En la actualidad podemos observar un fenómeno social complejo que trasciende a toda la sociedad: Los niños de hoy tienen menos oportunidades para jugar, imaginar y desarrollar el pensamiento creativo.
Esta situación se hace evidente principalmente en niños, niñas y jóvenes que asisten a educación básica y media, pero también ocurre con los párvulos; son niños que se exponen a las pantallas sin mayor control de los adultos que deberían estar a su cargo.
La publicación de la Ley 21.801 (2026), norma y regulariza el uso de pantallas en centros educativos. La idea de poner en discusión este tema, es entregar la información necesaria para fortalecer el rol de padres, madres y otros adultos responsables del cuidado de niños y niñas en el hogar. Entonces, ¿Por qué será tan importante informar e involucrar a las familias acerca de este tema? Porque ocurre que en muchas ocasiones la demanda externa al hogar de padres y madres, principalmente por motivos laborales, deja a sus hijos muy expuestos a conectarse a medios tecnológicos sin ningún tipo de filtros, ya sea en contenidos o tiempos de exposición a las pantallas.
Los expertos afirman: “No pantallas antes de los 6 años”. Pues, resulta una forma efectiva de proteger el normal desarrollo y aprendizaje de los párvulos en esta etapa crucial de la vida. El uso de pantallas a temprana edad pone en riesgo el desarrollo integral y los aprendizajes en la primera infancia, puesto que la calidad de las interacciones sociales, la sana convivencia entre otros se ven claramente afectadas.
Las pantallas no pueden reemplazar la interacción y socialización de niños y niñas con otras personas, tampoco reemplazan los juegos, la comunicación, el descubrimiento de su entorno, ni la expresión de sus emociones.
Antes de los 6 años, los niños y niñas no deben ser expuestos a pantallas, pues el efecto a nivel cerebral predispone a una baja tolerancia a la frustración, bajo control de impulsos, se disminuye la empatía con otros, al verse absorto por las imágenes predefinidas, que los desconectan de su entorno.
El llamado a las familias y a los adultos a cargo de niños y niñas es que tomen mayor conciencia de la importancia de la socialización de sus hijos con otros niños y niñas. Es responsabilidad de los padres y madres impulsar la relación con otros, la sana convivencia y promover el bienestar personal lejos de las pantallas.
Hablar sobre estos temas permite entregar orientación a las familias en especial, sobre el desarrollo y bienestar integral de sus hijos e hijas. Esta es una invitación a que se organicen, tomen mayor conciencia y promuevan estímulos y desafíos pertinentes a la edad y niveles de desarrollo de sus hijos. Con esto queremos decir que es deber de los adultos a cargo de los párvulos, proteger sus horas de sueño lejos de pantallas y propiciar el desarrollo de vínculos afectivos a partir de interacciones positivas
¿Qué los niños imaginan menos? Pues no, son los adultos quienes no están creando las condiciones favorables para que la imaginación se expanda; esta se potencia con la lectura de cuentos e historias desde los primeros años y son principalmente los padres y la familia quienes deben leer a sus hijos, como una experiencia de gozo compartido.
Lo esperable es que los adultos en el hogar ofrezcan oportunidades de explorar y experimentar con materiales concretos y simples. Que permitan a sus hijos e hijas cometer errores y aprender de ellos, adultos que se toman el tiempo necesario para estar, para escuchar y compartir. Los apoyan cuando se trata de resolver problemas junto a otros. Son adultos que hacen preguntas, que esperan el tiempo de las respuestas, que cuestionan la realidad e invitan a sus hijos e hijas a cuestionarla también; así se modela el que niños y niñas sean también cuestionadores del mundo que les rodea, tengan opinión y más oportunidades para imaginar; lejos de las pantallas.
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