Certificaciones, revisión de equipos y planes de emergencia figuran entre las exigencias mínimas para prevenir accidentes en actividades de aventura.
El reciente fallecimiento de una joven brasileña durante una actividad de salto extremo volvió a poner en el debate público las condiciones de seguridad con las que se desarrollan este tipo de experiencias recreativas. Aunque el riesgo es parte inherente de los deportes extremos, expertos coinciden en que una adecuada planificación, supervisión profesional y cumplimiento de estándares técnicos pueden evitar situaciones fatales.
Para Paola Sanhueza, jefa de carrera de Técnico Universitario en Actividad Física y Salud del Instituto Tecnológico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), la seguridad no puede entenderse como un elemento complementario en los deportes extremos. «El trágico accidente en Brasil nos recuerda que en deportes extremos la seguridad no es un detalle, es la base. Las empresas deben cumplir protocolos mínimos no negociables: contar con certificación SERNATUR, equipos con mantención y trazabilidad, un plan de emergencia real, seguros vigentes y una cantidad adecuada de instructores por participante», sostuvo.
La especialista explicó que, además de las responsabilidades de las empresas operadoras, los instructores cumplen un rol fundamental en la prevención de accidentes. «El instructor debe tener certificación específica, aplicar el chequeo doble de seguridad y tener la autoridad para suspender la actividad si existe riesgo», indicó.
Junto con la importancia de los protocolos y la capacitación del personal, los especialistas advierten que las características propias de estas disciplinas implican riesgos que deben ser gestionados de manera permanente.
En ese sentido, el Dr. David Ulloa, académico de la Facultad de Educación de la UCSC, explicó que los deportes extremos involucran factores de riesgo asociados a la velocidad, la altura y la exposición a entornos naturales cambiantes, elementos que exigen medidas preventivas rigurosas. «Entre los principales riesgos se encuentran las caídas, colisiones, fallas en el equipo, errores humanos y condiciones climáticas adversas. Además, muchas de estas actividades se desarrollan en lugares remotos, lo que dificulta la respuesta rápida de equipos de emergencia y rescate», señaló.
Frente a estos escenarios, el académico destacó que la prevención debe sustentarse en protocolos claros y en la utilización de equipamiento certificado. “Minimizar estos riesgos requiere medidas de seguridad estrictas y basadas en protocolos ya existentes, como el uso obligatorio de cascos, arneses o chalecos salvavidas certificados, la supervisión de guías capacitados, evaluaciones previas del entorno y del estado físico de los participantes, además de protocolos de emergencia claramente establecidos», afirmó.
Respecto de las responsabilidades de las empresas que ofrecen actividades de aventura, Ulloa enfatizó que la seguridad debe abordarse de manera integral. «Las empresas deben contar con evaluaciones de riesgo antes de cada actividad, planes de emergencia y evacuación, registros de incidentes y personal capacitado en primeros auxilios, rescate y manejo de situaciones críticas», indicó.
Asimismo, señaló que el cumplimiento de estándares técnicos y normativos resulta indispensable para garantizar condiciones adecuadas de seguridad. «También es importante que las empresas estén registradas ante los organismos competentes, cuenten con seguros vigentes y se sometan a auditorías que permitan verificar el cumplimiento de los protocolos establecidos», agregó.
Pero la prevención no depende únicamente de las empresas e instructores. Los participantes también cumplen un papel clave al momento de reducir los riesgos asociados a estas actividades.
Por ello, Sanhueza señaló que las personas interesadas en practicar deportes extremos deben asumir un rol activo en el cuidado de su propia seguridad, verificando antecedentes básicos antes de contratar una actividad. «Mi recomendación como formadora es clara: exijan ver la certificación, revisen el estado del equipo, pidan un briefing de seguridad completo y sean transparentes con su estado de salud», afirmó.
En la misma línea, el Dr. Ulloa indicó que los usuarios deben informarse adecuadamente antes de participar en este tipo de experiencias. «Es importante verificar la reputación de la empresa, las certificaciones de los guías, la existencia de seguros vigentes y los protocolos de seguridad. También deben observar el estado del equipamiento y asegurarse de recibir una charla de inducción antes de comenzar la actividad», señaló.
Asimismo, destacó la importancia de que cada persona evalúe sus propias capacidades y limitaciones antes de asumir este tipo de desafíos. «Preguntar por los procedimientos de emergencia, la cantidad de personas por guía y las condiciones climáticas previstas es fundamental. Un usuario informado y consciente de los riesgos contribuye significativamente a su propia seguridad», concluyó.