Las variaciones del tipo de cambio pueden trasladarse al precio de combustibles, alimentos, medicamentos y tecnología, “resintiendo” el bolsillo hogareño. En este escenario, desde Life Academy entregan recomendaciones para proteger el presupuesto familiar.
Las variaciones del dólar suelen parecer una noticia distante, vinculada a inversionistas o grandes empresas. No obstante, sus efectos pueden llegar directamente al gasto cotidiano de los hogares chilenos.
Cuando el peso pierde valor frente a la moneda estadounidense, aumenta el costo de importar productos terminados, materias primas e insumos utilizados en su elaboración o transporte. Ese cambio puede reflejarse, con distinta intensidad y velocidad, en el supermercado, la farmacia, la bencinera o la compra de un electrodoméstico.
Café, aceite, alimento para mascotas, medicamentos, celulares y computadores son algunos de los bienes vinculados a cadenas internacionales de abastecimiento. En los combustibles también influyen el precio internacional del petróleo, además de los costos de importación, los impuestos y los mecanismos de estabilización vigentes.
“La economía global no se queda en las pantallas de los mercados. Cuando sube el dólar o se encarecen el petróleo y el transporte internacional, una familia puede terminar pagando más por movilizarse, alimentarse o adquirir productos básicos. Comprender esa relación permite anticiparse y tomar decisiones con mayor información”, señala Liza Salinas, Branch Business Director Liberty Finance-Life Academy Official Marketing Partner
Y aunque la UF no aumenta directamente por el dólar, ya que se reajusta según la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC, si un tipo de cambio más alto presiona el precio de bienes importados y contribuye a elevar la inflación, posteriormente puede generar un efecto indirecto sobre dividendos, arriendos, mensualidades de colegios y otras obligaciones expresadas en UF.
Algunos consejos útiles
Revisar los gastos más sensibles. Identificar cuánto del presupuesto se destina a supermercado, transporte, medicamentos y compromisos en UF permite conocer qué partidas tienen mayor exposición a posibles alzas.
Comparar antes de comprar. Revisar precios por unidad, evaluar marcas alternativas y utilizar cotizadores ayuda a detectar diferencias entre comercios. Una promoción no siempre representa el precio más conveniente.
Planificar las compras importantes. Antes de adquirir tecnología, electrodomésticos u otros productos importados, conviene cotizar con anticipación y revisar el historial de precios. Comprar de manera apresurada, por temor a una futura alza del dólar, puede llevar a decisiones poco convenientes.
Crear un margen para variaciones. Reservar mensualmente una parte del ingreso para aumentos en alimentación, transporte o cuentas reajustables reduce la necesidad de recurrir al crédito ante un alza inesperada.
Evitar decisiones impulsivas. Comprar dólares o acumular productos sin una necesidad concreta puede generar pérdidas o gastos adicionales. La recomendación es concentrarse en variables controlables, como el presupuesto, el ahorro, la comparación de precios y el nivel de deuda.
“La mejor defensa no consiste en predecir el próximo movimiento del mercado, sino en construir un presupuesto capaz de absorber cambios. Revisar los gastos, mantener un fondo de emergencia y evitar el sobreendeudamiento entrega mayor estabilidad cuando los precios se mueven”, agrega Salinas.