El realizador compite en la categoría de cortometraje regional del Festival Internacional de Cine de Lebu con “La luna que amamos como a un hermano”, protagonizado por Florencia Berner, Woosuk Han y Daniel Antivilo. El realizador, que el año pasado ganó el premio mayor del Festival Internacional de Yeosu, en Corea del Sur, con “Danka Priscilla Danka”, hoy desarrolla su primer largometraje en CINELEBU LAB.
Compitiendo en la categoría de cortometraje regional del Festival Internacional de Cine de Lebu con “La luna que amamos como a un hermano”, el director viñamarino Iñaki Velásquez atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera. En esta edición del festival participa con cuatro proyectos distintos, consolidando una trayectoria marcada por el cine de género, los videoclips y una creciente exploración sobre la relación entre humanos y tecnología.
“He hecho como 11 cortos y como 30 videoclips”, cuenta. “El 2024 y 2025 hacíamos uno cada dos semanas o cada tres semanas. Me gusta harto el videoclip, pero siempre me ha gustado más el cine”.
Pese a su recorrido en festivales, Velásquez todavía no ha dirigido un largometraje. Ahora, sin embargo, ya trabaja en su debut en formato largo, proyecto que actualmente forma parte de la nueva edición de CINELEBU LAB. “Cuando haga una película quiero estar preparado y hacerlo con un equipo comprometido. La primera película te marca mucho si es mala”.
La inteligencia artificial se ha transformado en uno de los temas centrales de sus últimos trabajos, aunque él insiste en que no tiene una postura absoluta frente al tema. “Yo creo mucho en las escalas de grises”, afirma. “Sobre la IA, creo que se puede usar como herramienta. Puede ayudar en algunos casos y en otros casos es terrible. Depende del uso que uno le dé”.
Ese conflicto aparece directamente en “La luna que amamos como a un hermano”, protagonizada por Florencia Berner, Woosuk Han y Daniel Antivilo. El cortometraje se inspira en un caso real ocurrido en Viña del Mar en 2018: la desaparición de dos estudiantes extranjeros.
“Lo vi en el Mercurio de Valparaíso y nunca más se supo del caso”, cuenta. “No hubo resolución y me quedó dando vueltas”.
En la película, una joven secuestrada intenta pedir ayuda utilizando inteligencia artificial. Para construir esa escena, Velásquez decidió grabar una interacción real con Gemini.
“Le dijimos a la actriz: ‘No flaquees nunca, di que estás secuestrada y pregúntale qué puede hacer por ti’”, relata. “Le preguntamos si podía llamar a Carabineros o rastrear el celular. Y la respuesta es que todavía no puede ayudarte realmente en una emergencia”.
El cortometraje también aborda la xenofobia, la barrera cultural y del lenguaje, integrando diálogos en tres idiomas y un personaje coreano interpretado por Woosuk Han, a quien el director encontró mediante un casting publicado en Instagram desde su productora Prismático. “No llegó ningún actor coreano profesional”, recuerda entre risas. “Llegó gente entusiasta y él actuaba muy bien”.
La producción se realizó de manera completamente independiente y el rodaje estuvo lejos de ser sencillo. “Empezamos a las cuatro de la tarde y terminamos como a las siete de la mañana”, cuenta. “Se puso a llover y nos pararon los Carabineros. Después terminaron ayudándonos e incluso consiguieron autorización para mostrar los autos”.
Pese a las dificultades, “La luna que amamos como a un hermano” ya suma pasos por festivales internacionales como Beverly Hills, Dallas y Curta Cinema, en Brasil, donde fue finalista. “Fue un shock”, reconoce. “Participamos frente a superproducciones de otros países y quedar seleccionados ya era muchísimo”.
El año pasado, además, “Danka Priscilla Danka” —centrado en las elecciones presidenciales de 2025 y el uso de inteligencia artificial en campañas políticas— obtuvo el premio mayor en el Festival Internacional de Yeosu, en Corea del Sur.
Aunque sus historias dialogan constantemente con futuros distópicos y tecnologías emergentes, Velásquez insiste en que lo que más le interesa sigue siendo lo humano. “A mí me gusta el desafío de sacar una buena actuación”, dice. “Y me interesa hacer películas que sean orgánicas conmigo”.