Los Homenajes Musicalizados en Vivo celebran a la pionera del género western Ruth Ann Baldwin y al clásico que cumple 100 años Rien que les heures de Alberto Cavalcanti.
Los Homenajes Cine Chileno de este año rinden tributo a Diego Echeverría con Los Sures y la inédita Tomorrows Always Comes; el videoarte de Ximena Prieto, más las emblemáticas Canaguaro y Alias Gardelito, dirigidas por los chilenos Dunav Kuzmanich y Lautaro Murúa.
Como parte de los anuncios de la programación 2026, el Festival Internacional de Cine de Valdivia anuncia sus secciones Homenajes Musicalizados en Vivo y Homenajes Cine Chileno, incluyendo películas rescatadas y obras inéditas en el país.
Respecto a la programación, el director de FICValdivia, Raúl Camargo, destaca: «La sección Homenajes Cine Chileno fue creada para relevar obras y artistas nacionales poco conocidos en nuestro país, con una obra a descubrir. Este año el foco está puesto en películas realizadas fuera de Chile. La emblemática Los Sures de Diego Echeverría junto al pre-estreno de la inédita Tomorrows Always Comes, ambas películas filmadas en Nueva York y que se exhibirán gracias al rescate realizado por parte de UnionDocs; el videoarte de Ximena Prieto en Italia, Francia y Chile, más Canaguaro y Alias Gardelito, películas significativas para Colombia y Argentina, dirigidas por los chilenos Dunav Kuzmanich y Lautaro Murúa, componen el programa de este año. En cuanto a los Homenajes Musicalizados, este año el 33° FICValdivia presentará el primer largometraje del género western dirigido por una mujer ’49 ’17 (1917, EE. UU.), de Ruth Ann Baldwin; y una de las primeras y más influyentes sinfonías urbanas de la historia Rien que les heures, dirigida en París, por el brasileño Alberto Cavalcanti. Ambas contarán con interpretación musical realizada especialmente para la ocasión por artistas de la Región de los Ríos».
Las películas Alias Gardelito y Canaguaro se mostrarán en colaboración con la Cineteca de la Universidad de Chile, mientras que Los Sures y Tomorrow Always Comes serán presentadas gracias a la cooperación con UnionDocs. Estos anuncios forman parte de la programación del 33° FICValdivia, que se llevará a cabo entre el 12 y el 18 de octubre de 2026.
HOMENAJES CINE CHILENO : CHILENOS EN EL EXTRANJERO
A diferencia de otros realizadores que prolongaron o iniciaron una carrera en el exilio, el caso del chileno Dunav Kuzmanich (1935–2008) es excepcional en el contexto de la diáspora postgolpe porque construyó una influyente carrera fuera del país. Kuzmanich nació en Santiago en 1935, militó en el MIR y se acercó tenuemente a la escena cinematográfica durante la Unidad Popular, para exiliarse en septiembre de 1973 y radicarse en Colombia por el resto de su vida. En ese país floreció su actividad cinematográfica como productor, guionista y también como director de cinco largometrajes entre 1981 y 1986, con los que consolidó una trayectoria de gran influencia en el contexto audiovisual en ese país.
El primero de esos largometrajes fue Canaguaro (1981), película que reproduce las luchas caudillistas luego del asesinato del cabecilla del Partido Liberal Colombiano Jorge Eliécer Gaitán en abril de 1948 y la violencia política en las zonas agrarias, específicamente la guerrilla levantada en los Llanos Orientales. El filme está ambientado en 1953, al final de la llamada «época de la violencia», uno de los períodos más sangrientos de la historia de ese país durante el siglo XX. El filme se construye como una crónica en primera persona, con indudables elementos del western, sobre el líder de uno de los grupos armados que disputaron el poder en el campo y que trató de conducir políticamente una matanza que arrasó al país por cinco años.
Canaguaro es uno de los homenajes al cine chileno que el Festival Internacional de Cine de Valdivia ha programado para este año. Su foco está, precisamente, en relevar la obra de cineastas que por diversas razones desarrollaron su carrera creativa fuera de Chile y su presentación es en colaboración con la Cineteca de la Universidad de Chile.
En ese contexto, un filme ineludible es Alias Gardelito (1961), del actor y director chileno Lautaro Murúa (1926-1995), una de las obras más importantes de la cinematografía argentina que cumple 65 años desde su estreno. Murúa floreció como actor en Chile y al comenzar los años 50 emigró hacia Argentina, donde inició su trabajo como realizador y convivió con la llamada Generación del 60 que, a partir del impulso de Leopoldo Torre Nilsson, integraron entre otros, Leonardo Favio.
