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Centex acogió multitudinaria Feria Gráfica Sobreimpresiones

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

“¡Tanta o más gente que para el Día del Patrimonios”, comentaban algunos de los asistentes a la gran Feria Gráfica Sobreimpresiones, desarrollada el sábado 6 y domingo 7 de junio en dependencias de Centex, en plaza Sotomayor.

La entusiasta apreciación de algunos asistentes se explica por la alegría de ver a tantas personas reunidas en torno a una disciplina —o a varias—, especialmente tratándose de la cuarta versión del Festival Latinoamericano de Risografía, Publicaciones y Arte Impreso, que finalmente congregó a más de 2.500 personas.

La algarabía del público llevó incluso a afirmar que esta gran feria, que reunió a más de 60 expositores y contempló diver sas charlas y conciertos musicales, nada tenía que envidiarle a una instancia similar organizada en Santiago.

Lo cierto es que este gran festival del diseño y de las publicaciones independientes fue organizado por la microeditorial Cerro Press, conformada por Karina Aliaga —fotógrafa, docente y psicóloga— y Javier Olguín —diseñador gráfico, ilustrador y docente—, junto a Toto Duarte —ilustradora, diseñadora gráfica y muralista—, quienes integran el equipo Sobreimpresiones.

Esta edición, financiada por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, contó con la colaboración de Centex, la Dirección de Cultura de la Ilustre Municipalidad de Valparaíso, el Hub Creativo y otras alianzas.

Las palabras previas de Karina Aliaga, una de las organizadoras, se hicieron patentes durante el desarrollo del encuentro. Aliaga había señalado que esta versión buscaba “pasar de ser una feria a un gran festival, que incluye vinculación con escuelas, universidades y espacios comunitarios, y pone la mirada en el escenario latinoamericano de las autopublicaciones y todo el ecosistema de edición, formación, publicación y difusión, para que esas herramientas se amplifiquen y sean accesibles para quien las necesite”. La alta concurrencia confirmó ese propósito.

Taller Colmillo

Desde Colombia llegó por primera vez a Chile Taller Colmillo, un estudio independiente de diseño editorial e ilustración fundado en Bogotá en 2013, con la idea de crear y explorar en torno a los libros, la gráfica y la experimentación impresa.

Durante su estadía en Valparaíso, el colectivo ofreció instancias formativas en torno a la risografía, dirigidas a autores, creadores, editoriales y personas interesadas en conocer este sistema de impresión a través de la experimentación y ejercicios prácticos.

En general, diseñadores, artistas y público asistente valoraron este tipo de iniciativas. Marcela Alvarado, presidenta de Adival, Asociación de Diseñadores de Valparaíso, señaló que “cualquier instancia donde se junten el arte, el pensamiento crítico y la comunidad será positiva, y este tipo de ferias y encuentros son fundamentales para seguir aportando y creciendo”.

Otro de los asistentes destacó que en la región se percibe una importante densidad en esta área, considerando la existencia de escuelas de diseño, carreras de ilustración, escuelas municipales de bellas artes, editoriales independientes y una activa escena de autoproducción.

También se relevó la presencia de exponentes de México, Perú, Colombia y distintas regiones de Chile, lo que consolidó el carácter internacional y descentralizado del encuentro.

El furor de la risografía

En los últimos años, la risografía ha despertado un creciente interés entre impresores, diseñadores y artistas, especialmente en circuitos independientes vinculados a la autoedición. Esto se debe tanto a sus cualidades técnicas y plásticas como a sus colores vivos, las imperfecciones que hacen única a cada copia y sus costos relativamente accesibles.

El origen más directo de la risografía se vincula con el desarrollo de las duplicadoras a mediados del siglo XIX, así como con tradiciones del arte gráfico japonés. Posteriormente, a mediados del siglo XX, la popularización del mimeógrafo y de otros sistemas de multicopia permitió dar voz a expresiones de literatura alternativa, muchas veces autoeditadas por sus propios autores en revistas, fanzines y publicaciones de diverso tipo. Estas prácticas tuvieron especial presencia en ciudades como Nueva York y San Francisco durante las décadas de 1950 y 1960.

La fuerte presencia de esta disciplina en la feria permitió acercar el arte impreso a nuevos públicos, en un ambiente marcado por la colaboración, la buena disposición y el profesionalismo de sus participantes. Todo ello proyecta a Sobreimpresiones como una instancia con creciente reconocimiento internacional y con cada vez más interés por parte de artistas, editoriales y públicos que buscan ser parte de este ecosistema gráfico.

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