Buscar

En Revista Velvet de junio. Pedro Ruminot: padre por elección

Este sábado 30 de mayo, el campo deportivo Refinería Concón será escenario de una nueva jornada abierta a la comunidad, que pondrá en valor la historia de la Hacienda Concón Bajo, fue hospital de campaña durante la Guerra Civil de 1891, y el patrimonio arqueológico del sector.

Detrás del humor, las rutinas y el éxito público, existe otra historia mucho más íntima: la de un hombre obsesionado con no repetir la herencia emocional que recibió. En entrevista exclusiva con Revista Velvet, el comediante comparte a través de una conversación cercana cómo es su vida como padre de familia.

«Siento que ser papá es una construcción permanente. Voy aprendiendo todo el tiempo, porque tampoco tuve buenos ejemplos. Mi primer instinto siempre fue «voy a hacer lo contrario de lo que hicieron conmigo.. Pero eso no basta. Después hay que sumar herramientas», reflexiona el comediante en Velvet.

Durante la sesión de fotos con Revista Velvet, Pedro Ruminot menciona que una de sus películas favoritas es Good Will Hunting. No solo por la historia, sino también por Robin Williams: un actor capaz de esconder una enorme sensibilidad detrás del humor. A través de una conversación completamente sincera, el comediante repasa lo que ha sido su historia personal y familiar junto a Alison Mandel, de lo que significan sus cuatro hijos y de las pérdidas que ha vivido. Lo cierto es que él sin proponérselo, ha sido papá de todas las formas posibles.

Cuando se le consulta sobre todos los procesos que ha tenido que vivir para lograr formar la familia que hoy tiene junto a Alison Mandel, reconoce que el camino no ha sido fácil. Que han tenido que vivir duelos y pérdidas, pero que todo compensa al ver crecer a sus hijos felices. «Siempre quise ser papá. Fui papá de Diego (16) a los 28 años, después de Facundo (14) a los 30, luego de Baltazar (6) a los 39, y finalmente de Mila (15 meses) a los 45. Y cada etapa ha sido completamente distinta. Cuando llegó Baltazar me di cuenta de que no me acordaba de nada. A los 28 tenía otra energía. Ahora quizás no tengo la misma, pero la busco, la encuentro. También tengo más experiencia y más herramientas. Siempre quise formar una familia y, de alguna manera, siento que me preparé toda la vida para eso. Además, participé mucho en la crianza de una sobrina. Hasta el día de hoy viene a Chile y se queda en mi casa. Pagué parte de su universidad y estuve presente emocionalmente, que al final es lo más complicado», confiesa el comediante a Revista Velvet.

Y agrega: «Yo tampoco tuve un buen papá. Todo lo contrario. Muy mal papá. Entonces, para mí, era muy importante ser distinto a él… Para mí era muy importante romper esa cadena y estar presente en la vida de mis hijos. Y no fue fácil. Con los mayores tuve juicios de custodia y todo un proceso complicado».

Duelo y la llegada de su hija Mila. Ruminot hace un repaso de lo difícil que fue el proceso de fecundación in vitro (FIV) con Baltazar y de la llegada de Mila, de cómo les dieron la noticia y cómo compartió la noticia con sus «Socios de la parrilla», Jorge Zabaleta y Pancho Saavedra.  «En el proceso de adopción uno entra a terapia. Ahí me di cuenta de que en mi familia había muchas formas de adopción, aunque nadie las llamara así. Mi abuela prácticamente me crió, porque mi mamá tenía que trabajar. Y eso es una adopción. Había toda una historia familiar de mujeres sosteniendo, emocional y económicamente, a las familias y hombres ausentes, o presentes de muy mala manera. Entonces empecé a entender que la adopción siempre había estado presente en mi vida… Con Alison empezamos a darnos cuenta de que no lográbamos tener hijos… Apareció la opción del in vitro. Nos pasó de todo. Incluso un falso positivo de VIH que recibió Alison en una clínica. Fue durísimo. Después vino el examen real y le dijeron que había sido un error».

