La iniciativa, financiada por el Fondo de las Artes Escénicas del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, reúne a 14 personas con síndrome de Down de la Región del Biobío en un proceso de formación artística de cuatro meses que contempla entrenamiento corporal, expresión corporal, talleres coreográficos, masterclass y la creación de una videodanza.
“Movimientos que Inspiran” es el nombre de la iniciativa que se desarrolla en Concepción y que busca fortalecer la formación artística de personas con síndrome de Down, generando oportunidades de participación y desarrollo dentro del ámbito de las artes escénicas.
El proyecto surge a partir de una experiencia previa realizada junto a integrantes de Lavandería 21, donde las docentes Vania Quijada y Ángela Epuyao pudieron identificar el interés de las y los participantes por continuar profundizando su relación con la danza más allá de espacios recreativos. “En este proceso pudimos evidenciar la necesidad de las y los participantes de continuar en movimiento, experimentar la danza e integrarse al mundo de las artes escénicas, puesto que su motivación y talento siempre existieron”, comenta Vania Quijada.
Una visión que comparte Ángela Epuyao, quien destaca que “nos dimos cuenta de que había mucho interés y muchas ganas de seguir bailando, y que estos eran espacios donde se creaba comunidad y se fortalecían vínculos. Se forma un espacio contenido y amoroso, donde pueden desarrollarse socialmente, además de potenciar sus habilidades artísticas”.
A diferencia de aquella experiencia inicial, esta nueva etapa contempla un proceso formativo sostenido, diseñado para acompañar progresivamente el desarrollo de las y los participantes. El programa incluye entrenamiento corporal, clases de expresión corporal, talleres coreográficos y masterclass de ritmos urbanos y latinos, entre otras actividades orientadas a fortalecer sus herramientas artísticas y escénicas.
Para las docentes, uno de los principales desafíos ha sido contribuir a la apertura de más espacios para la comunidad con síndrome de Down dentro de las artes escénicas de la región. “Sentíamos la inquietud de continuar este proceso de manera más prolongada y secuencial, con el fin de preparar sus cuerpos para la danza y nutrirles con nuevas referencias y experiencias escénicas”, explica Quijada.
Según comenta Epuyao, esta nueva versión representa un paso importante hacia la consolidación de procesos formativos inclusivos. “Nos dejó llenas de alegría, energía y con ganas de hacer las cosas de una manera más profesional. Sabemos que la inclusión es un proceso largo, pero creemos que este es un paso valioso para las y los participantes, sus familias y también para el desarrollo de las artes escénicas en nuestra región”.
Además de la formación semanal, el proyecto culminará con la creación y lanzamiento de una obra de videodanza realizada junto a las y los participantes, que recogerá los aprendizajes y exploraciones desarrolladas durante el programa. A través de este trabajo, la iniciativa busca visibilizar las capacidades artísticas de sus integrantes y aportar a la construcción de espacios más inclusivos para la creación y la participación cultural.
Para conocer más sobre el proyecto, se puede seguir la cuenta de Instagram @movimientosqueinspira.l21