Alias Gardelito fue su segundo largometraje en ese país y es la historia de un ladronzuelo, Toribio Torres, acorralado entre el mundo delictual en el que circula y fascinado por sus intentos de emular la figura de Carlos Gardel. Tensionado por su propósito de ascender en el hampa bonaerense y, a la vez, adquirir notoriedad en el espectáculo radial, el futuro inmediato de Torres pareciera ser existencialmente inviable. A través de esa historia Murúa opta por una descripción realista y penetrante de los bajos fondos de la ciudad de Buenos Aires, en una aproximación entramada con las lecciones del neorrealismo, estética muy presente en otros filmes del período, como Crónica de un niño solo (1962), de Favio. La película se presentará gracias a la colaboración con la Cineteca de la Universidad de Chile, cuyo director Luis Horta señala «un colectivo de estudiantes, funcionarios y académicos de la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad de Chile restauran una película que fue censurada en el país, como es Alias Gardelito. Es un ejercicio de cine-escuela activa, donde buscamos proyectar una conciencia sobre la recuperación de nuestras memorias incluyendo la investigación, pero también proyectando estos ejercicios a nuevas generaciones que tendrán, el día de mañana, la responsabilidad de resguardar la memoria audiovisual del país.
FILMAR LOS SUBURBIOS DE MANHATTAN
Los homenajes de este año incluyen también dos obras de Diego Echeverría, cineasta nacido en Chile y criado en Puerto Rico quien luego se formó en artes en la Universidad de Columbia y a partir de ahí desarrolló una carrera como documentalista para televisión y también como cineasta independiente que observó las capas postergadas de Estados Unidos.
Echeverría se transformó en una figura célebre cuando su largometraje Los sures, de 1984, se estrenó en el Festival de Cine de Nueva York, y su nombre figuró como una de las voces más importantes del registro latino en esa ciudad. Su anterior Tomorrow Always Comes (1973), corto filmado junto a Paul Vidich en el marco de su tesis de grado, registra la demolición del centenario Hotel Nevada y la situación de despojamiento de sus últimos catorce residentes -todos ellos ancianos mayores de 75 años y totalmente dependientes de la seguridad social-, que quedaron sin hogar cuando se levantó en su lugar el Nevada Towers, un complejo de departamentos de lujo. En este trabajo seminal filmado en blanco y negro, Echeverría indaga en las vidas de tres de esos residentes amenazados por el canibalismo inmobiliario, utilizando para ello una puesta en escena construida a partir de la cámara en mano y de una fotografía altamente contrastada. Cabe consignar que Tomorrow Always Comes nunca fue estrenada por lo cual su exhibición en Valdivia constituirá el pre-estreno de la película, antes del estreno para la comunidad de Nueva York que está preparando UnionDocs en homenaje a ellos y al propio Diego Echeverría.
Si Tomorrow always comes es un filme en gran medida claustrofóbico que realza la precariedad de los espacios en los que sobreviven sus personajes, Los sures es la amplitud urbana arrabalera de Nueva York la que cobra relevancia. Filmada a mediados de los ochenta, el filme describe el ambiente del East River de Manhattan, una de las zonas más pobres de la Gran Manzana y en ese momento habitada por cerca de 20 mil hispanos, principalmente inmigrantes puertorriqueños llamados ‘Los sures’. Allí la vida en la calle, donde la música latina se mezcla con el hip hop, también es registrada por Echeverría desde una mirada testimonial que se enfoca en la violencia pandillera, en la delincuencia y las drogas, pero también el sentido identitario y de comunidad. La película se sustenta en los mecanismos del cine directo para dar cuenta de la multiexpresividad contenida en los bailes, los grafitis y en seis testimonios que relatan la lucha cotidiana en esa zona postergada y que conforman el centro de este filme. Ambas películas se presentarán en asociación con UnionDocs.
FOCO A XIMENA PRIETO
La sección se completa con el rescate de cuatro obras de Ximena Prieto (1947), artista visual que ha construido un proyecto creativo transitando por distintas materialidades: desde la escultura y la pintura hasta la fotografía y el videoarte. Durante los ochenta, luego de establecer algunos lazos con la llamada «Escena de avanzada» y generar vínculos con Juan Castillo en el grupo Al Margen, Prieto se radicó en Francia cerca de veinte años, para volver al país en los 2000.
En ese extenso recorrido las obras que la artista creó en el terreno del videoarte comenzaron a tener circulación en el medio local de manera tardía, entre ellos la retrospectiva del Festival Franco Chileno de Video Arte en 2022 y en muestras colectivas en el Museo Nacional de Bellas Artes en 2024, experiencias que han motivado un creciente interés por el conjunto de su obra.
Esa relevancia explica, en parte, la inclusión de cuatro de sus trabajos en el 33° FICValdivia: En el nombre de la Mamma, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén (1984), La trace (1989), Reflect (1996) y Operación tormenta en el mar (2003) obras que han sido escasamente difundidas en Chile.