Reflexiona y comparte: «Alison y yo, individualmente somos fértiles, pero juntos éramos infértiles, por así decirlo. Finalmente, llegamos a la Clínica de la Mujer de Reñaca gracias a un dato de Mey Santamaría y ahí el proceso cambió completamente. Empezamos a viajar una vez a la semana, lo transformamos casi en un ritual. Hubo pérdidas en el camino. Y el último blastocisto que nos quedaba fue Baltazar».

La adopción. «Siempre pensamos en adoptar… Nunca dejó de ser una decisión. Cuando Baltazar cumplió un año retomamos el proceso, pero hubo que empezar desde cero. Fueron más de cuatro años de entrevistas semanales, psicólogos, terapia… El proceso fue largo y los niños sabían perfectamente en lo que estábamos. Una semana antes de que nos llamaran, Facu nos preguntó: «¿Y ustedes siguen con eso de la adopción o ya se acabó?». Nosotros le dijimos que seguíamos. Y una semana después nos llamaron para decirnos: «Mañana van a conocer a su hija».

Todo por amor. «Un día fuimos a la fundación y les dijimos directamente: «Díganos altiro si no va a pasar, para hacer el duelo». Y ahí se miraron entre ellas: la directora y la encargada del programa. Y nos dijeron algo así como: ‘Estamos esperando unas firmas’.  Pero Mila ya había nacido. Nosotros no sabíamos eso».

«Mi psicóloga se dio cuenta de que yo nunca había llorado realmente las pérdidas. Alison sí. Nosotros perdimos una guagüita antes de Baltazar, una niña. Y Alison hizo todo el proceso emocional: lloró, sufrió, estuvo en cama, hizo un ritual de despedida. Y yo seguí adelante. Si Alison estaba destruida, yo tenía que llevar a los niños al colegio, ir a reuniones, seguir funcionando. Entonces me convencí de que yo no tenía espacio para sufrir. Pasaron años hasta que mi psicóloga me dijo: «Tú nunca despediste a esa hija».

Mila llegó a sus vidas de tan solo tres meses. «La vi y sentí: ‘Es mi hija’. Mila empezó a sonreírme, a mover los brazos, las piernas. Yo le hacía caras y se reía. Sentí que todo había estado destinado».

Finalmente, el actor se refiere al miedo a fracasar como padre. «Sigue estando. Sobre todo ahora que los mayores están adolescentes. Porque el fantasma del mal padre siempre aparece. Uno tiene miedo de convertirse en eso que vivió. Y, al mismo tiempo, tampoco puedes criar desde ese miedo, porque igual tienes que poner límites, ordenar, retar a veces. Cuando llegó Mila, de las primeras personas a las que les conté fue a Jorge y Pancho. Estaban grabando en España. Les mandé una foto y les puse: «Hola, son tíos». Me llamaron inmediatamente, emocionados. Lloramos todos».

Acerca de. Revista Velvet es un medio de comunicación chileno que salió a circulación en el año 2013 en la ciudad de Concepción y, que circula a nivel nacional desde el año 2019. Es una revista de actualidad, cultura, política y tendencias que se publica mensualmente por Velvet Comunicaciones en formato impreso y digital. Revista Velvet es una publicación dirigida a mujeres y hombres de entre 30 y 65 años.

noticias relacionadas

Municipalidad de Limache prepara nutrido itinerario por el Día del Patrimonio: guía completa de actividades para toda la familia

Solo dame 2 razones: periodista Felipe León Díaz lanza primer single de su nuevo proyecto de Rap

Hualpén recibe muestra de Sellos de Excelencia a la Artesanía del Biobío

Con recorridos guiados y arte en vivo: La UPLA invita a vivir el Día del Patrimonio 2026 en Valparaíso