Buscar

Día Mundial contra la Piratería: cuando la falsificación financia más que copias. Por Agustina Davis Komlos, académica de Derecho UNAB

El 8 de junio se conmemoró el Día Mundial contra la Falsificación y la Piratería. Para muchos, puede parecer una fecha lejana, asociada únicamente a grandes marcas de lujo o a disputas jurídicas entre empresas. Sin embargo, la realidad dista de esa premisa, pues se trata de fenómenos que impactan diariamente a consumidores, emprendedores, creadores y economías enteras.

Históricamente, se ha percibido la compra de productos falsificados como una conducta relativamente inocua, que afecta a agrandes empresas que realmente no tienen mucho que perder. Una camiseta deportiva, un perfume, un accesorio de moda o un dispositivo electrónico adquirido a un precio significativamente inferior al original suelen verse como una oportunidad de ahorro más que como un problema o la vulneración de un derecho. Sin embargo, detrás de ese aparente beneficio existe una industria global que mueve miles de millones de dólares y que, en muchos casos, se encuentra vinculada a redes de comercio ilícito y crimen organizado.

Además, la falsificación ya no afecta únicamente a productos de lujo de marcas cuyos precios muchas veces son inalcanzables para el consumidor promedio. Hoy alcanza productos de uso cotidiano y, en ocasiones, relacionados con el bienestar, la salud y la seguridad de las personas. Medicamentos, cigarrillos, cosméticos, juguetes, repuestos automotrices, dispositivos electrónicos e incluso alimentos forman parte de los mercados afectados por estas prácticas. En estos casos, el problema deja de ser exclusivamente económico y se transforma en una cuestión de protección al consumidor, la salud y el interés público.

Desde la perspectiva de la propiedad intelectual, la falsificación también plantea un desafío profundo para la innovación. Las marcas permiten a los consumidores identificar el origen empresarial de los productos y asociarlos a determinados estándares de calidad. Las patentes incentivan la inversión en investigación y desarrollo. El derecho de autor permite que creadores y artistas obtengan una retribución por su trabajo. Cuando la copia ilícita sustituye sistemáticamente a los productos y contenidos legítimos, los incentivos para innovar, invertir y crear se debilitan.

La transformación digital ha agregado una nueva dimensión al problema. Las plataformas de comercio electrónico y las redes sociales han ampliado las oportunidades de negocio para miles de emprendedores y empresas legítimas, pero también han facilitado la comercialización y distribución de productos falsificados a una escala antes impensada. Hoy, una infracción puede originarse en un país, promocionarse desde otro y llegar al consumidor final en cuestión de días.

Por ello, la lucha contra la falsificación y la piratería no debe entenderse únicamente como una defensa de los derechos de las grandes empresas. Se trata de proteger la innovación, la competencia leal, la seguridad de los consumidores y la confianza en los mercados. En una economía donde el conocimiento y los activos intangibles representan una parte creciente del valor empresarial, combatir estas prácticas es también una forma de proteger el desarrollo económico y social.

En este Día Mundial contra la Falsificación y la Piratería, vale la pena recordar que detrás de cada copia ilegal existe mucho más que una simple imitación. Existe una amenaza a la creatividad, al emprendimiento y a las condiciones que permiten que la innovación siga generando valor para todos.

noticias relacionadas

La electrificación como oportunidad para fortalecer la competitividad de la minería chilena. Por Andrea Posada, Manager Mining Vertical Siemens Chile

El “ADN” emocional como clave para la autorregulación en el aula y el hogar. Por la Dra. Verónica Ariela Barría Jerez, Académica de la Universidad de Los Lagos sede Chiloé

Certeza jurídica competitiva: la reforma que Chile todavía no ha hecho. Por Patricio Cartagena D., Presidente de CAMMIN

¿Estamos preparados para una vejez de 30 años? Por María Elena. Undurraga, gerente sostenibilidad y personas Penta Vida