Realizada en Italia, En el nombre de la Mamma, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén es un registro de la mujer a partir de la contradictoria dualidad de la santificación de su figura y la cotidianidad de su existencia. A través de un ejercicio de registro que exacerba lo rutinario de las labores domésticas como limpiar, lavar la ropa y cocinar, enfatizando con planos cerrados y anónimos la reducción de la identidad a la pura funcionalidad, Prieto deriva su reflexión hacia la idea de la puta santa como epítome de esa contradicción originaria. En ese trabajo la opción por tonalidades limpias ejemplificadas en los baños, las sábanas, la harina y el pan se repite en otras de sus obras, así como la presencia de lo femenino. Operación tormenta en el mar -nombre que pareciera aludir a las persistentes incursiones bélicas de Estados Unidos en Medio Oriente-, sigue coordenadas similares al plantear un acercamiento hacia el cuerpo femenino enfundado en sábanas que en principio replican la dimensión de sudarios, prolongando la idea de lo pulcro e incorporando música étnica como contrapunto a los cantos sacros utilizada en En el nombre de la Mamma, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
El espacio de lo femenino también es fundamental en La trace, obra que reúne a un grupo de mujeres de distintas nacionalidades -Cuba, Venezuela, Chile, Francia, Italia y Estados Unidos-, quienes exponen sus experiencias personales a partir de tres consignas que se reiteran visualmente en el filme como ideas que parecen ya desnaturalizadas: «La agonía de la imagen», «te prometo mi vida» y «montaje eterno».
Reflect, en tanto, es un ejercicio en principio objetual que se centra en la observación arquitectónica de la modernidad asociada a distintas instituciones ligadas con la información, los centros de negocios, el retail globalizado y las marcas de lujo en Europa. Nuevamente la pulcritud, esta vez ligada con la hipermodernidad del diseño, permite relevar una estética que se lee como cuidadosamente deshumanizada.
Homenajes Cine Chileno
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Canaguaro, de Dunav Kuzmanich. Colombia, 1981. 87 minutos.
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Alias Gardelito, de Lautaro Murúa. Argentina, 1961. 80 minutos.
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Tomorrow Always Comes, de Diego Echeverría. Estados Unidos. 1973. 15 minutos.
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Los sures, de Diego Echeverría. Estados Unidos. 1984. 57 minutos.
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En el nombre de la Mamma, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén, de Ximena Prieto. Italia, 1984. 19 minutos.
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La trace, de Ximena Prieto. Francia. 1989. 20 minutos.
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Reflect, de Ximena Prieto. Francia. 1996. 7 minutos.
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Operación tormenta en el mar, de Ximena Prieto. Chile. 2003. 5 minutos.
HOMENAJES MUSICALIZADOS
’49 –’17 (1917) de Ruth Ann Baldwin, y Rien que les heures (1926), de Alberto Cavalcanti, son los dos filmes que conforman la programación de los homenajes musicalizados en vivo.
Ruth Ann Baldwin fue una periodista estadounidense que en la década de 1910 derivó hacia la escritura de guiones y a la dirección de una industria cinematográfica que recién se orientaba formalmente a la ficción. Fue en Universal, compañía aún en ascenso, la primera en contratarla como escritora en 1913, labor en la que destacó a tal punto que tres años más tarde comenzó a dirigir sus propias historias. Inesperadamente, su trabajo como realizadora se prolongó sólo a lo largo de 1917, año en el que concluyó once cortometrajes y un solo largo: ’49 –’17, su última película como cineasta y el primer western dirigido por una mujer.
’49 –’17 es la historia del Juez Brand, quien rememora una fallida historia de amor en un viejo pueblo durante la fiebre del oro y le pide a su asistente que regrese a ese lugar, ya abandonado, y que busque personas para habitarlo nuevamente, objetivo que logra convenciendo a los integrantes de una compañía de teatro itinerante que se mude hasta allí.
Rien que les heures fue el primer largometraje del brasileño Alberto Cavalcanti (1897-1982), realizador que llevó una vida intensa e itinerante en la que atravesó por diversos géneros, desde el documental hasta filmes de terror en Inglaterra. En sus primeros años en Francia, Cavalcanti se acercó a la no ficción experimental, tendencia que por esos años atraerá a realizadores como Dziga Vertov, Walter Ruttmann, Joris Ivens y Jean Vigo, entre muchos otros. El filme, un mediometraje de 45 minutos, se acerca a los juegos visuales de la vanguardia europea utilizando montaje fragmentado y persistentes relaciones conceptuales para acercarse a ese subgénero de «sinfonía de ciudad» y mostrar la vida de París desde el amanecer hasta el ocaso.
Homenajes musicalizados
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’49–’17, de Ruth Ann Baldwin. Estados Unidos. 1917. 63 minutos.
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Rien que les heures, de Alberto Cavalcanti. Francia. 1926. 47 minutos.