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Titulados de Duoc UC buscan nominación a los Premios Oscar y Goya

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

Tras triunfar en el Festival Internacional de Cine de Lebu, Herencia entró en la carrera por una nominación de los Premios Oscar y los Premios Goya, junto a otra producción nacional, Petra y Sol.

El cortometraje de ficción, Herencia, dirigido por titulados y estudiantes de Duoc UC, obtuvo el premio a Mejor Cortometraje de Ficción Regional en la edición 2026 del Festival Internacional de Cine de Lebu, uno de los certámenes más relevantes del país y reconocido mundialmente como festival calificador para los Premios Oscar y Premios Goya.

“Nunca fue una pretensión llegar a estos premios. Si queríamos estar en festivales, esto ha sido consecuencia de todo nuestro trabajo. Ganar el Festival de Lebu fue una sorpresa, ya estábamos muy contentos al ser seleccionados”, destacó Esmeralda Pérez, productora ejecutiva y general.

Para la realizadora este reconocimiento es un logro significativo porque se trata de una producción independiente que nació en la asignatura de Desarrollo de Contenidos Audiovisuales y que se apoyó en la vinculación territorial para su desarrollo. “Viña del Mar muchas veces es la sombra de Santiago, porque toda la industria está allá, pero en regiones hay mucho talento”, explicó.

Una producción profesional

El proyecto nació en las aulas de la carrera de Comunicación Audiovisual de la sede Viña del Mar con un objetivo claro: crear algo de calidad profesional y cinematográfico. El equipo se conformó con estudiantes que compartían la misma ambición, producir un cortometraje que impactara en festivales y no fuera solo un trabajo de una asignatura.

Para desarrollar la historia, el grupo partió con un borrador previo del director y guionista, Cristóbal Miranda, que fue reescrito completamente bajo la guía del docente Patricio Louitit. El resultado fue un cortometraje de terror psicológico que relata la historia de Noah, interpretado por Martín Chamorro, un niño de doce años que, en medio de un tenso campamento en el bosque junto a su padre (Daniel Candia), utiliza el dibujo como un refugio frente a la violencia intrafamiliar.

“Siempre he tenido interés por el cine de terror psicológico. Esta historia reflexiona sobre los ciclos de violencia al interior de las familias. Es una historia personal, pero todos los integrantes del equipo nos vimos reflejados en los problemas parentales y en la psicología de este personaje”, detalló Cristóbal Miranda, director y guionista.

Era tal la motivación del director por producir este proyecto que utilizó todos sus ahorros. “El cortometraje se realizó con muy pocos recursos, porque se hizo sin fondos audiovisuales. Yo utilicé mis ahorros, porque siempre he tenido la convicción de que si uno cree en uno mismo debe poner todo lo que tiene”, agregó.

Vinculación territorial

Uno de los principales desafíos del corto fue encontrar la locación perfecta. La productora ejecutiva y general, Esmeralda Pérez, oriunda de San Antonio y con experiencia en gestión cultural, aprovechó su conocimiento del litoral de los poetas para liderar esa búsqueda y gestionar colaboraciones con entidades locales para el desarrollo del proyecto.

Así, encontró una zona de bosques de pinos en Las Cruces, estableció una alianza con Cabañas Las Cruces y se acercó a la Municipalidad del Tabo para conseguir los permisos de grabación, un generador y personal de apoyo eléctrico.

Pero sus ganas no llegaron solo hasta ahí, también se reunió con la Oficina local de la Niñez del municipio para que niños y jóvenes de la comuna participaran en la producción. Primero los invitaron a un taller gratuito de introducción a la actuación frente a la cámara y al lenguaje audiovisual, y luego los integraron a la jornada de grabación.

“Fueron días y días de trabajo en la postproducción. Quitamos una escena completa, realizamos la música y cuando terminamos y vimos el resultado causó sensación. Nos dimos cuenta de que habíamos logrado algo increíble”, recordó Miranda.

El equipo coincide en que el resultado del cortometraje fue una combinación de tres factores: la experiencia práctica desarrollada en la carrera, el equipo docente y el equipo técnico con que cuenta la institución.

“Muchas veces se piensa que solo las carreras de cine pueden realizar cine, y que los comunicadores audiovisuales solo saben lo técnico: operar la cámara, el sonido o la edición. Pero en realidad, con todo lo que aprendes desde el primer día en la carrera, uno está creando y ejecutando sus ideas todo el tiempo”, destacó Pérez.

Por su parte, el guionista destacó la disposición permanente de los docentes para apoyar los proyectos académicos.  “Con Herencia nos ayudaron con el guion, con movimientos técnicos que queríamos lograr en la grabación y nos apoyaron resolviendo todas las dudas que teníamos. Esto fue determinante para lograr este nivel de producción”, sostuvo.

Desde su estreno en el Santiago Horror Festival Internacional de Cine Fantástico, el cortometraje ha sido seleccionado en distintos festivales nacionales. Para este 2026, el equipo espera que Herencia continúe su circulación por diversos certámenes internacionales para seguir abriendo puertas a las producciones independientes.

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