Un estudio publicado por The Lancet señala que los trastornos mentales, especialmente la ansiedad y la depresión, han aumentado sistemáticamente a nivel global. Esto coincide con los datos del INJUV en Chile. Las causas son multifactoriales y, aunque no existe evidencia suficiente para afirmar una relación causal directa, diversas investigaciones, incluidas algunas propias, permiten advertir vínculos entre el deterioro de la salud mental y factores propios de la modernidad.
Una de las hipótesis apunta a la competencia permanente y a la comparación constante con los demás. La necesidad de demostrar éxito y ser el mejor impone estándares cada vez más exigentes. Donde antes bastaba un título profesional, hoy se exige un magíster o más. Al mismo tiempo, el mayor acceso al conocimiento, que en sí mismo es positivo, también hace más visibles las dolencias y carencias, llevando a muchas personas a buscar respuestas en internet y redes sociales, lo que no siempre resulta beneficioso.
La autodiagnosis se ha vuelto frecuente. El aumento de diagnósticos asociados al neurodesarrollo, como autismo o trastorno por déficit atencional, puede explicarse tanto por un mayor acceso a evaluaciones formales como por fenómenos de sobrediagnóstico y por una creciente necesidad de clasificación. Lo que antes se normalizaba, hoy se categoriza.
Paradójicamente, muchos indicadores considerados signos de desarrollo terminan convirtiéndose en fuentes de exigencia. La complejidad de la sociedad actual incluso influye en la decisión de tener hijos y, posteriormente, en las dificultades para enfrentar la soledad. ¿Cuánto influye la sobreestimulación informativa? ¿Cuántos datos reflejan realmente prevalencias y no solo alarmas? El acceso ilimitado a información sin filtros es un elemento que no puede ignorarse.
El aumento de la expectativa de vida también hace más visibles enfermedades asociadas al envejecimiento. A ello se suman las exigencias presentes desde la infancia y una comparación constante que dificulta valorar el acceso y las oportunidades disponibles. La felicidad del otro pareciera amenazar la propia.
Muchas personas recurren al psiquiatra y reciben un apoyo farmacológico necesario, pero insuficiente. La psicoterapia resulta fundamental porque permite desarrollar herramientas adaptativas frente al contexto. Sin embargo, predomina la expectativa de soluciones inmediatas. Quienes abandonan tras una o dos sesiones apenas han atravesado la fase diagnóstica.
Persisten, además, los estigmas en torno a la salud mental. Todavía se cuestiona a quien obtiene una licencia médica, como si se tratara de una exageración o un engaño. Sin embargo, cuando alguien expresa que está agotado y que no puede más, suele hacerlo en una situación límite. Si una persona está dispuesta a enfrentar ese estigma, es porque realmente necesita ayuda. El problema, en definitiva, no es solo el sufrimiento, sino también la escasa comprensión de la salud mental en su contexto.