Los edulcorantes no nutritivos (ENN) se diseñaron para responder a un problema muy concreto: mantener el sabor dulce sin las consecuencias metabólicas del azúcar, especialmente en personas con obesidad y/o diabetes.
Los estudios apoyan la hipótesis de que son útiles en el control glicémico agudo, en la reducción del consumo de calorías y que no producen caries, cuando son reemplazados por el azúcar. Sin embargo, con el tiempo, los estudios han entregado evidencia heterogénea respecto a la tolerancia a la glucosa, regulación del apetito y control del peso corporal, evidenciando en algunos trabajos que el consumo de ENN estaría relacionado con un mayor peso corporal por causalidad inversa: personas con obesidad consumen más alimentos con ENN.
Los efectos biológicos del consumo de ENN no están dilucidados completamente hasta la fecha.
No obstante, un estudio chileno publicado en Frontiers in Nutrition durante abril de este año, mostró algunos efectos del consumo de ENN en ratones y si estos persistían en la descendencia. Si bien, los ratones y la descendencia no presentaron cambios en la tolerancia a la glucosa, la exposición de sucralosa en padres aumentó la expresión de
genes inflamatorios en el intestino y de síntesis de grasas en el hígado, mientras que estos cambios no fueron significativos en el grupo tratado con estevia.