La experiencia permitió a un joven de 17 años remediar el daño causado a través de 45 horas de servicio comunitario en el Cesfam de Tongoy, transformando una infracción en una oportunidad de aprendizaje, responsabilidad y reinserción social.
Un importante hito en materia de justicia restaurativa se concretó en la región de Coquimbo tras el término exitoso de una mediación penal juvenil en la que las víctimas fueron un cabo segundo y un suboficial de Carabineros pertenecientes a la Tercera Comisaría de Orden Público de La Serena. El proceso permitió alcanzar un acuerdo reparatorio que contempló la realización de 45 horas de servicio en beneficio de la comunidad por parte del joven involucrado, labores que se desarrollaron en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) de Tongoy.
La experiencia constituye un caso pionero dentro de la implementación de la Mediación Penal Juvenil en la región, demostrando que es posible generar espacios de diálogo, responsabilización y reparación entre las partes involucradas, incluso en situaciones donde las víctimas corresponden a funcionarios policiales. En este caso, el proceso permitió alcanzar un acuerdo entre el adolescente y los dos efectivos de Carabineros, quienes participaron voluntariamente en el mecanismo restaurativo.
En ese contexto, Juan Carlos Vega, mediador penal juvenil del Servicio de Reinserción Social Juvenil de Coquimbo, destacó que uno de los principales logros del proceso fue el aprendizaje adquirido por el adolescente a partir de la experiencia vivida.
“Más allá del cumplimiento de las horas de servicio comunitario, lo más valioso de este proceso es que el joven logró reflexionar sobre las consecuencias de sus actos y asumir una responsabilidad concreta frente al daño causado. Cuando un adolescente es capaz de reconocer su error, reparar y proyectar cambios para su futuro, estamos frente a un aprendizaje que probablemente lo acompañará durante toda su vida. Esa es precisamente la esencia de la mediación penal juvenil: transformar una situación de conflicto en una oportunidad de crecimiento, reparación y reinserción”, señaló.
Por su parte, la directora regional del Servicio, Loreto Rebolledo, relevó el compromiso de las instituciones y personas que facilitaron el acuerdo.
“Este proceso demuestra que la reinserción social juvenil es posible cuando existen espacios para asumir responsabilidades, reparar el daño causado y construir nuevas oportunidades. Valoramos especialmente la colaboración del Cesfam de Tongoy por abrir sus puertas a la justicia restaurativa y a la institución de Carabineros, cuyos funcionarios, en su calidad de víctimas, tuvieron la disposición de participar en este mecanismo. Asimismo, reconocemos el compromiso mostrado por el joven durante el cumplimiento del acuerdo. Más allá de las horas de servicio comunitario, aquí hay un aprendizaje significativo que puede marcar positivamente su proyecto de vida y contribuir a que no vuelva a involucrarse en situaciones similares. Cuando un joven comprende el impacto de sus acciones, repara el daño causado y proyecta un futuro distinto, avanzamos no solo en reinserción social, sino también en seguridad pública, porque estamos contribuyendo a prevenir nuevas infracciones y a construir comunidades más seguras para todos y todas”.
Como parte del acuerdo alcanzado durante la mediación, el adolescente realizó diversas tareas de apoyo en el recinto de salud, contribuyendo al mejoramiento de sus instalaciones y espacios comunes. Respecto a las labores desarrolladas, explicó que “me ha tocado barrer, hacer bolsas de ripio, ayudar a limpiar los baños, las canaletas igual. Y lo principal que es el pintado de la fachada del consultorio: lijar, pintar y barnizar”.
Consultado sobre el acuerdo alcanzado con los funcionarios policiales afectados, indicó que la medida fue definida durante el proceso restaurativo. “Ellos señalaron que se conformaban con que hiciera eso y se daban por pagados, por decirlo así”, comentó.
Desde el Cesfam de Tongoy, su director, Luis Meneses, valoró la posibilidad de colaborar con iniciativas de este tipo y contribuir al proceso de responsabilización del adolescente.
“Para nuestro Centro de Salud Tongoy abrir las puertas a este tipo de actividades es relevante, porque las acciones que pueden desarrollar en un Cesfam son bastante limitadas, centrándose en actividades muy básicas. Sin embargo, si para los jóvenes que han cometido alguna falta realizar servicios que benefician a la comunidad es importante, para nosotros también lo es”, señaló.
Asimismo, destacó la actitud demostrada por el joven durante su permanencia en el establecimiento. “Me parece positivo el paso del joven por este Centro de Salud, porque demostró buena disposición, acató órdenes y su comportamiento se ajustó a los cánones de una persona respetuosa y tranquila. Hizo lo que se le solicitó, cumplió con sus deberes y fue bien evaluado por su jefe directo”, afirmó.
Junto con ello, expresó sus deseos para el futuro del adolescente, señalando que espera que “sea un hombre de bien, que se forme en los valores que nuestra localidad espera de los jóvenes de Tongoy y sea un aporte a la sociedad”.
El propio joven valoró el acompañamiento brindado durante el proceso por el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil y destacó el carácter voluntario de su participación.
“Estoy acá voluntariamente, nadie me está obligando. Aprendí del proceso que más que nada es una ventaja para mí, para tener mis papeles limpios”, comentó.
Sin embargo, reconoce que el principal aprendizaje fue mucho más profundo que el cumplimiento de una medida acordada. “Ya no me da lo mismo todo y eso es una gran enseñanza. El error que cometí no lo volvería a hacer”, afirmó.
Actualmente, el adolescente se encuentra evaluando distintas alternativas para su futuro. Según explicó, decidió tomarse un tiempo antes de ingresar a la educación superior para definir con claridad el camino que desea seguir.
“Este año no era llegar, entrar a la universidad y estudiar cualquier cosa. Entonces este año voy a pensar realmente qué estudiar. Y más que nada me interesa maquinaria pesada, tengo familiares que trabajan en eso”, relató.
Asimismo, manifestó su intención de ampliar sus horizontes fuera de Tongoy. “Quiero salir de aquí. Porque aquí es pequeño, no pasa nada”, señaló.
La Mediación Penal Juvenil busca promover la reparación del daño causado a las víctimas, la responsabilización de los adolescentes y la resolución dialogada de conflictos, fortaleciendo procesos que contribuyen a la reinserción social. Este caso demuestra que, cuando existe voluntad de diálogo, compromiso institucional y disposición al cambio, es posible transformar una infracción en una oportunidad concreta de aprendizaje, reparación y construcción de un nuevo proyecto de vida, beneficiando tanto a las víctimas como a la comunidad en su conjunto.