Expertos internacionales advierten que el verdadero desafío ahora será construir una regulación competitiva para la industria de apuestas deportivas.
Durante el pasado mes de junio, el Servicio de Impuestos Internos (SII) mediante la resolución N°69, habilitó un mecanismo para que plataformas extranjeras de apuestas digitales puedan inscribirse y pagar el IVA Digital correspondiente a las operaciones realizadas con usuarios chilenos, lo que marca uno de los primeros avances concretos en materia tributaria para la industria.
Sin embargo, especialistas internacionales advierten que este paso, aunque relevante, representa solo una parte del desafío. La experiencia de distintos mercados muestra que la tributación, por sí sola, no garantiza una industria más segura ni reduce la participación de operadores ilegales si no va acompañada de un marco regulatorio capaz de incentivar la migración de usuarios hacia plataformas autorizadas y fiscalizadas.
Desde Playtech, empresa global de tecnología especializada en soluciones para mercados regulados de apuestas online, sostienen que la discusión cobra especial relevancia considerando que Chile continúa avanzando en el debate legislativo para establecer un marco regulatorio específico para la industria. En ese contexto, diversos países de América Latina ya ofrecen experiencias que sirven como referencia para el diseño del modelo chileno.
«La decisión del Servicio de Impuestos Internos representa un avance importante porque reconoce una actividad económica que hoy genera obligaciones tributarias en Chile. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que la tributación y la regulación cumplen objetivos distintos. Mientras una permite recaudar impuestos, la otra establece reglas para proteger a los consumidores, supervisar a los operadores y combatir eficazmente la oferta ilegal», explica Charmaine Hogan, Directora Global de Relaciones Gubernamentales de Playtech.
Esta relación entre regulación y confianza también se refleja en datos. En el estudio «Juego Responsable: Perspectivas y Tendencias de los Consumidores en América Latina», elaborado por la compañía, la investigación, realizada con 2.500 personas de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Colombia, muestra que los mercados que han avanzado en regulación comienzan a registrar cambios positivos en la percepción de los usuarios respecto a la seguridad y confiabilidad de las plataformas de apuestas online.
La experiencia regional ofrece lecciones para Chile
Colombia fue pionera en la región al regular el mercado en 2016, logrando incrementar la recaudación fiscal y destinar parte de esos recursos al financiamiento de la salud pública. No obstante, recientes modificaciones tributarias también abrieron el debate respecto del impacto que una carga impositiva excesiva puede tener sobre la competitividad del mercado regulado frente a operadores ilegales.
Brasil, en tanto, implementó recientemente uno de los marcos regulatorios más robustos de América Latina, incorporando estrictos estándares de protección al consumidor, exigencias de cumplimiento y mecanismos de supervisión para operadores licenciados. Perú, por su parte, demostró que es posible implementar una regulación en plazos relativamente acotados, aunque también evidenció la importancia de definir correctamente las condiciones tributarias desde el inicio.
En Perú, donde recientemente entraron en vigor nuevas regulaciones para el juego online, solo el 25% de los encuestados del estudio de Playtech afirmó evitar apostar por preocupaciones relacionadas con fraude o posibles daños asociados al juego, mientras que el 80% manifestó su apoyo a establecer regulaciones más estrictas sobre la publicidad de las apuestas.
«Ningún mercado regulado se construye únicamente mediante impuestos. Los países que han logrado reducir la participación del mercado ilegal combinaron una carga tributaria competitiva, procesos claros de licenciamiento, estándares sólidos de juego responsable y mecanismos efectivos de fiscalización», sostiene la ejecutiva.
Desde la compañía indican que uno de los principales riesgos de un marco regulatorio poco competitivo es fortalecer indirectamente al mercado informal, reduciendo la capacidad del Estado para recaudar, supervisar las operaciones y proteger adecuadamente a los consumidores.
«Chile tiene una oportunidad única para aprender de los mercados que ya recorrieron este camino. La pregunta ya no es si las plataformas generan actividad económica en el país, sino cómo construir un sistema que incentive a los operadores a cumplir las reglas y a los usuarios a preferir plataformas autorizadas. Mientras más atractivo y competitivo sea el mercado regulado, mayor será la canalización hacia operadores supervisados, y ese será uno de los principales indicadores del éxito del modelo chileno”, concluye Hogan.