En plena temporada de virus respiratorios, muchos padres buscan fórmulas para fortalecer las defensas de sus hijos. Si bien no existen alimentos capaces de evitar un contagio, una nutrición adecuada puede contribuir a una mejor respuesta del organismo frente a las infecciones.
El aumento de la circulación de virus respiratorios en el país vuelve a instalar una preocupación recurrente entre los padres: cómo fortalecer las defensas de los niños frente a enfermedades como la influenza y el rinovirus, que hoy encabezan los contagios a nivel nacional. Aunque ningún alimento evita por sí solo una infección, los especialistas coinciden en que una nutrición adecuada puede ayudar al organismo a responder mejor a los contagios y favorecer la recuperación.
«La alimentación es uno de los pilares fundamentales para el correcto funcionamiento del sistema inmunológico, sobre todo en la etapa infantil. Durante la infancia existe un crecimiento acelerado y una alta demanda de nutrientes que participan en la formación y actividad de las células inmunes», explicó Isidora Selman, nutricionista de Clínica MEDS.
Según detalló, la evidencia científica muestra que una dieta variada y de buena calidad contribuye a una mejor respuesta del sistema inmune y reduce el riesgo de déficits nutricionales que pueden afectar las defensas.
Entre los alimentos que no deberían faltar, la especialista destacó que «son las frutas y verduras variadas, por su aporte de vitamina C, carotenoides y polifenoles; las legumbres, por su contenido de proteínas, hierro y zinc; los pescados, especialmente los grasos, por su aporte de omega-3 y vitamina D; los huevos y lácteos, por su aporte de proteínas de alto valor biológico y vitamina B12; y los frutos secos y semillas en edades apropiadas. Más que un alimento específico, lo importante es la calidad global de la dieta y la diversidad alimentaria «.
La profesional también llamó a la cautela frente al uso masivo de suplementos vitamínicos. «En niños sanos que mantienen una alimentación equilibrada, los suplementos destinados a fortalecer el sistema inmune no suelen ser necesarios de forma rutinaria. Los multivitamínicos no deberían utilizarse como sustituto de una alimentación saludable y sus requerimientos difieren considerablemente entre un niño de 5 años y uno de 10 años», sostuvo.
A su juicio, la suplementación debe evaluarse caso a caso. «La vitamina D tiene especial relevancia en niños con baja exposición solar o deficiencia confirmada. El zinc participa en múltiples procesos inmunológicos y su déficit puede afectar la respuesta inmune. La vitamina B12 es particularmente importante en niños con alimentación vegetariana estricta o vegana, así como en aquellos que presentan un déficit persistente», indicó.
Entre las señales que pueden sugerir una ingesta insuficiente de nutrientes, señaló que «se encuentran el enlentecimiento del crecimiento, fatiga persistente o cansancio, pérdida de apetito, dificultad para recuperarse de enfermedades, alteraciones en la piel o mucosas, bajo rendimiento físico o deportivo y mayor susceptibilidad a infecciones. Sin embargo, estos signos no son específicos y requieren evaluación profesional».
Cuando el niño ya enfrenta una infección respiratoria, la nutricionista de Clínica MEDS aseguró que la prioridad debe centrarse en mantener una adecuada hidratación y asegurar el aporte suficiente de energía y proteínas. «No existe evidencia sólida que respalde alimentos milagrosos. Las preparaciones calientes, frutas, verduras, sopas y alimentos bien tolerados pueden favorecer el bienestar y ayudar a cubrir requerimientos nutricionales», afirmó.
Otro de los focos de atención en los últimos años ha sido la relación entre la salud intestinal y las defensas del organismo. Según explicó, «la microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en el desarrollo del sistema inmune infantil». Además, advirtió que los prebióticos alimentan las bacterias beneficiosas del intestino, mientras que los probióticos son microorganismos vivos que pueden aportar beneficios a la salud cuando se administran en cantidades adecuadas.
Sobre aquellos productos que suelen promocionarse para fortalecer las defensas, como los elaborados a base de saúco negro, Selman indicó que algunos estudios sugieren beneficios potenciales sobre la duración de ciertos síntomas respiratorios, aunque la evidencia sigue siendo limitada. «Actualmente no puede considerarse un suplemento indispensable ni reemplazar medidas con mayor respaldo científico como una alimentación equilibrada, una adecuada ingesta de vitamina D cuando está indicada, vacunación, actividad física y un buen descanso», concluyó.