El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de mayo encendió nuevas alertas sobre el ritmo de la economía chilena. Según informó el Banco Central, la actividad cayó 0,9% en comparación con el mismo mes de 2025, mientras que la serie desestacionalizada retrocedió 0,2% frente a abril.
El resultado estuvo influido principalmente por una menor producción minera, en particular del cobre. Aunque comercio y servicios mostraron cifras positivas en 12 meses, el dato vuelve a poner bajo presión el desempeño de la economía, que ya acumula cinco meses seguidos de retrocesos en términos desestacionalizados.
Nicolás Román, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes (Uandes), plantea que este escenario refleja una pérdida de dinamismo que ya no puede leerse como un hecho aislado.
“Con un quinto mes de caída en la producción, en términos generales, podemos hablar de que es un país que entró en un proceso de ralentización”, sostiene.
¿Cuándo se habla de recesión técnica?
En economía, una recesión técnica suele asociarse a dos trimestres consecutivos de contracción. Sin embargo, Román advierte que esa definición funciona como una referencia general y que el diagnóstico debe considerar más elementos.
“Existe una convención dentro del mundo de la economía desde hace más de 50 años que denomina a la situación de dos trimestres consecutivos como una recesión técnica”, explica.
Bajo ese punto, el economista menciona que el análisis no puede limitarse únicamente al Imacec. También deben observarse variables como empleo, producción, expectativas y crecimiento, todas relevantes para determinar la profundidad del ciclo económico.
“Evidentemente que para hablar de una recesión hay que considerar una serie de otros factores, que, por supuesto, el Banco Central los monitorea con muchísimo detalle”, agrega.
En esa línea, el dato de mayo se conoce en un contexto donde otros indicadores también muestran presión, como el desempleo, que llegó a 9,4% en el trimestre marzo-mayo. Por eso, la preocupación no apunta solo a un mal registro mensual, sino a la acumulación de señales de debilidad en la economía.
“Lamentablemente, nos acercamos a una situación que no está lejos de lo que podríamos denominar una recesión”, advierte el académico de la Uandes.