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Teoría de juegos, colusión y delación compensada: el caso Pluxee-Edenred. Por Eduardo Zúñiga Leyton, Ph.D., Profesor Asistente Escuela de Ingeniería Industrial, Facultad de Ingeniería y Ciencias, Universidad Diego Portales

Este sábado 30 de mayo, el campo deportivo Refinería Concón será escenario de una nueva jornada abierta a la comunidad, que pondrá en valor la historia de la Hacienda Concón Bajo, fue hospital de campaña durante la Guerra Civil de 1891, y el patrimonio arqueológico del sector.

La teoría de juegos es un área de la matemática aplicada que estudia modelos de interacción estratégica entre agentes, llamados “jugadores”. Que una interacción sea estratégica significa que las decisiones de los demás afectan nuestro propio resultado.

Un ejemplo clásico es el dilema del prisionero, donde dos personas que cometieron un delito son capturadas y aisladas. A cada una se le ofrece el mismo trato: si confiesa y el otro guarda silencio, queda libre mientras el otro recibe una condena alta; si ambos confiesan, ambos reciben una pena intermedia; y si ambos guardan silencio, ambos reciben una pena baja por falta de pruebas. Si se analiza la situación desde la perspectiva de cualquiera de los prisioneros, confesar es la mejor alternativa, independientemente de lo que haga el otro. Como consecuencia, ambos terminan traicionándose mutuamente.

Y es precisamente ese resultado, que los prisioneros terminen confesando a pesar de que colectivamente les convendría guardar silencio, lo que le da al problema la categoría de dilema. La intuición subyacente es que agentes racionales que buscan maximizar su propio bienestar, cuando se enfrentan a la posibilidad de obtener beneficios colectivos asumiendo costos personales, suelen preferir evitar esos costos, incluso si eso termina perjudicando a todos.

Aunque el ejemplo parece lejano al mundo empresarial, la lógica estratégica detrás del problema es sorprendentemente similar. De hecho, hace solo unos días apareció en Chile la noticia de que la Fiscalía Nacional Económica (FNE) presentó un requerimiento ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) acusando colusión entre los operadores de vales de alimentación Pluxee y Edenred, solicitando multas por más de US$39 millones . El caso resulta especialmente interesante porque permite comprender dos aspectos fundamentales: cómo la teoría de juegos ayuda a explicar este tipo de conductas y por qué mecanismos como la delación compensada son tan importantes para detectarlas.

Comencemos con la primera idea. Imaginemos ahora que, en lugar de prisioneros, tenemos dos empresas que compiten entre sí. Para simplificar, supongamos que ambas pueden tomar solo dos decisiones: fijar precios altos o fijar precios bajos. A primera vista, bajar precios parece una estrategia muy atractiva. Después de todo, si una empresa reduce sus precios y la otra no lo hace, probablemente capturará gran parte del mercado, dejando a su competidora en una situación muy desfavorable. Si ambas empresas razonan de esa manera, entonces ambas terminan bajando sus precios y compitiendo agresivamente, en lugar de mantener precios altos, lo que sería más beneficioso para sus ganancias. Esto es análogo al dilema del prisionero: fijar precios bajos equivale a “confesar”, mientras que mantener precios altos equivale a “guardar silencio”.

Sin embargo, el problema cambia radicalmente cuando las empresas saben que seguirán interactuando durante mucho tiempo, casi “para siempre”. En ese contexto aparece la posibilidad de cooperación o colusión (“guardar silencio” en el sentido del dilema del prisionero). Si ambas compañías entienden que intensificar la competencia hoy puede desencadenar una guerra de precios futura que perjudique a ambas “para toda la eternidad”, entonces surge un incentivo a cooperar y evitar competir intensamente. En otras palabras, las empresas pueden sostener precios altos porque saben que una desviación hoy —es decir, traicionar a la otra empresa bajando precios para capturar más clientes— puede ser castigada mañana. Precisamente por eso, en mercados donde pocas empresas interactúan repetidamente, la teoría de juegos muestra que pueden surgir acuerdos explícitos o implícitos para reducir la competencia. Mientras más valoran las empresas las ganancias futuras, más sostenible puede volverse la colusión.

