• Los pacientes están en buenas condiciones de salud y forman parte del total de 6 trasplantes renales en el establecimiento en lo que va del 2026
Pablo Ramírez tiene 60 años, es viñamarino y hace 8 que su vida cambió. Pasó de conducir un camión a dializarse 3 veces por semana a causa de que uno de sus riñones falló de manera definitiva. Desde entonces su rutina mutó y su familia con ella, adaptándose a una alimentación diferente y a visitar seguido el Hospital Dr. Gustavo Fricke. Eso hasta hace unos meses cuando la noticia de un donante llegó.
Lo que Pablo califica – hoy de alta – como un milagro.
“Salió todo bastante bien, y para mí y mi familia es un milagro, de verdad, la atención aquí ha sido increíble desde el día uno, nada que decir. Tanto el personal médico, los enfermeros, tens, auxiliares, personal de aseo y mi nefróloga que me lo decretó y me dijo: – tú vas a ser trasplantado”.
Y así fue. Con lágrimas en los ojos, contó cuando recibió la noticia y cómo esto significó el fin de una etapa. “Venía saliendo de diálisis, me tocaba los martes, jueves y sábado, estaba conectado cuando una funcionaria me dice al teléfono: – Pablo te tengo una noticia, tienes que venirte urgente porque te tengo un riñón, llegó un riñón. Y cuando tomé conciencia no aguantaba el llorar. Yo era camionero y trabajé muchos años y cuando me llegó esta enfermedad a mí me cortó las manos, porque mi vida cambió porque dependía de una máquina, lo que cambió a mi familia. Mis hijos tuvieron que preocuparse más por mí, mi esposa tuvo que mejorar el tema de las comidas”.
Así como él, y con días de diferencia Florentina León se despide del Hospital Dr. Gustavo Fricke para volver a su hogar en La Ligua con un nuevo riñón. “Llevaba 5 años en diálisis esperando trasplante y al fin me llamaron y yo feliz. La recuperación cuesta, pero con paciencia y fe, se puede. Aquí me atendieron super bien”.
Y la historia se repite con su compañero de pieza Felipe Vergara, con tan solo 25 años necesitó un riñón, y hoy con 36 lo recibe agradecido para poder concretar sus proyectos de vida, volver al deporte y a estudiar. “Hace 11 años que estoy en diálisis y gracias a dios me salió la oportunidad de trasplantarme y feliz, me cambió la vida y ojalá que me dure harto el riñoncito. Feliz, porque ahora se me abre el mundo, el mundo laboral y disfrutar un poco la vida, soy joven”.
Katherin Campos, enfermera coordinadora de Trasplante Renal del establecimiento de salud viñamarino, explicó lo importante que es esta intervención en quienes lo necesitan y cómo afecta en su autonomía. “ El trasplante renal en estos pacientes es tan importante y en todos los que están esperando un riñón, porque cambia completamente su vida, los hace volver a tener rutinas tan cotidianas que para uno son simples y que ellos no podían hacer. Felipe es uno de los pacientes jóvenes que teníamos y va a poder volver a hacer deporte, volver a estudiar. Florentina también ya estaba esperando hace mucho rato hasta que llegó un donante. Nos queda solo agradecer a las familias que en un acto de amor nos regalan esta nueva vida para los pacientes”.
Por su parte la subdirectora médica, la Dra. Tatiana Aldunate añadió que “estas historias nos llenan como establecimiento de salud, porque nuestro objetivo está puesto en mejorar la calidad de vida de estos pacientes que hoy son 3 de los 6 trasplantados renales que llevamos este 2026. Y estamos muy orgullosos de eso, de nuestro programa de trasplante renal que se reactivó el 2017 y que ha continuado de manera ininterrumpida hasta ahora”.