En un mercado globalizado y muy competitivo, la transición hacia el estándar ISO 20022 para pagos transfronterizos es un imperativo estratégico. La adopción de datos enriquecidos mitiga riesgo y reduce costos operativos.
La transformación digital del sistema financiero está redefiniendo la manera en que las empresas gestionan sus operaciones internacionales. En Chile, donde el comercio exterior moviliza anualmente casi US$200 mil millones[i] entre exportaciones e importaciones, la capacidad de realizar pagos transfronterizos de forma eficiente, segura y transparente se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad empresarial.
El país ya dio un paso importante al convertirse en uno de los primeros mercados de América Latina en adoptar plenamente el estándar ISO 20022 para los sistemas de pagos de alto valor. Sin embargo, el verdadero desafío comienza ahora: aprovechar las ventajas de este nuevo lenguaje financiero para modernizar procesos, reducir costos operativos y mejorar la visibilidad de las transacciones internacionales.
ISO 20022 establece un formato estandarizado para el intercambio de información financiera entre instituciones, sustituyendo modelos más antiguos por estructuras de datos enriquecidas que permiten una mayor automatización, precisión y trazabilidad. Según SWIFT[ii], se espera que más del 80% de los pagos transfronterizos de alto valor utilicen este estándar durante los próximos años, consolidándolo como el nuevo referente global para la industria financiera.
Más allá de la transferencia de fondos
Los pagos internacionales desempeñan un papel crítico en la operación diaria de empresas exportadoras, importadoras, proveedores de servicios y organizaciones con presencia global. Sin embargo, muchas compañías todavía enfrentan desafíos asociados a la falta de visibilidad sobre el estado de las transacciones, retrasos en la liquidación de fondos, conciliaciones complejas y costos operativos difíciles de anticipar.
Cuando intervienen múltiples bancos corresponsales y distintos marcos regulatorios, la gestión de estos procesos puede convertirse en una fuente significativa de fricción operativa. La disponibilidad de información más completa y estructurada permite reducir errores, agilizar validaciones y fortalecer el cumplimiento normativo, aspectos cada vez más relevantes en un entorno de creciente supervisión financiera.
Una ventaja competitiva para las organizaciones
La evolución de los pagos internacionales coincide además con otras tendencias que están transformando el ecosistema financiero, como la automatización inteligente, la inteligencia artificial, la tokenización de activos y los sistemas de compensación en tiempo real.
En este contexto, contar con datos estructurados y procesos modernizados no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también facilita la incorporación de nuevas capacidades tecnológicas orientadas a optimizar la gestión financiera y la toma de decisiones.
“Chile ha sido pionero en la adopción de ISO 20022 en América Latina, pero la verdadera oportunidad no está únicamente en cumplir con un estándar, sino en aprovechar el potencial de los datos enriquecidos para construir procesos financieros más ágiles, transparentes y eficientes. Las organizaciones que entiendan esta transición como una ventaja competitiva estarán mejor preparadas para operar en una economía cada vez más globalizada”, señala Jorge Iglesias, CEO de Topaz.
Para Topaz, empresa del Grupo Stefanini especializada en tecnología financiera, esta evolución representa una oportunidad para que bancos, instituciones financieras y empresas fortalezcan sus capacidades operativas y reduzcan la complejidad asociada a las transacciones internacionales. La compañía acompaña procesos de modernización tecnológica en diversos mercados de América Latina, ayudando a las organizaciones a mejorar la eficiencia, la seguridad y la experiencia digital de sus clientes.
Prepararse para la próxima etapa
Postergar la modernización de los procesos financieros puede traducirse en mayores costos operativos, tiempos de respuesta más largos y dificultades para integrarse a los nuevos estándares globales. Por el contrario, las organizaciones que avanzan en esta transformación pueden beneficiarse de procesos más automatizados, conciliaciones más precisas y una mejor capacidad para gestionar operaciones en mercados internacionales.
“Los pagos internacionales ya no son un proceso aislado del área financiera. Hoy forman parte de la experiencia de negocio, de la relación con proveedores y de la competitividad de las organizaciones. La capacidad de procesarlos con rapidez, visibilidad y seguridad tendrá un impacto directo en la capacidad de crecimiento de las empresas chilenas durante los próximos años”, concluye Iglesias.
La adopción de ISO 20022 representa mucho más que una actualización tecnológica. Para las organizaciones chilenas, constituye una oportunidad para fortalecer la transparencia, optimizar la gestión financiera y responder con mayor agilidad a las exigencias del comercio global. En una economía cada vez más conectada, la modernización de los pagos internacionales se perfila como un componente esencial para sostener la competitividad y el crecimiento de largo plazo.
[i] https://www.subrei.gob.cl/docs/default-source/estudios-y-documentos/fichas/informe-comercial_enero_diciembre_2025.pdf?sfvrsn=871d3_1
[ii] https://www.swift.com/es/swift-en-espanol