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Día del Orgullo Autista: promover entornos inclusivos que favorezcan la participación y autonomía

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

En el marco de esta conmemoración, se destaca la importancia de avanzar hacia una mirada basada en la neurodiversidad, donde el movimiento, el juego, la actividad física y la recreación se convierten en herramientas para el bienestar y la inclusión.

El Día del Orgullo Autista, que se conmemora cada 18 de junio, invita a reflexionar sobre la necesidad de mirar más allá de los diagnósticos y reconocer la diversidad de formas en que las personas perciben, aprenden, se comunican, se mueven y participan en la sociedad.

La fecha promueve una comprensión del autismo basada en la neurodiversidad, poniendo el foco en la dignidad, la identidad y el derecho de cada persona a desarrollar su vida con los apoyos que requiera, sin renunciar a su forma de ser.

Desde esta perspectiva, la académica de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, Daniela Palacios, plantea que el desafío no consiste únicamente en identificar las dificultades que enfrentan las personas autistas, sino también en reconocer las barreras que limitan su participación en distintos espacios de la vida cotidiana.

Ambientes con exceso de ruido, estímulos visuales intensos, instrucciones poco claras, rutinas impredecibles o expectativas sociales rígidas continúan dificultando la inclusión de muchas personas.

«La pregunta no debiera ser únicamente qué le cuesta a la persona autista, sino también qué barreras encuentra en su entorno y qué apoyos necesita para participar de manera segura y significativa. No existe una sola manera correcta de comunicarse, aprender, jugar o moverse», señala Palacios.

  El movimiento y el autismo

La especialista explica que la kinesiología tiene un rol relevante en la promoción de la autonomía y la participación a través del movimiento. «Una intervención respetuosa no busca que la persona parezca menos autista; busca que pueda explorar su cuerpo, sentirse segura, disfrutar actividades significativas y participar en su comunidad con los apoyos que necesita», explica Palacios.

Las intervenciones tempranas pueden favorecer el desarrollo motor, la coordinación, el equilibrio, la fuerza, la postura, la planificación motriz y la regulación corporal. Sin embargo, la académica advierte que el objetivo no debe limitarse al logro de habilidades aisladas, sino a generar oportunidades concretas de participación y autonomía.

«Subir escaleras con mayor seguridad, desplazarse por distintos espacios, integrarse a un juego, practicar una actividad física o disfrutar de experiencias recreativas son ejemplos de cómo el desarrollo de habilidades motoras puede impactar positivamente en la calidad de vida de las personas autistas», detalla la docente.

Daniela Palacios destaca que las intervenciones deben ser individualizadas, lúdicas, centradas en la familia y coordinadas con otros profesionales.»También deben considerar los intereses, ritmos y señales de bienestar o sobrecarga de cada persona. Temprano no significa apurar; significa ofrecer apoyos oportunos y pertinentes», explica.

  Actividad física, deporte y recreación

Al igual que para cualquier persona, la actividad física, el deporte y la recreación pueden ser espacios relevantes para el bienestar, la socialización y la calidad de vida. Sin embargo, muchas personas autistas enfrentan barreras que dificultan su participación en estos espacios.

El ruido excesivo, las luces intensas, las aglomeraciones, los cambios inesperados, las instrucciones exclusivamente verbales o las dinámicas altamente competitivas pueden dificultar la participación. A ello se suman experiencias previas de exclusión, frustración o discriminación y la falta de capacitación de quienes lideran estas actividades.

«La inclusión no se logra simplemente invitando a una persona autista a participar en un espacio que funciona igual que siempre. Es necesario identificar las barreras y realizar ajustes que permitan una participación efectiva y significativa», sostiene la académica.

La docente explica que «Entre las medidas que pueden favorecer la inclusión destacan la anticipación de rutinas, el uso de apoyos visuales, instrucciones claras, la posibilidad de realizar pausas sensoriales, la adaptación de materiales y la existencia de distintas formas de participación. El objetivo no es que todas las personas participen de la misma manera, sino que todas tengan oportunidades reales de hacerlo».

  Nada sobre nosotros sin nosotros

La consigna «Nada sobre nosotros sin nosotros», vinculada al Movimiento de Vida Independiente, al Foro de Vida Independiente y a las luchas por los derechos de las personas con discapacidad, recuerda que ninguna intervención, programa o política debiera diseñarse sin considerar la participación activa de las personas a quienes está dirigida. En el contexto del autismo, este lema invita a escuchar las experiencias de las propias personas autistas y a considerar cómo viven su cuerpo, sus sentidos, el movimiento y la participación.

En este contexto, Daniela Palacios enfatiza que las intervenciones, los programas deportivos y los espacios recreativos deben construirse escuchando las experiencias de las propias personas autistas. “No podemos diseñar actividades físicas, terapias o apoyos de regulación sensorial sin comprender cómo las personas autistas viven su cuerpo, sus sentidos y su participación», señala.

La especialista agrega que muchos movimientos o expresiones corporales que tradicionalmente se han intentado corregir, como balancearse, repetir movimientos o buscar determinados estímulos, pueden cumplir funciones importantes de autorregulación, comunicación o bienestar.

Por ello, plantea que antes de intervenir es necesario comprender el significado que tienen para cada persona. “Para la kinesiología esto implica menos normalizar y más habilitar, menos imponer y más construir. El movimiento también es una forma de estar en el mundo, de buscar seguridad, de regularse y de participar», concluye.

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