Según el requerimiento de la FNE, Pluxee y Edenred habrían desarrollado mecanismos para coordinarse y monitorearse mutuamente. En particular, se acusa que mantenían contacto frecuente para acordar condiciones comerciales, evitar competir agresivamente en ciertos procesos y compensarse cuando una de ellas “quitaba” un cliente a la otra. Dicho de otra manera, no bastaba con coludirse: también necesitaban asegurarse de que ninguna rompiera el acuerdo. Desde una perspectiva estratégica, esto es clave, porque una colusión solo puede sostenerse si las empresas son capaces de detectar rápidamente desviaciones, por ejemplo, identificar si alguna comenzó a cobrar menos para capturar más clientes, y castigar a quien intente aprovecharse individualmente del pacto.

El monitoreo, de hecho, es crucial para mantener estable este tipo de acuerdos. Por eso, incluso herramientas que en principio parecen beneficiosas para los consumidores, como plataformas que permiten comparar fácilmente los precios entre distintas empresas, también pueden facilitar que firmas coludidas detecten rápidamente si alguna está rompiendo el acuerdo. Pero esa es una discusión que quizás merece una columna aparte.

Pasemos ahora al segundo elemento importante: la delación compensada. En términos simples y coloquiales, la delación compensada consiste en premiar a uno de los involucrados por “echar al agua” al otro. Más formalmente, el artículo 39 bis del Decreto Ley N°211 permite que el primer participante de una colusión que entregue antecedentes relevantes pueda obtener una reducción —o incluso una exención— de la sanción. Eso es precisamente lo que ocurrió en este caso con Edenred. Específicamente, el requerimiento de la FNE señala que el 16 de junio de 2023 la empresa solicitó acogerse al programa de delación compensada.

Este mecanismo a veces resulta difícil de comprender para el público general, porque puede parecer injusto “premiar” a uno de los involucrados en una conducta ilegal. Y aunque desde un punto de vista ético eso podría ser debatible, desde la perspectiva estratégica esta herramienta es esencial y debe existir en la legislación.

Si la colusión entre empresas puede sostenerse gracias a la confianza mutua y al temor a futuras represalias, entonces una forma muy efectiva de romper esa estabilidad es introducir desconfianza entre los participantes. Eso es precisamente lo que hace la delación compensada: ofrecer beneficios a la primera empresa que entregue antecedentes sobre la colusión. Desde un punto de vista estratégico, este mecanismo altera los incentivos dentro del cartel, ya que cada participante comienza a preguntarse si el otro podría delatar primero para quedarse con el beneficio. Así, acuerdos que parecían sólidos pueden desmoronarse rápidamente, como ha ocurrido antes, por ejemplo, en el caso de las farmacias , donde FASA delató la colusión y el TDLC aplicó la multa máxima a Salcobrand y Cruz Verde. De cierta manera, la delación compensada transforma nuevamente a las empresas coludidas en los prisioneros del ejemplo inicial: cada una comienza a preguntarse si le conviene cooperar con sus socios o delatarlos antes de ser delatada.

En resumen, la teoría de juegos muestra que, en ciertos contextos, las mismas fuerzas estratégicas que empujan a las empresas a competir también pueden empujarlas a coordinarse y que la competencia no es necesariamente el estado natural de los mercados. De hecho, bajo determinadas condiciones, la colusión no aparece como una anomalía extraña o excepcional, sino como un resultado esperable de los incentivos que enfrentan las empresas cuando interactúan repetidamente en el tiempo.

Precisamente por eso, instituciones como la Fiscalía Nacional Económica y el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia cumplen un rol esencial para el correcto funcionamiento de los mercados. Comprender cómo los agentes toman decisiones estratégicas no solo permite entender mejor fenómenos económicos complejos, sino también valorar la importancia de las reglas e instituciones diseñadas para proteger la competencia.

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