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¿Por qué tendemos a respirar por la boca cuando hace mucho frío?

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Aunque ocurre con frecuencia al hacer ejercicio o caminar apurado en bajas temperaturas, respirar por la boca puede tener consecuencias negativas para la salud respiratoria.

Cuando los termómetros descienden, muchas personas recurren instintivamente a respirar por la boca. Lo hacen especialmente cuando caminan apuradas o realizan actividad física al aire libre.  Carolina Carvajal, coordinadora de la Mención en Otorrinolaringología de la Carrera de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, detalla que, pese a que no es recomendable, existen varias explicaciones para esta conducta.

“Una de ellas es el aumento de la demanda de aire. Cuando caminamos rápido, realizamos actividad física o sentimos que el aire frío dificulta la respiración, la boca ofrece una vía de menor resistencia que permite movilizar mayores volúmenes de aire en menos tiempo”, describe la especialista.

Otro factor es la congestión nasal inducida por el frío. Carvajal argumenta que las bajas temperaturas pueden provocar cambios en los vasos sanguíneos de la mucosa nasal, generando sensación de congestión o «nariz tapada». Como consecuencia, algunas personas comienzan a respirar por la boca.

Por último, dice, “existe una percepción subjetiva de que entra más aire. Debido a que la cavidad bucal tiene un diámetro mayor que las fosas nasales, muchas personas sienten que respirar por la boca resulta más fácil, especialmente al realizar inspiraciones profundas”.

Un hábito por corregir

Para la especialista en Otorrinolaringología este hábito no es el más adecuado. «En realidad, no deberíamos hacerlo. Nuestra nariz está diseñada fisiológicamente para ser la principal vía de respiración, especialmente en ambientes fríos».

Explica que la nariz cumple funciones protectoras fundamentales: calienta el aire antes de que llegue a los pulmones, lo humidifica y filtra partículas, microorganismos y alérgenos mediante la mucosa y los cilios nasales. «De esta forma, la respiración nasal protege las vías respiratorias del efecto irritante del aire frío y seco», señala.

Pese a que pueda parecer más cómodo, hacerlo de manera habitual tiene costos. «El aire frío que ingresa por la boca llega menos acondicionado a las vías respiratorias, lo que puede provocar sequedad de garganta, irritación de la tráquea y los bronquios, tos inducida por el frío y un mayor malestar respiratorio, especialmente en personas con enfermedades respiratorias como el asma», advierte.

Para evitar estos efectos recomienda el uso de bufandas o cuellos que cubran nariz y boca, ya que ayudan a templar el aire inhalado. Además, mantener una adecuada hidratación, evitar cambios bruscos de temperatura y consultar a un profesional de la salud ante síntomas respiratorios persistentes.

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