sostenido del centro

Este sábado 30 de mayo, el campo deportivo Refinería Concón será escenario de una nueva jornada abierta a la comunidad, que pondrá en valor la historia de la Hacienda Concón Bajo, fue hospital de campaña durante la Guerra Civil de 1891, y el patrimonio arqueológico del sector.

El escenario político chileno continúa experimentando cambios relevantes. Un nuevo estudio de CORPA Estudios de Mercado en alianza con Netquest revela una sostenida caída de la identificación con el centro político, que pasó de representar el 50% de las preferencias en 2023 a un 43% en 2026, en un contexto donde el electorado se muestra cada vez más dinámico y menos alineado con las identidades políticas tradicionales.

En paralelo, la izquierda protagoniza el mayor avance del período, aumentando 8 puntos en un año y alcanzando un 26% de identificación política, luego de marcar 18% en 2025. La derecha, en tanto, retrocede desde el 36% obtenido el año pasado a un 31% en la medición actual.

Más allá de un simple reordenamiento ideológico, el estudio da cuenta de un electorado altamente cambiante, donde las preferencias políticas reaccionan rápidamente frente al contexto económico, social y político. Entre 2025 y 2026 se observan movimientos particularmente intensos: la izquierda crece con fuerza, la derecha pierde cinco puntos y el centro profundiza su descenso, acumulando una baja total de siete puntos porcentuales desde 2023.

Uno de los cambios más significativos se registra entre las mujeres. En este grupo, la identificación con la izquierda aumenta de 19% a 32% en solo un año, mientras el centro cae de 46% a 39% y la derecha disminuye de 35% a 29%.

En contraste, entre los hombres el comportamiento político muestra mucha más estabilidad. Las variaciones entre 2025 y 2026 son menores y el centro se mantiene prácticamente sin cambios, con un 45% en ambos años.

Para Pavel Castillo, economista y gerente de Intelligence en CORPA, el fenómeno responde más a una reacción frente a las circunstancias actuales que a un cambio ideológico permanente. «Lo que observamos no necesariamente es una transformación estructural hacia posiciones más ideologizadas, sino una ciudadanía que evalúa constantemente qué sectores representan mejor respuestas concretas frente a problemas urgentes. El debilitamiento del centro refleja también una menor percepción de eficacia frente a esas demandas», explica.

Las diferencias también se evidencian según el nivel socioeconómico. En los segmentos ABC1-C2, la izquierda crece 10 puntos entre 2025 y 2026, pasando de 22% a 32%. En el mismo grupo, tanto la derecha como el centro disminuyen cinco puntos.

En los sectores C3-D-E, la izquierda aumenta de 17% a 24% y la derecha baja de 34% a 28%. Aun así, el centro continúa siendo la posición predominante con un 48%, aunque manteniendo una tendencia descendente.

Por edad, los movimientos son más heterogéneos. Entre los jóvenes de 18 a 30 años se observan cambios moderados: la izquierda sube levemente de 22% a 24% y el centro baja de 52% a 50%.

Sin embargo, en los grupos de mediana edad los cambios son más notorios. Entre quienes tienen entre 31 y 40 años, la izquierda aumenta cinco puntos y el centro cae ocho en solo un año.

Algo similar ocurre en el segmento entre 41 y 50 años, donde la izquierda sube siete puntos luego de una caída importante el año anterior, mientras el centro disminuye seis puntos. Entre las personas de 51 a 60 años, la izquierda también crece siete puntos y la derecha cae seis. En tanto, en los mayores de 61 años,  las variaciones son más acotadas, observándose una leve recuperación de la izquierda y estabilidad en la derecha.

«Las personas que están en etapas medias de la vida suelen enfrentar con mayor intensidad presiones económicas, laborales y familiares. Ahí es donde aparecen movimientos más claros hacia posiciones que prometen mayor protección y seguridad social», agrega Castillo.

Para la cientista política de CORPA, Mariángeles Cifuentes, el estudio confirma una transformación más profunda en la relación entre ciudadanía y política. «Las identidades políticas tradicionales han perdido peso y hoy las personas tienden a definir sus posiciones según problemas concretos y percepciones inmediatas del contexto. Eso hace que las posturas sean más flexibles y cambiantes».

En términos generales, el análisis plantea un escenario político menos estable y más difícil de anticipar. La disminución sostenida del centro político reduce su capacidad de actuar como espacio de equilibrio, abriendo paso a un panorama con mayores dificultades para construir consensos duraderos.

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